Pov Fernando Guardé su número en la agenda de mi móvil, enviándole un mensaje con el mío y continuamos bailando, disfrutando de la música que volvía a ser más rítmica. Nos detuvimos cuando mi móvil vibró, contestándole a mamá que esperaran para irme con ellos. Y cierto temor apareció en mi mente, de no volver a verla, de no tener nuevamente la oportunidad de tocarla... besarla. - Debo irme —susurré con seriedad, notando cómo todos comenzaban a abandonar el lugar. - Creo que yo también —su boca se frunció en un gesto que pareció de decepción— acompáñame a la recepción para llamar mi taxi —sus ojos color café parecían tener tantas preguntas, tomando mi mano para dirigirme. - Qué lástima que tenga que irme con mis padres —reclamé en voz alta, uno de esos pensamientos que rara

