CAPÍTULO 32: FUEGO Y SOMBRAS

1316 Words

El poder del sexto meridiano fluyó a través de Alejandro como un río de lava fundida atravesando roca antigua. La sensación era diferente a cualquier cosa que hubiera experimentado con los primeros cinco meridianos. Aquellos habían sido amplificaciones de lo que ya era: más velocidad, más percepción, más fuerza, más conexión con el éter, más resistencia. Herramientas útiles pero fundamentalmente humanas. El sexto meridiano era otra cosa completamente diferente. Todo se volvió más nítido, más intenso, más real de lo que la realidad tenía derecho a ser. Podía contar las pestañas de los gemelos desde tres metros de distancia. Podía escuchar los latidos de sus corazones acelerándose al sentir el cambio en su presencia, el ritmo subiendo de sesenta a noventa a ciento veinte pulsaciones por m

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