Adiós a la normalidad...

1059 Words
Estamos en camino hacia la casa de Mary, la cual no está lejos del internado; caminamos por un hermoso campo de flores después de salir del terreno del internado, al final del prado visualizo una pequeña casa, pero es hermosa; como sacada de un libro de cuentos infantiles. Al llegar somos recibidos por dos ancianos, nos reciben encantados y nos brindan galletas con chispas de chocolate. Pasamos una alegre mañana mientras escuchamos anécdotas de Mary en esa casa, al parecer han tenido varias dificultades, pero Mary ha logrado salir muy bien librada de cada una y es así como entiendo la clase de persona que es, eso me entusiasma más. Khai definitivamente escogió bien esta vez. En nuestro regreso al internado corremos y jugamos en el prado mientras reímos como niños. Intento olvidar mis problemas un momento y ser lo más normal que pueda. En la entrada el internado hay un gran grupo de alumnos reunidos, así como también el Rector - Mas vale que estemos allí o tendremos problemas – los tres corremos lo más rápido que podemos colina abajo. Nos calmamos al poder llegar hasta el grupo de alumnos sin ser descubiertos - Quiero que todos actúen de manera decente – dice el Rector – No quiero tonterías como la última vez - ¿de qué habla? – pregunto - No lo sé, tal vez alguien viene a inspeccionar el internado – Dice Asteria. Después de unos minutos, 5 autos muy elegantes se estacionan frente al internado y puedo reconocer el sello en cada uno de ellos. - Tengo que irme – susurro - No, será peor. Quedémonos aquí, nadie nos notará – dice Nico - Si lo hacen estamos muertos ¿ya vieron nuestro aspecto? – es cierto, los tres estamos sudorosos y sucios. Los autos se estacionan y al primero que veo es a Khai, se quita un mechón castaño de su frente mientras abre la puerta y Mary baja del auto. Luego puedo ver una bella cabellera rubia y no puede ser nadie más que Karam, el tercero en salir de su auto es Kavin; su rostro familiar hace que sonría, aunque puedo notar que el pelinegro tiene un ápice de tristeza en su bello rostro, y por último veo a Kaleb; aunque su rasgos son parecidos a los de su hermano menor, su presencia es más notoria; como si hubiere un campo magnético a su alrededor. - Bienvenidos de vuelta – dice el Rector – Antes que nada, me gustaría decir que lamento mucho por lo que están pasando en estos momentos – dice con un semblante de tristeza falsa - Eso debería decírselo a Artemis – responde Kavin, girándose para ver el ultimo auto. Mi corazón empieza a latir fuertemente, esperaba poder seguir con mi vida actual un poco más. - ¿Dónde está Atena? – pregunta Karam mientras ve a su alrededor - Bueno, estoy seguro que no tardará – dice nerviosamente el Rector, Nico aprieta mi mano - ¿No deberías ir? – me susurra, pero yo me quedo congelada en el sitio a la expectativa de lo que sigue. El ultimo auto se estaciona por fin en la entrada y al abrir la puerta, lo primero que veo es una hermosa y larga cabellera negra, la chica con piel de porcelana levanta el rostro y casi lloro al ver sus ojos azules, veo el rostro que he extrañado por más de dos años mientras los chicos se ven mutuamente. - Señorita Artemis – se acerca el rector – Es un placer tenerla por fin en esta honorable institución – Veo a la pelinegra sonreírle con gracia - Es realmente bella – comenta Nico – Pero a mi parecer, eres más hermosa – me susurra - ¿tu crees? – respondo mientras mis manos sudan frio de nuevo. Veo a mis viejos amigos saludarse entre si mientras entran al internado, doy gracias a Dios porque no me vieron en este estado. Seguramente se burlarían de mi toda la vida y no quiero aguantar tanto. - Vamos, rápido – Asteria me toma por los hombros mientras nos dirige a nuestra habitación – Mas vale que te cambies antes de que alguno de ellos te vea - Sí – digo mientras nos apresuramos - ¿Qué tendría de malo? Es normal sudar – comenta Nico - Cierra la boca, ¿quieres? – digo en tono irritado - Oye, solo soy lógico - Eso es lo último que necesito, gracias- - Como quieras, nos vemos esta noche – dice desapareciendo por los pasillos Al llegar a nuestra habitación corro a la ducha para luego vestirme lo mas decente que puedo con la ropa que tengo, debo ir a la mansión del internado y saludarlos antes de que ellos vengan por mí, eso seria peor. Al salir de la ducha veo a Asteria esperándome. - Preparé la mejor ropa que tenemos – dice señalando un bello pero simple vestido sobre la cama – Debes darte prisa - Gracias – digo conmovida - Supongo que esta es la ultima vez que hablaremos, ¿verdad? - No es como si me fuera a morir – respondo - Con Artemis aquí, nada volverá a ser igual – Aste se sienta sobre el borde de la cama - Eso depende – digo sentándome a su lado - ¿De qué? - De si me puedes perdonar o no – digo mientras la abrazo – Estos días no fueron tan horribles como pensé que serian - ¿Se supone que eso es un halago? - Viniendo de mi parte, sí – digo y ambas reímos - Me gusta que seas sincera - No soy tan sincera como piensas - ¿Qué quieres decir? - Lo sabrás pronto, ¿iras a la gala de esta noche? - Claro que iré, he estado esperándola por mucho tiempo - ¿Enserio? - Claro que sí, ¿sabes cuando fue la ultima vez que fui a una fiesta - No - Ni yo tampoco, fue hace tanto que no lo recuerdo. Bailaré, cantaré y me pondré ebria - No creo que haya bebidas alcohólicas - Eso creen los maestros – dice sonriente - Bueno, entonces nos vemos allí – digo poniéndome de pie para poder vestirme y enfrentar mi realidad de una vez por todas, debo cumplir con mi meta en este lugar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD