—No me mandas y mi decisión ya está tomada —me levanto del sillón, voy hacia la mesa que esta a unos metros de mí y antes que Lewi venga hacia mí agarro mi cartera. —Deja las niñerías, es demasiado por hoy —en un arrebato me quita la cartera—, te pedí ayuda por las buenas—recalca la última palabra. —¿Qué me harás si no obedezco? —cuestiono con los ojos abiertos. —¡Porque te tienes que quedar conmigo! ¡Entiende de una puta vez que no dejaré que te vayas! —escupe sapo y culebra, pero todo lo que dice no me preocupa en lo más mínimo. —Vete a la mierda —expreso mi odio ante él tras empujarlo. —Cálmate, entiende que te necesito Elliana —en el preciso instante que pensaba alejarme siento como su mano estruje mi brazo—, no pienso dejarte ir—me arrebata mi cartera y la lanza al

