─Insisto, no quiero seguridad, me parece excesivo. ─insiste en cuanto las puertas del ascensor se abren. ─Después de lo que acaba de pasar, eso no está a discusión. Renata es orgullosa, y aunque creo que de cierta manera es inofensiva, realmente prefiero no tomar riesgos. ─advierte ─Por cierto... ¿Como viniste hasta aquí? ─pregunta caminado de su mano por el estacionamiento. ─Leo le dio un auto como regalo de cumpleaños a Cristian, y él me trajo ya que salimos antes y quería sorprenderte. ─sonríe. ─Y no fui el único sorprendido. ─hace referencia a lo que sucedió con Renata. ─Lo sé, siempre que intento dar una sorpresa sale mal. ─reniega entre dientes. ─Le pedí a Miriam que prepare la habitación en la residencia de la universidad, pensaba darte todo un piso, pero después de que regrese

