Una madre siempre vela por sus hijos y Sandra amaba a cada uno de ellos a su manera. Julia era la mayor, quien terminó madurando rápidamente y ahora trabajaba casi tanto como ella; Luís era el de en medio y su único varón, era introvertido pero muy dulce y de buen corazón; y finalmente, Raquel era la menor, la más extrovertida de los tres, la más aventada y la que sin dudas, se le parecía más a ella en carácter. Al ser la menor, también era la consentida, ya que Sandra no dejaba de encontrar parecidos entre ambas y en cuanto al sexo, era igual de intensa que ella. Por otro lado, Luís era casi la viva imagen de su padre, verlo hecho un hombre la llenaba de orgullo maternal; pero verlo en plena acción con Raquel había despertado en ella otra emoción. ¿Sería eso, acaso? ¿Sería que aceptaba es

