La lluvia seguía golpeando los cristales de la ventana como si el cielo mismo intentara advertirles de algo. El silencio en la mansión era tenso, expectante. Tras todo lo que había sucedido, Alessia apenas podía sostener la copa entre sus dedos. La sangre que había derramado no se iba con agua caliente ni con oraciones. Y sin embargo, ahí estaba, intentando respirar con normalidad como si no hubiese disparado a sangre fría. Caminó por el pasillo con pasos lentos, mientras su mente volvía una y otra vez al rostro de esa mujer idéntica a ella. "Hola, hermana". Esa voz seguía resonando en su cabeza, como un eco imposible de ignorar. ¿Cómo era posible? ¿Una hermana? ¿Otra jugada del destino o una verdad más que le habían ocultado durante años? A lo lejos, el sonido de un piano comenzó a escu

