4.

914 Words
03:25 am, domingo. Todos están muy ebrios y tengo al acosador abrazando mi brazo y con su cabeza en mi hombro. No era sorprendente que esto sucediera, creo que en cinco horas llegué a conocer demasiado a este chico y sí, resultó ser genuino en todo, pero eso no quitaba que fuese perturbador y el hecho de que yo le gustara lo hacía todo peor, me revolvía el estómago y lo peor es que pude notar que todo esto fue planeado, era tan evidente que me daba vergüenza, pero no quise decirlo por no avergonzarlo, es que alcanzó a caerme bien y por eso no quise hacerlo sentir mal, así que no sabía de quién vengarme por esto y eso me hacía sentir peor. Notaba la mirada de sus amigos hacia él, parecían felices de verlo hablar conmigo, como emocionados. Era evidente que armaron la fachada de la supuesta fiesta para que habláramos, incluso vi a la traicionera de Eva conspirar con ellos e incluso a eso de la una los escuché hablar de que todo había salido bien y que parecí llevarme bien con Santiago. Lo que no entendía es por qué conspirar para hablarme, pudo hacerlo y ya, no era la gran cosa, pero claro, en otro momento probablemente le habría disparado. —Oye tú —le hablé al acosador ebrio quién estaba casi dormido en mi hombro y se enderezó un poco, me miró—. ¿Por qué no vas a dormirte a tu casa? —Estoy muy ebrio, ¿serías capaz de echarme a mi suerte? —Claro que sí. —Eres cruel —dijo amenazando hacer una rabieta y suspiré—. Los amigos no votan a sus amigos a su suerte. —Mmm, bueno. Creo que somos amigos ahora. Te dejo dormir sobre la mesa, el balcón o la lavadora si prefieres. —¿Cómo que sobre la lavadora? Mejor contigo. —No. —¿Por qué? —Si duermo con alguien al lado, puede que en una pesadilla me despierte las ansias de pegar y eso sería muy feo para la persona a mi lado. —¿Es que nunca has dormido con alguien antes? —Claro que sí, mil veces. —¿Tanto? ¿las contaste? —¿Eres tonto? —Mmm, supongo… dormiste con alguien de quién estabas enamorado… —dijo demostrando inseguridad, eres tan fácil de leer que incluso me resultaba confiable. Eres del tipo de persona simple y transparente que se lee fácil, puedo reconocer tus emociones porque son muy evidentes. —Sí, lo estaba. —¿Y aún lo estás? —Esa persona murió hace cinco años. —Lo lamento, en serio —dijo y asentí. Solo volvió a pegarse como chicle a mí, abrazándome por mi brazo y no sabía cómo zafarme de esta. Nunca me ha pasado que alguien se me declare, esto es algo nuevo para mí. Con Alejo fui yo quien tuve la iniciativa e insistí hasta que lo hice mío, eso fue a mis 17 y estuve con él hasta mis 22, luego no salí con nadie más porque no lo intenté y si alguien se me acercaba de inmediato lo alejaba con amenazas o golpes. Unos segundos después se separó y me miró. —Vives solo, ¿no? —Sí. —Podría dormir contigo, así vigilas que yo esté bien. Me cuidarás. —¿Cómo que dormir conmigo? ¿es que tantas ganas tienes de mandarme a la cárcel? —No —dijo entre risas y de nuevo, acarició mi mano—. Solo dormir. Acabamos de conocernos, no tendría sexo de buenas a primeras. —De buenas a primeras nada, nunca pasará. —Mmm, ya dilo. ¿Eres heterosexual? —preguntó evidentemente aterrado de mi respuesta y lo miré. —No, no lo soy —admití y por algún motivo se sonrojó. —¿Tienes novio? —No. —Entonces… no habría problema porque me quede… nadie reclamará y mi presencia no te incomodará. —Ah, eres muy insistente. ¿Por qué eres así? —Porque estoy tomado lo diré o no tendré el valor luego. —A ver. —Nunca te ha pasado que… con una persona… solo con verla… sientes que… ¿te gusta? —Mmm. —Solo de lejos, admirando en silencio. —No me ha pasado. —A mí sí… contigo, eres algo como… mi crush. —¿Qué es “crush”? —La persona que me gusta, o sea tú —admitió y por poco me da gangrena cerebral—. Mis amigos dicen que no te mire, que solo logro espantarte porque así ha sido mucho tiempo, pero es que… me cuesta, me gustas mucho y ni sé por qué, no te conozco. —Si me conoces te decepcionarás, soy violento y mal hablado, eso te quitará el encanto. —Sé que eres así, hace mucho noté tus miradas infernales o tus respuestas groseras a todos, pero… eso te hace distinto, te hace… lindo —confesó nervioso y rodé los ojos. Esto es increíble. Bueno, no puedo matarte por eso, tuve enamoramientos así sin sentido de chico muchas veces y sé que pasa sin motivo. Sé que no me mientes porque es evidente por la forma en que me miras, no recuerdo la última vez que alguien me miró así. Esa era la mirada que me lanzabas, no era acosadora, era s****l o tal vez la de un chico enamorado y no sé cuál era peor.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD