Capítulo 6 Contrato de matrimonio

2937 Words
Entre sueños... Un hombre de cabello oscuro la besaba con pasión, susccionaba sus labios como si los necesitará para vivir. Besaba su cuello, Jade sentía calor en todo su cuerpo. Le mordía su oreja mientras susurraba palabras que la llenaban a la locura: "Jamilati mi dulce Habibati no huyas de mi" "No te niegues a mi. "Entrégate a mi, habibi". Estaba extasiada. El seguía profundizando sus besos y caricias por todo su cuerpo. Se sentía rendida al placer que ese hombre le provocaba,perdida en sus caricias y besos. Estaba mojada. El hombre la besó en la boca, se sentía tan bien su caricias que quería mirar al hombre que la tenia extasiada como nunca se había sentido. Entonces lo vió a él. Y despertó. Jade se despertó sobresaltada.Tenia la respiración a mil, sudada y terriblemente mojada ¿Qué narices habia sido eso? ¿Por qué ese sueño? ¿ Y por qué con él? Quería seguir durmiendo para ver si lo olvidaba, pero cerraba los ojos y volvía a verlo. Como ya estaba amaneciendo fue a la cocina, se preparó un té Todavía no había ninguna empleada, por lo que decidió terminárselo y salir a montar. Seguro que así se relajaria. No tenía entre sus cuadras a Gitana pero estaba Tornado. Un pura sangre inglés que había adquirido en Chantilly (Francia),que le había costado una pequeña fortuna y eso que el animal todavía era joven, arisco y no estaba del todo domado. Jade escuchó las recomendaciones del cuidador del animal que le insistía en que el animal no estaba preparado. —Señorita tal vez debería tomar otro caballo este es muy salvaje y la puede tirar. —No importa correré el riesgo–era terca cuando algo se le metía en la cabeza no había quien la cambiará de opinión. —¿Y si le pasa algo? ¿Que dirá su padre?–el hombre insistía tenía miedo de encima perder su trabajo. —Dirá que soy terca–sonrío.–Por favor no insista más. Ensilleló. Lo voy a montar–el hombre resignado no dijo más y rogaba a Allah que a la muchacha no le pasara nada y no perdiera su trabajo. La pelirroja se acercó al animal, lo acarizo para que fuera encarriñandose con ella y sin pensárselo un segundo se montó. El animal empezó a encabritarse salvajemente. Todos los empleados y demás estaban asustados de que pudiera caer. Jade era muy querida por ellos. —Jade por favor ten cuidado– le rogó Halil que se asustó al ver al animal así. Pero ella no estaba asustada al contrario, a medida que el caballo se apaciguaba lo estaba disfrutando. Nasser y Akram habían salido a los jardines de palacio a tomar aire. El emir Said lo había invitado a hospedarse en palacio. Iban hablando sobre los planes que Nasser tenía sobre su inminente matrimonio. Les llamó la atención el sonido de un potente caballo y a una imprudente pelirroja a lomos del caballo. —¿ Pero está loca? Puede caerse. Es muy imprudente lo que está haciendo. Mirala Akram. Ahora mismo voy a ir y hacer que se baje inmediatamente de ese caballo. —Nasser no puedes hacer eso. Ni siquiera has hablado con el jeque. Esa muchacha todavía no es nada tuyo. No puedes intervenir. –le instó su hermano —Lo mejor será que vayas a hablar con el emir y te pongas de acuerdo con él. Si es que de verdad estas interesado en la muchacha. ¿ O acaso has cambiado de opinión? –Akram quería asegurarse de que su hermano lo tenía claro. —Por supuesto que no. Cuanto más la veo más seguro estoy. Voy a casarme con Jade. — Felicidades hermano. Ya era hora de que sentaras cabeza, el consejo ya lo estaba reclamando, así te olvidas de todas esas mujeres que habitan en tu harén.