Capítulo 2

1675 Words
Me encontraba en mi despacho revisando y firmando papeles de algunos tratados y negocios que tengo en el mundo humano. Eran tantos que llevaba todo el día aquí metido entre papeles. Derepente la puerta es abierta estrepitosamente por Oscar. —Niall, aquí hay algunos tratados con las manadas del sur —deja los documentos en mi escritorio para luego sentarse frente a mi—, ¿llevas todo el día aqui?. —Si —contesto sin verlo concentrado en mi trabajo. Hoy tendría una reunión con el alcalde y quería terminar todo para poder llegar a tiempo, ya que el tema que se hablaría era importante. Se discutiría sobre los inusuales ataques de demonios en la ciudad y de lo que se haría contra ellos. —Con Izan y Andrea saldremos a correr, ¿porque no vienes?, te haría bien salir ya que casi siempre te la vives encerrado entre papeles —levanto la mirada posandola en el. —No me interesa, tengo mucho que hacer y mañana tengo que ir a las manadas vecinas para unos asuntos a tratar así que no tengo tiempo para paseos —volví la mirada a los papeles, lo escuché bufar pero no le di el mínimo de atención. Tenía demasiado que hacer, reuniones con manadas toda la semana y tratados que hacer. Estaba cansado y estresado, era mucho trabajo pero todo por el bien de mi pueblo y las personas de la ciudad. De esto dependían muchas personas. —Eres un amargado —finalizó levantándose de la silla para luego salir cerrando la puerta de un portazo. A pesar de todo, la guerra contra los demonios, había estado buscando a mi mate en el poco tiempo libre que tenía. Pero al no obtener resultados positivos mi esperanza de encontrarla decaía cada vez más. Anhelaba encontrarla, tener su apoyo en estos momentos tan difíciles, pero también sabía que si la encontraba ahora sería una preocupación más ya que estaría en un constante peligro. Tal vez lo mejor era no encontrarla para no exponerla. Más tarde... —Mi Alpha, en estas semanas a aumentado los asesinatos por demonios alarmantemente —era el alcalde, quien era m*****o de la manada. El vivía entre los humanos informándome de todo lo que pasaba con ellos. Al igual que el habían muchos más que vivían infiltrados entre ellos con distintas ocupaciones. —Esos bastardos —apreto los puños a mis costados. —Además, ahora no son sólo ellos —informó el jefe de la policía—, se ha encontrado en varios cuerpos mordidas en sus cuellos. —Vampiros —pronunció Oscar con veneno al referirse a esos malditos. —Me temo que si —afirmó el. La reunión había terminado, no logramos llegar a nada, pero ahora no sólo teníamos que preocuparnos por los demonios sino que también por los malditos vampiros. Esto se complicaba cada vez más. —¿Qué haremos ahora Niall? —preguntó Oscar. —No lo sé, pero juro que acabaré con esos infelices —y lo cumpliría. Sin importar que, acabaría con esa maldita plaga. Esta era una guerra que llevaba siglos, desde nuestros ancestros, mis padres habían muerto a manos de demonios. El odio que les tenía era interminable, si o si los exterminaría y acabaría con todo de una maldita vez. Íbamos corriendo por el bosque en nuestra forma lobuna, sentir el aire chocar contra mi cuerpo se sentía bien. Al acercarnos a la manada disminuimos la velocidad. —Mira, hay algo por allá —habló Declan por el link. Instantáneamente detuve mis pasos llamando la atención de Idris, el lobo de Oscar. —¿Qué sucede Declan? —preguntó Idris por el link. —Hay algo allá —contestó. Derepente un delicioso olor a vainilla y chocolate inundó mis fosas nasales. —¡Mate! —exclamó Declan feliz corriendo en dirección al olor. Llegamos a la parte este de la manada, el olor provenía de algún lugar de aquí, olfateando el aire me llevó a unas rocas y ramas donde al llegar vi una canasta. Inmediatamente volví a mi forma humana, el olor provenía de ella. —¡Mate! —volvió a pronunciar Declan. Me agaché para poder ver que había en ella, ¡¿qué?! ¿mi mate era una bebé?, en la canasta había una bebé. Con cuidado la tomé en brazos, ella abrió sus ojos, ¡por la diosa Luna!, sus ojos eran de un hermoso color café, su cabello castaño. ¿Será posible que después de siglos en su búsqueda la tenga frente a mi?... no lo podía creer y más que era una bebé. La bebé me miraba fijamente, era como si supiera lo que ocurría, acaricie su mejilla suavemente pero ella tomó mi dedo índice con sus manitas jugando con el, sonreí. Era hermosa. Revisé la canasta buscando si había algo más, pero no había nada así que caminé de regreso a la manada, ahora con mi mate. Al bajar la mirada nuevamente a ella noté que en su ropita sobresalía una hoja, me detuve cogiendo la hoja. Su nombre es Emma, tiene dos año de nacida. 