"Ohhh, joder... Parece que nuestros entrenamientos realmente te ablandaron bastante", gimió el entrenador Carter, "¡No puedo creer que realmente hayas venido con una sola embestida!" "Es... ah... me está moliendo muy dentro..." jadeé, intentando recuperar el aliento, "Es tan grande... me encanta... Lo... lo he extrañado tanto..." "Sé que tienes..." susurró, sus dedos agarrando mis caderas mientras comenzaba a bombear lentamente dentro y fuera de mí, "Cuidaré de ti ahora..." "Sí..." gemí, empujando mi trasero hacia atrás para recibir sus embestidas, "Cuídeme, señor..." El sonido de mis gemidos y sus embestidas llenaba el Jardín Zen; nuestras voces resonaban en la noche. No me contuve cuando empezó a embestirme como una fiera, con embestidas tan potentes que sacudían la mesa, haciendo qu

