4

499 Words
—Sam… — susurró. —Yo… no se que decir— confieso ya que era la verad. —Empezo hace unos tres años, me di cuenta que los chicos no eran para mi – sonrió con tristeza – aunque no te preocupes, tu no eres mi tipo – aclara, y no puedo evitar reirme divertida. —Yo… —Se que te gusta Diego. Lo dice con tanta nanturalidad que empiezo a reírme como si fuera una cabra loca. Sin creer sus palabras. Pero después de sostenerme el estomago de la risa, Camila sigue seria mirándome con intensidad. —¿Qué? – pregunto y ella se pone de pie. —Ni tu misma te has dado cuenta. Empeza a caminar adentro y yo la sigo. ¿De qué está hablando esta chiflada? —Eh… me estoy perdiendo –murmuro, siguiéndola hasta que nos sentamos en unas butacas altas. Me cuesta llegar, porque encima soy pequeña como un duende. —Nada, olvídalo. Pongo los ojos en blanco, estiro el brazo hacia el bartander que esta sirviendo cerveza en la punta. —¡Cerveza! –exclamo. —¡Enseguida! – me responde. —¿Te cruzaste con Cruella? – preguntó curiosa Camila, así le decíamos, aunque ahora saber que encima le gustaba, era un poco raro. —Si – comenté suspirando y tomando mi vaso espumoso, que me apetecía demasiado en ese instante. Cuando empiezo a escuchar que están vociferando varias voces. Miro a mi lado, contemplando una ronda de personas en una mesa cuadrada. Se encuentran algunos hombres compitiendo por quien bebe mas. Me parece ridículo, cuando estoy por darme la vuelta aparece Diego con su novia. Y me dice: —¿Por qué escapas? – murmuró y todos dijieron ¡Uhh! Puse los ojos en blanco y dije: —No escapo, solo que tenerte cerca me da nausas. —¡Uhh! – exclaman todos los presentes, me rio divertida al ver su cara estupefacta. Idiota 0 Samita 1 Entonces se acerca a mi y para mi sorpresa se bebe mi vaso de cerveza. Lo miro mal y le reclamo. —¡Oye! –protesto y el me mira mas divertido. —Juguemos a verdad o reto – propone y levanto una ceja confusa. —¿Por qué haría eso? – quiero saber cruzándome de brazos y el me sonríe, lo hace socarron acercándose a mis oídos. —Porque sino diré a los gritos que tienes ropa interior de ositos – susurra y abro los ojos con sospresa. —¿Estuviste espiando mi ropa colgada bajo el sol? —No es muy difícil no ver esos ojos rojos y de colores Sam – comenta y ruedo los ojos. —Acepto. Estoy con Camila, enfrente está Cruella y a su lado el idiota. Quien levanta la primera copa de vodca, es el c*****o. —Veamos a quien apunta la botella –murmura mientras la gira en la mesa. Primero apunta entre medio de nosotros. —De nuevo –murmuro y él sonríe.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD