“Como no sé, era virgen y él empezó a nombrar a Julieta, entonces me fui corriendo para que no sepa que estuvimos juntos. Yo tampoco me acuerdo de nada porque al parecer estaba muy borracha". “Ay, amor, Dios mío", exclamó mientras seguía cubriéndose el rostro y dejaba la taza en la mesita. “Sí, cómo...", continué mi relato sobre lo sucedido con Diego. Mientras iba saliendo, me crucé con Sebastián, quien me ayudó a salir del armario donde estaba escondida, pero a cambio, me pidió que fuera su novia falsa. “Entonces, no somos novios de verdad", le aclaré a mi madre. "Y lo peor de todo es que hace una semana le dije a Sebastián que estaba embarazada. Él gritó '¡Estás embarazada!'. Yo le dije 'Sí, estoy embarazada', y justo en ese momento entró Diego y escuchó. Entonces Sebastián dijo 'Voy