–Nasser lo miró sonriendo. Sabía que tenía razón se desharía de todas esas mujeres y su padre estaría muy contento de que por fin aceptará casarse y más con una princesa. —Tienes razón hermano. Iré a hablar con Said. –se despidió y entró rumbo a palacio. Akram se quedó pensado que es muchacha traería loco a su hermano, era terca y no le iba a poner las cosas nada fáciles. —Señor, el jeque Nasser pide hablar con usted–Hakim informó al jeque Said de su visita. Al hombre no le sorprendió puesto que lo llevaba esperando toda la mañana. — As-salamu alaikum Said–Nasser dió la mano y se tocaron nariz con nariz a modo de saludo. —Wa-alaikum as-slaam Nasser hijo—el jeque lo trató con mucha familiaridad.—¿Cómo estás? ¿Disfrutaste la boda de anoche?–Nasser sonrío y asintió. —Ay el matrimonio es un momento clave en la vida del hombre musulmán...es nuestro deber honrar a nuestra sangre y procrear una familia... —Tiene razón. Con respecto a eso quiero hablar con usted. Quiero la mano de Jade en matrimonio–Said sonrió. —¿Y por qué debería darte la mano de mi Jade Dau ayuni "Luz de mi ojos". —¿Y por qué no debería dármela? –Nasser sonrió con arrogancia. El sabía que era un buen partido.—Sinceramente sería una buena alianza entre familias justo lo que usted necesita, y yo bueno, el consejo últimamente me está presionando con el matrimonio y el motivo por el que no me había casado es porque no había encontrado a una mujer que me llamará la atención de esta manera. Hasta anoche que me encontré con una joven pelirroja, de ojos verdes y sonrisa preciosa —Said lo escuchaba serio y atento. No quería que Nasser se diera cuenta de que era lo que estaba esperando. Fingió pensarlo unos minutos. —Está bien. Te concederé la mano de Jade en matrimonio.–Nasser sonrío. Ambos se dieron la mano gustosamente. —Pero también te digo Jade no es una joven fácil no ha sido criada totalmente por mí y nuestras costumbres. Es terca y rebelde. Ese es mi mayor temor. —No te preocupes sabré disciplinarla para que sea una buena esposa–Said se quedó más tranquilo. Ahora quedaba lo peor hablar con Jade. —Que Allah os conceda un matrimonio prospero y fructifero—Nasser asintió y le agradeció sus buenos deseos. —Con respecto a la dote esto es lo que quiero para Jade–Nasser le mostró un papel al jeque en el que estaban redactado todos lo que Jade recibiría al momento de la boda, desde un castillo francés de 300 millones, otras mansiones alrededor del mundo, dinero, joyas... Fué tanto la dote que consiguió sorprender al mismo jeque. —Vaya! es una suculenta dote. —Con esto no quiero que solo vea dinero o que quiero sobornar a Jade. Quiero que sepas Said que me interesa Jade y tengo buenas intenciones con ella. —Está bien muchacho. ¿ Y cuando quieres el matrimonio? —Para dentro de 3 días. —Pero eso es muy poco tiempo–said estaba impresionado. Nasser no veía la hora de tener a Jade para él, le había causado tanta impresión, que había pasado toda la noche soñando con ella. Anhelaba tenerla cerca y que fuera suya. — Si pero se puede hacer. Podemos firmar hoy mismo el contrato de matrimonio y en 3 días vengo a por Jade y organizamos la ceremonia. Tengo que volver esta tarde a Riad por trabajo.—said asintió en silencio. Era muy pronto no sabía cómo haría para convencer a Jade. —Está bien. Será como tu digas. Tras haber firmado el nikah (contrato de matrimonio) con Nasser y este haber partido hacia Riad. Said mando llamar a sus hijos varones para contarles la noticia sobre el matrimonio de Nasser y Jade. —He firmado el contrato de matrimonio de Jade con Nasser Bin Sabdullah. Se oficializará la boda en 3 días.—se quedaron asombrados, muchos no se esperaban esa decisión de su padre. —¿Pero y Jade lo sabe?–preguntó Amir qué estaba seguro que Jade no estaría de acuerdo. —No, la he mandado llamar para contarle. —Pero padre sabe como es Jade, se opondrá. —Lo sé, pero es su obligación y mi voluntad, la tendrá que cumplir. –ambos hermanos mayores se miraron no estaban muy convencidos. —¿Y si se opone?—pregunto Abdel el hermano menor. —Tomaré medidas drásticas.– los hermanos se miraron. venían problemas. Said estaba seguro de que su hija se opondria por eso ya había movido unos hilos. Minutos después apareció Jade. —¿Padre me buscabas? —Si hija mía. Mi adorada princesa del desierto–Jade sonrió por alguna razón su padre estaba muy contento. — Quiero contarte algo. He firmado el nikah para tu matrimonio con Nasser Bin Sabdullah. (Jade: el arrogante de anoche) —¿ Qué? De ninguna manera padre. —¡Jade! Es mi decisión. Te casarás con Nasser en 3 días. —No padre. ¡Jamás! No quiero casarme y mucho menos con él. —¿ Por qué no? Es joven, poderoso, musulmán. Es el hombre perfecto para ti hija. Además te quiere a ti. Tu dote es la dote más cara que se ha dado en todo medio Oriente hija.–el hombre insistía. . Jade estaba temblando, impotente por la noticia. —No lo haré padre. Ahora mismo voy a adelantar mi viaje. Me vuelvo a casa. ¿Porque no casas a cualquiera de mis primas? Yo no estoy de acuerdo con los matrimonios arreglados.–a Jade el corazón se le salía por la boca. —Eso jamás. No desaprovecharé esta oportunidad por tu rebeldía. Debes actuar bajo mis órdenes.–Jade negaba con las lágrimas aguando sus ojos. —Además. ¿Cómo te vas a ir? ¿En avión? ¿cuál avión? ¿Mi avión? –Jade no podía creer el cinismo de su padre. —Tranquilo cogeré un avión comercial pero me largo.–Jade se dio la vuelta para marcharse pero su padre seguía insistiendo. —¿Y sabes como se pagan los aviones? ¡Con dinero! ¡Mi dinero! Todas tus tarjetas han sido suspendidas.–estaba asombrada su padre la había noqueado. —Llamaré a mi madre ella me mandara el dinero —¿Así? ¿Y con qué permiso saldrás del país? ¿ Y tu pasaporte?–en ese momento ella recordó que Halil tenía su pasaporte. Se dirigió a él que permanecía en la estancia con la cabeza agachada. —Halil ¿Donde está mi pasaporte? —Señorita...Son órdenes de su padre. Yo solo cumplo órdenes –la chica lo fulmino con la mirada. —¡¡¡¡Halil traidor!!!!! —¡Jade! ¡Ya esta bien!–un grito de su padre hizo que girará la cabeza hacia él. Se sentía dolida, traicionada por los suyos e impotente. Muy dentro de ella sabía que estaba perdida. —¡Acatarás mi voluntad! No saldrás de palacio hasta tu boda. No querrás que tu madre y su flamante marido sufran las consecuencias de tu irresponsabilidad.–Jade no podía creerlo su padre por presionarla había llegado muy lejos. Se limpió la cara con las manos ni siquiera se había dado cuenta de las lágrimas que caían por su mejillas. —Muy bien padre. Será como tu digas.–se marchó de la estancia dando un portazo. Fuera alguien había escuchado todo. —Ya era hora de que te llegara el momento maldita sorda. Tu que te creías intocable, libre, por venir de occidente. ¡Al fin te ha llegado la hora! —¡Qué Allah maldiga tu matrimonio y tu marido te repudie la misma noche de la boda!–espetó con rabia Asra. Jade volteó a verla, impactada por todo el veneno que había soltado y contestó: — Liakum (que así sea) Jade corrió a su cuarto, cerró la puerta de un portazo y cayó sentada abrazándose las rodillas, llorando amargamente por su suerte. Estaba perdida. Su vida había terminado. No iba a poder volver a casa. Todo había terminado. Lloró por su madre, por Carl, por sus amigas, por su perfecta vida y por lo que le esperaba a partir de ahora con ese hombre. Se dio cuanta porque la miraba anoche así...que estúpida se sentía. Ella solo era una moneda de cambio entre familias. Sería para él un adorno más en su palacio... No podía parar de llorar quería llamar a su madre. Empezó a buscar su teléfono pero no lo encontró, cogió en inalámbrico de su cuarto y no funcionaba. Tampoco tenía su portátil. Intentó salir para buscar a Marien, a Camille o a la señora Hamdah pero la puerta estaba cerrada. —Allah Allah. ¿ Por qué me pasa esto? ¿Qué voy a hacer? ¡Abrirme la puerta!