19/12 Sonreí, dejé un pequeño beso en su cabecita. Mi Emma, su nombre era hermoso como ella. —¡Hemos encontrado a nuestra mate! —exclamó Declan aullando de felicidad. Yo también estaba feliz de al fin tener a mi mate conmigo. Pero había algo que me preocupaba, su seguridad, si los demonios o vampiros se enteraban de su existencia querrán matarla. No solo ellos, cualquiera de nuestros enemigos que sepan que es mi mate vendrán por ella. No, no permitiré que le pase nada, si es necesario dar mi vida por que esté bien la daré sin dudarlo. La protegeré de cualquiera que intente hacerle daño. Quien se atreva a tocarla lo pagarán muy caro, no tendré piedad por nadie. Al llegar a la manada, discretamente sin que nadie me viera caminé hasta la mansión donde al entrar me recibieron Andrea, Izan y Oscar quienes al verme con la pequeña en brazos un gesto de confusión apareció en sus rostros. Sin decir nada me dirijo a mi despacho con ellos detrás de mi, abrí la puerta y entré seguido de ellos. —¿Quién es ese bebé? —preguntó finalmente Oscar luego de un rato de silencio. —Si, ¿de donde salió? —esta vez Izan habló con su mirada curiosa en mi Emma. —Ella es Emma, la encontré en el bosque al este de la manada —baje la mirada a la bebé que dormía plácidamente en mis brazos—, es mi mate. —¿Tu que? —pronunció Izan sorprendido al igual que Oscar y Andrea. —¿Estás seguro Niall? —inquirió Andrea aún sin creerlo. —Muy seguro —contesté firme. —No siento su olor —expresó Izan olfateando el aire—, ¿que especie es?. De hecho era una buena pregunta, por la alegría de haber encontrado a mi mate no me di cuenta que no desprendía ningún aroma en particular que dijera que es. —No lo había notado —confesé. —Es raro ¿no?, que no desprenda ningún aroma —siguió Andrea pensativa. —¿Dónde dices que la encontraste? —preguntó Oscar como suponiendo algo ya. —Al este de la manada —respondí mirándolo, el llevó una de sus manos a su barbilla como si pensara. —En esa dirección queda el clan Raissa de las banshees —Oscar tenía razón, como no me di cuenta. —¿Crees que ella sea una banshee? —el alejó su mano dejándola caer a su costado, luego fijó su mirada en mi. —Debes llevarla con una bruja cuanto antes Niall —me habló por el link. Eso me dejó confundido, ¿porque no lo dijo para que los demás escucharan?. —¿Por qué? —lo mire sin entender. —Si ella es una banshee y no podemos sentir su aroma es porque alguna bruja lo ocultó, y no escondes el aroma de alguien por nada, aquí debe pasar algo. Tu la encontraste en el bosque cerca de la manada, no debe ser coincidencia ya que resultó ser tu mate, es como si supieran que tu la encontrarías —finalizó algo serio y pensativo. Me quedé pasmado, lo que decía tenía sentido, la canasta estaba cerca de la manada en dirección hacia el clan Raissa. Nadie más la vio a excepción de mi quien la encontró. Como lo planteaba Oscar dejaba que pensar. En ese momento recordé la hoja. —Chicos, podrían dejarme a solas con Oscar. Y Andrea, ¿podrías llevarte a Emma? —ella se acercó para tomarla en sus brazos para luego salir junto a Izan. —Cuando la encontré había una hoja —el me miró curioso, de mi bolsillo la saque y se la entregué. El la tomó y al leerla frunció el ceño. —Parece que fuera dirigido especialmente a ti con solo la información que necesitas saber —ahora que lo dice era verdad, la hoja sólo tenía escrito su nombre y nacimiento. No había información de su familia o nada más. —Esto no me da buena espina Niall —y tenía motivos para desconfiar—, ¿porque justamente cuando el asunto con los demonios se complicó?, justo cuando nos enteramos que también los vampiros están atacando. No quería ni imaginar que mi Emma fuera usada para dañar la manada, si lo que Oscar sospechaba era cierto nos encontrábamos en peligro. No mi Emma, ¿cómo podrían usarla para algo así?, tan solo es una bebé. —Mañana mismo la llevaré con una bruja —él asintió. Después de hablar con Oscar quedamos en que mañana me acompañaría para llevar a mi mate con una bruja y que nadie se enteraría de esto, solo él y yo lo sabríamos. Si lo que Oscar supone resulta ser verdad tendré que pensar lo que haré para que la manada esté a salvo y sobre todo, que mi luna esté bien.
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