3

1099 Words
—Obvio – comenta y se acerca a la botella para girarla, lo miro con cansancio me cae demasiado mal. Maldito creido. La nueva de turno, porque cambia de novia como de calzones, me mira burlona mientras masca chicle. Camila la ve embobada. —¿Qué vez tanto? – pregunta desviando la vista hacia mi amiga. —N—nada… —comenta bajando la vista. —Hey gira esa porquería – comento hacia mi ex amigo. Entonces la botella apunta a mi, y entrecierro los ojos. —Verdad o reto… —Verdad – comento. Al prinicipio estábamos solos, pero ahora se van sumando ojos curiosos en nuestra disputa interna. Algunos se posicionan de nuestro lado, aunque siendo Diego popular la mayoría lo hace de su lado. Las chicas babosas por el idiota, comentan por el, mientras que por nosotros nadie. Y creo que las personas de nuestro lado, solo están aquí ´para ver mejor. No me importa. —¿Eres virgen? – esa pregunta me saca de contexto, no puedo creer que me haga esa maldita pregunta. Lo quiero ahrocar, gruño entre dientes, sabiendo que sere la burla de la universidad. Suspiro cierro los ojos, antes de abrir la boca para contestarle: —Yo… No se que ocurrió, solo se que me duele horriblemente la cabeza. No puedo despegar los ojos, las sabanas son muy suaves. Hay un aroma desconocido para mi: una fragancia masculina que me envuelve la nariz, como si me la estuviera estrangulando. ¿Acaso papá se compro perfume nuevo? Quise sentarme, pero no pude, unos brazos se aferraban con fuerza a mi. Abro un ojo y después el otro, para encontrarme con Diego abrazado a mi. Me sorprendo y sonrojo. —¿Qué demonios? –susurro porque lo ultimo que quiero es despertarlp. Ay no, quiero morirme en este momento. Miro a mi alrededor, su cuarto a diferencia de mis pensamientos, esta mas ordenado que el mio. Yo no soy muy ordenada que digamos a decir verdad, entonces esto me saca un poco de contexto. Diego se esta removiendo, lo miro sorprendida. Veo mi salvación, a un lado de su cuerpo. —Mmm… — empieza a balbucear. —Shh… — lo callo como si fuera un bebé, con mi hermanita funcionaba. El sigue removiéndose, y yo quiero morirme, nose si quiera si el sabe que estuvo conmigo. —¿Julieta? –preguntó y me sentí aliviada. Incluso suspiré, aunque ¡Qué asco! Lo peor de todo es que no me acuerdo de nada. ¿Cómo es qué...? Muevo la cabeza en negación, esto no puede estar pasando. Cuando el vuelve a girarse en torno a mi, tomo el reloj despertador. —¿Por qué sigue usando este reljo despertandor tan viejo? – me pregunto pero es demasiado tarde, el empieza a hablar y lo interrumpo. —¿Qué hora es..? Lo golpeo con el reloj, en la frente y el vuelve a recostarse. Empieza a nacer un gran chichón morado en su frente. Me cubro con la boca intentando aguantarme la risa, pero en cuanto caigo a la realidad, me mareo. ¡Estoy desnuda! —Ay mamita ¿qué hice? Mi madre me matará, lo último que recuerdo fue la pregunta que me hizo el idiota. Ay no ¿Qué habré respondido? No quiero saberlo. Si el se enterara, de mi falta de atención s****l se burlaría. Mi primer y único beso, fue de el. Y dudo que se acuerde. Mis ojos se llenan de lágrimas, no puedo creer lo que hice. Ay dios. —Seré tonta… —murmuro con ganas de tirarme por la ventana de la habitación, lastima que es un primer piso, no me hare daño. Resoplando, puedo visualizar el vestido de Camila a unos metros, si, ella me lo prestó. Entonces me pregunté por ella, ¿Dónde se metio mi amiga? Esperaba que estuviera bien, pero primero: tenía que huir de aquí. Cuando estoy presentable, aunque sin calzones, ya que no los encuentro, por mas que levanté todo, huyo. Estoy corriendo como si fuera una ladrona, por el pasillo de la casa, hasta llegar ala puerta del jardín. Se que es asi, porque todas las casas son iguales, a menos que la reformen y mi casa es igual a la suya. Por suerte no me encuentro con nadie, menos mal. Estoy por treparme el paredón… —Te puedes lastimar – comentó una voz muy sensual, aunque parecida a otra que conozco. En cuanto dejo caer mis pies nuevamente sobre la tierra, lo veo. Es Genaro, el hermano mayor de Diego. Abro y cierro la boca, buscando excusas, pero no encuentro ninguna. Estoy perdida. —H—hola… —tartamudeo. —Hola niña, si quieres te abro la puerta, antes que se despierte mi hermano. A cambio de algo, nada malo. —¡Gracias! –exclamo acercándome a el. Vamos en silencio por el jardín de la casa, hasta llegar a unos cerámicos de cemento, donde crece entre medio bello césped. Mis tacones resuenan, y de vez en cuando Genaro se gira para verme. Quizas esta preocupado, que me vuelva a trepar como un mono por el paredón, doy un suspiro. El hermano de mi ex amigo, es mucho mas hermoso. Tiene una espalda fornida, junto con unos bíceps, que te hacen querer pasar tu mano y ver si enverdad son tan duros como se ven. Ay dios, malditas hormonas. —¿Dijiste algo? –preguntó con una sonrisa galante y negué. —N—no. —Listo, llegamos – comenta con una sencilla sonrisa, y creo que me mojé las bragas. “¡Controlate Sam, acabas de acostarte con el hermano!” Desaparezco, pero antes de poder marcharme en paz, su voz nuevamente me detiene. —Acuerdate lo que me debes –murmura y lo veo confundida. Me sorprende, Genaro, a diferencia de su hermano, siempre fue reservado, nunca le ví ni siquiera una sola novia y no vive aquí. Viene de visita unas dos veces al mes. En todos estos años que vivo aquí, jamás había conocido su voz. —¿Y qué te debo? –quiero saber curiosa. —Necesito que seas mi novia falsa. En cuanto dijo esas palabras, empecé a reirme como desquiciada, parecía una foca aplaudiendo. Pero él se mantuvo serio, haciedome entender que no estaba bromeando. Mi sonrisa, se difuminó poco a poco, hasta quedar en una línea recta. —Pero ¿Por qué yo y por qué falsa? –mi interrogatorio, parecio interesarle, ya que se acercó más a mí. —Sera mas creible – murmuró y se dio la vuelta. —Pero…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD