Febrero 9 del 2020, Domingo
Anna
Frunzo mi ceño al no sentir un cuerpo a mi costado. Me volteo sin aun no abrir los ojos y con mis manos empiezo a buscar algún rastro de él.
- ¿Me buscabas? - pronuncia
Abro mis ojos de inmediato al escuchar su voz. No hubo necesidad de tener que voltear a mirar a mis espaldas ya que su rostro se encontraba a unos cuantos centímetros frente del mio.
- ¿Donde estabas? - pregunta mientras dejaba caer de nuevo mi otro hombro sobre la cama
Aquella pregunta fue necesaria ya que pequeñas gotas de su cabello caían en mi rostro, lo que me indicaba que el había salido de tener un baño, pero aun así, la necesidad de querer escucharlo salir de su boca eran mas grandes.
- Bañándome - contesta mientras aleja su rostro
Lo sigo con la mirada hasta que veo como este se sienta a los segundos aun costado mio. Su cuerpo se encontraba completamente cubierto por gotas que escurrían desde su cuello hasta su dorso.
Hubiese querido para de mirarlo, pero su cuerpo brillaba tanto por aquellas gotas que me impedían que quisiese admirar aquel cuerpo trabajado.
De un momento a otro empece a sentir como mis mejillas empezaron a sentirse calientes al escuchar a los segundos la risa del señor John.
Desvié mi mirada de su cuerpo para pasar a mirarlo a él de nuevo. Empezaba a sentirme acalorada y con la necesidad de querer que el me tocase.
Ayer tan solo habíamos compartido unos cuantos y cortos besos por la noche, ademas de compartir una cama. No había sucedido nada entre nosotros, no compartimos algo mas intimo lo que provocaba y hacia que yo quisiese saber por que él no llego a tocarme mas, pero entendía que el estaba respetándome y eso por alguna razón me molestaba.
Me estiro para quedar sentada sobre la cama sin dejar de mirarlo y sin dejar de sentir mis mejillas calientes. La luz entraba por aquel ventanal grande, lo que provocaba que también por aquello el brillase aun mas.
- Buenos días - pronuncio mientras sostenía una de mis mejillas sin quitar aquella sonrisa
- Buenos días - conteste cerrando mis ojos para poder esperar por aquel beso que no debiese de tardar en llegar
La atracción es mutua.
...
Sonrió una vez que siento como sus labios se empiezan a despegar con lentitud de los míos, mientras sus brazos rodean mis hombros.
- No quiero dejarte ir - pronuncia para soltar un suspiro a los segundos
- Yo tampoco - contesto mientras rodeo su cintura sin dejar de mirarlo con aquella sonrisa
El señor John me mira por unos segundos con aquella mueca que adornaba su rostro, hasta que decidió cambiarla por una sonrisa.
Cerré mis ojos una vez que sentí su pecho tocar mi mejilla. Había algo de lo que creía que nunca me cansaría, eso seria de los abrazos inesperados que recibía de él. Me retractaba, no solo no me cansaría de aquellos abrazos, sino, de todo esto.
Todo era tan maravilloso, tan poco tiempo y nosotros estábamos juntos como si en verdad tuviésemos que estarlo o como si este fuera nuestro destino.
- Deberíamos de entrar, ellos deben de estar preocupados por ti y alguien tiene que darles una buena explicación - dice el señor John mientras se separa de mi
De nuevo me mira por unos segundos mientras lleva sus manos hacia mis mejillas. Solo asiento sin dejar de mirar como el inspecciona mi rostro.
Todos tenemos algo que adoramos con nuestra alma, un juguete, una prenda, un broche o simplemente a una persona. Yo empezaba a creer que había encontrado aquello de lo cual no iba a querer dejar ir nunca y precisamente lo tenia enfrente mio.
Él era maravilloso, hasta la pequeña cicatriz que adornaba su mejilla lo hacia ver tan brillante. Ya no había nada mas que decir, yo simplemente había caído hechizada por el hombre que tenia sosteniendo mi rostro mientras miraba cada pequeño rasgo de mi rostro.
Sin esperarlo, siento como sus labios vuelven a pegarse a los míos con torpeza haciendo que yo me lleve un leve golpe por parte de él.
Sonrió en medio de aquel beso mientras me pego mas a él. Yo definitivamente necesitaba de este hombre para poder seguir soñando.
....
Me levanto de mi lugar una vez que veo aquella oportunidad en la que todos están distraídos. Empiezo mi camino siendo guiada por aquel sonido del agua cayendo en el fregadero y con algunos platos siendo acomodados.
Desde que desperté había tenido momentos y días agradables, pero solo eran momentos en los que tenían su plazo para poder uno ser feliz. En estos momentos no me sentía que estaba teniendo alguno de aquellos, sino, un día completo en el que estaba gozando de mi vida.
Doy unos cuantos golpes en el marco de aquella entrada hacia la cocina una vez que llego, tan solo segundos fueron los que necesite para que aquella persona volteara a mirarme por encima de su hombro. Una sonrisa de lado inundo su rostro una vez que me vio.
- Estoy por terminar - mencionar mientras eleva un plato enjabonado
- Mama te dijo que no era necesario que lo hicieras - digo mientras entro aquella no tan pequeña pero tampoco grande cocina - eres uno de nuestros invitados.
Tan solo necesite dar unos cuantos pasos cuando ya me encontraba de nuevo sentándome en aquella isla centra.
El señor John sin quitar aquella sonrisa me miraba sin querer perder cada pequeño movimiento que hacia.
Esta no era la primera vez que notaba que hacia aquello, por esa razón me sentía cómoda y no nerviosa. Sentía que estaba acostumbrada demasiado a su presencia y a aquellos ojos potentes. Simplemente seria demasiado el tratar de ignorarlos.
- No deberías de estar aquí, sino, con ellos - dice mientras apunta con su barbilla a aquella puerta por la que había entrado
- La señorita Ellen y el señor Thiago se encuentran demasiado atentos en aquella platica con papa que dudo que puedan ponerme atención en estos momentos - contesto mientras me encojo de hombros
Lo mencione, mi día estaba pasando demasiado alegre para mi placer. Estuve un día completo con el señor John y ademas de eso, obtuve una sorpresa al llegar a casa.
Aquella sorpresa había sido nada mas y nada menos que encontrarme con la señorita Ellen y el señor Thiago. No sabia como es que ellos sabían la dirección y en donde es que vivía, pero no me molestaba en lo absoluto.
Me parecía demasiado atento de parte de ellos que supieran donde es que vivía y el tenerlos conviviendo y pasando parte de la tarde y noche junto a nosotros. Sentía como si una parte de mi, estuviese tranquila contenta por poder ver a aquellas personas conviviendo con mi pequeña familia.
Mientras que la otra parte de mi felicidad, la ocupaba el señor John. Hoy había visto un nuevo lado de él y eso había sido nada mas y nada menos, que verlo hacer berrinche y ser un hombre terco. Quería conocer mas cosas de él.
- Ademas - menciono mientras apoyo el codo sobre la isla para poder sostener mi mentón - uno de mis invitados se encuentra solo y siendo desatendido - sonrío de lado mientras ladeo mi rostro
El señor John suelta una corta risita mientras sostiene aquel trapo que se encontraba enfrente mio.
- Aveces me gusta estar solo - dice mientras ladea su rostro
- ¿Eso es una invitación para que me retire? - pregunto mientras elevo mis cejas
Este ríe mientras empieza a negar lo que ocasiona que yo vuelva a sonreír. No quería que esta noche acabase y mucho menos tener que ver como él se tenia que retirar. Quería pasar todo mi tiempo con él.
- No si se trata de ti - contesta para después soltar un suspiro - tu presencia me tranquiliza aun mas - dice mientras apoya sus manos sobre la isla
- ¿Debería tomarme eso como un halago? - pregunto mientras recupero mi compostura
- Por su puesto - dice entre en una risita - ahora - susurra - besame.
Lo veo como se inclina haciendo que vea como aquella isla no pueda impedirle que se acerque a mi.
Lo mire por unos segundos hasta que desvié mi mirada para poder mirar por encima de mi hombro. Aun todos se encontraban riendo y metidos en aquella conversación sin importarles poco en donde nos encontremos nosotros.
Volví mi mirada hacia él y sin poder contestar o poder mirarlo unos cuantos segundos mas. Sentí como sus labios golpearon los míos con sorpresa.
De ahora en adelante, mis sueños serian aun mejores estando despierta que dormida.