5.

958 Words
05:17 am Todos a mi alrededor han empezado a bailar y no han dejado de beber a pesar de que en pocos minutos el sol comenzará a asomarse, pero sé que un ebrio no tiene conciencia. No puedo negar que me encontraba completamente intoxicado, tanto que incluso estaba viendo borroso, pero al menos no había hecho nada de lo que pudiese arrepentirme después… o bueno, era así hasta ese momento. Veía al pantalón apretado cantar en el karaoke de la tv una canción de forma desastrosa, no sé ni qué era, supongo hip hop o una mierda similar, pero sus amigos les hacían de coristas y mi primo bailaba de manera vergonzosa. Incluso se había quitado el suéter para dar un mejor espectáculo y mi hermana no hacía más que alentar su vergonzoso estado. Por mi parte poco podía hacer, si me movía mucho corría el riesgo de caerme o vomitar, por lo que permanecía tieso porque si me vomitaba encima, eso me pondría muy violento y temo iniciar una masacre a estas horas de la cual me arrepentiré unas horas más tarde. Simplemente estaba en el sillón, tirado y escurrido en mi miseria, con un acosador sentado a mi lado o no, eso no era estar sentado, estaba más sobre mí que en el sillón. Estaba a mi lado, pero tenía sus piernas sobre las mías, como si fuésemos una jodida pareja de Disney, de esas que dan ganas de aniquilar, del tipo que usan suéteres iguales y sonríen todo el tiempo como si fuesen unos malditos mormones, pero sé que los tragos de más impedían que el ser repulsivo que habita en mí saliera a flote y lo mandara a cavar tumbas por su cercanía, pero supongo el licor aniquiló al monstruo y solo quedaba una masa repleta de alcohol etílico y deseos suicidas. —Dios, eres tan lindo —sentí que susurró en mi oído y luego mordió levemente mi oreja, lo que hizo poner todos mis sentidos alertas. —¿Qué mierda haces? —Muero por besarte. —Y yo moriría por revivir a Layne Staley, pero si profano su tumba iría preso, lo cual no quiero y tampoco quiero hacerlo por besarte. —No pasará nada porque lo hagas, de verdad —insistió. —No quiero. Hizo caso omiso a mis palabras y por el contrario, sentí que empezó a besar mi cuello con deseo, como si hubiese estado deseando esto por mucho tiempo y no pude impedir la reacción en mí, también soy hombre y si actúa de esta manera me va a ser imposible controlarme. Sus besos en mi piel se tornaron torpes, desesperados y cuando sentí que lamió mi oreja lo detuve. —¿Estás consciente de lo que estás haciendo? Estás tus amigos aquí, también mi primo y mi hermana —le dije y pareció avergonzado de repente, su rostro se puso rojo como un tomate, era curioso de ver. —Perdón, es que… es difícil controlarme ahora que por fin te tengo cerca. —No hagas esto, no aquí. Si me haces excitar no me va a importar hacer esto estando ellos cerca o quién sea, así que no me retes. Me miró con tanto deseo al escucharme que incluso poder notarlo me hizo prender de una manera que no podía explicar. Hace mucho esto no me sucedía, no recuerdo hace cuánto. Debe ser porque no mantengo relaciones hace mucho tiempo. Sí, debe ser eso, es la única explicación. Lo vi ponerse de pie y acercarse a sus amigos. No sé qué les susurró, pero en menos de nada los vi salir del apartamento e incluso Julián y Eva los siguieron. Creo que planean seguir la fiesta en otro lado porque incluso se llevaron el alcohol restante. Ah, esto es vergonzoso, es lógico que les pidió irse para dejarnos solos, lo cual va a causar que se rían de mí más tarde, pero si me toca matar a Julián por sus chistes no dudaré en hacerlo, que ganas no me faltan. Me las debe. Cerró la puerta y sin vacilar ni un poco, vi a Santiago acercarse a mí y besarme de una forma torpe, dolorosa y desesperada. No tengo forma de explicarlo, pero besaba tan mal que parecía que fuese una broma, pero no. Se esforzaba demasiado, tanto que su beso ansiado terminó doliéndome por la forma en que me mordió, así que lo aparté de mí un poco, pero él sí parecía haberlo disfrutado porque lucía agitado y todo su rostro estaba sonrojado. Debo admitirlo, era tontamente lindo de ver. —¿Santiago? —¿Sí? ¿vamos a tu habitación? —preguntó intentando besarme de nuevo y lo detuve. —Ya has besado antes, ¿no? —Sí, muchas veces. —¿De verdad? —pregunté enarcando una ceja y al verse descubierto no tuvo de otra más que sincerarse. —Bueno, en realidad ahora fue la primera vez, pero no creas que por eso tengo trece años o algo así, de verdad —se excusó angustiado y no pude evitar romper en risas al escucharlo. Esto era increíble, de verdad. —No te rías de mí, me avergüenza mucho esto —dijo amenazando con hacer una rabieta, pero lo detuve antes. —Ven —le dije tomando su mano y lo llevé hasta mi habitación. Sin mediar palabras, lo hice recostarse en la cama y me subí sobre él. Me miró muy nervioso, pero en un buen sentido. —Mira, solo debes abrir los labios un poco —le dije y tomé su barbilla, abrió los labios un poco—. Luego solo imita lo que yo haga, ¿está bien? —Sí, sí… —respondió expectante y sin pensármelo mucho, lo besé.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD