El hombre de la casa 71-2

711 Words

Aquello le sonaba ridículo a su madre, sobre todo en ese momento. ¿Qué acaso no podía hacerle esas preguntas después de que… ¡Claro que era ella! ¿Quién más iba a ser? Un vacío iba contrayéndole el estómago mientras los segundos pasaban y ya le faltaba poco para terminar de meterse esa cosa completamente. ¿Qué clase de pregunta era esa, al fin y al cabo? —Yo… —gimió— yo soy tu madre, Luís —pudo al fin enunciar, haciendo uso de toda la fuerza de voluntad que le era posible concentrar en ese momento—. Soy la misma de siempre… —La misma que me dio la vida —dijo, acomodando las manos en su cadera—, la misma que me daba las buenas noches… —Estaba preparándose, Sandra lo sabía—. La misma que le gusta que le revienten el culo a punta de verg… —¡LUÍS! Esos últimos centímetros. Esos benditos, d

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