–Jade golpeaba la puerta con fuerza. Nadie se atrevió a contestar. Camille y Marien fueron notificadas de que tenían 3 días libres. La señora Hamdah fué avisada junto con Halil de que Jade no podría salir hasta nueva orden. El Jeque quería evitar que Jade pudiera fugarse. Cansada de dar golpes y que nadie le abriera se echó en su cama, seguía llorando de la rabia e impotencia que tenía y con las lágrimas secas en su rostro se quedó dormida. Al caer la noche la puerta se abrió y entró la señora Hamdah con una bandeja de comida para que cenara. Jade no había comido nada desde la mañana. En eso ella despertó. —Tú. Tú lo sabías. Tu también me has traicionado. —Jade mi niña. No estés así, es la tradición, Tarde o temprano esto iba a pasar. ¡Tienes que estas feliz! Eres afortunada de que el heredero de Arabia Saudita te haya elegido como primera esposa.–Jade estaba anonadada. —¿Feliz? ¡De qué es estúpido me haya comprado como si fuese una yegua! Pues no.Yo tenía planes.–Jade golpeó la bandeja de comida tirándola al suelo. Hamdah se asustó por el arrebato de su niña. — Márchate. No quiero comer. Déjame sola.–la anciana se marchó muy triste de ver así a su niña. Jade tiró todo lo que encontró al suelo llorando hasta quedarse dormida. ( NOTA DE LA AUTORA: Jade tiene caracter y es peleona. ? ) Nasser volvió a Riad después de firmar el contrato de matrimonio, se sentía contento pronto esa pelirroja sería suya, su esposa. Tenía que informar a la familia de que en 3 días debían viajar a Abu Dabhi porque se iba a celebrar una boda. Su padre fué quien más se alegró. — Al-handu lillah (alabado sea Dios) hijo ya era hora de un matrimonio. No quería morirme sin verte casado. Y más con una princesa. Nada menos que la hija de mi amigo Said. Felicidades hijo que Allah te bendiga con un feliz matrimonio y muchos hijos. — Liakun (que así sea) Padre. —¿Jade Bin Algallah? ¿ Esa no es la hija de la adúltera extranjera que huyó de Abu Dhabi? —Madre. No hables así.–le instó su hijo. —Se llama Jade y si, creció en EE.UU con su madre. Es muy hermosa y será una gran esposa. —Yo creo que no deberías casarte con ella hijo.–¿ qué pasa con tu prima Nadima? Tu padre y yo siempre quisimos que te casaras con ella. Ella es buena y te quiere. Siempre te ha querido–insistió su madre. —Eso es lo que tú querías madre. No yo. Además, esa la condición que puse para hacerme cargo de todo. Que yo elegiría a mi esposa.–su padre asintió estaba de acuerdo con él. Bagueera su madre no estaba de acuerdo, pero en ese momento no dijo más. Raissa estaba que no cabía de la rabia que tenía. Jade le había vuelto a ganar. Nasser ni tan siquiera reparo en ella esa noche. Mando llamar a uno de los empleados. El mismo que le había dado anoche la información a Akram sobre Jade, para que le contará cierta información "tediosa" sobre la muchacha que él consideraba que Nasser debería de saber. —Señor antes de que se vaya...tengo entendido que el señor Nasser se casará con Jade. —Si así es. En 3 días. ¿por qué? — Yo quería decirle que la muchacha no es lo que usted piensa. No está arraigada a las costumbres, ha tenido novios...y tal vez...de hecho siempre estuvo interesada en Sharrif su primo se les vió por los pasillos de palacio juntos–el hombre sobornado por la prima no sabía como decirle todas esas mentiras. —¿Qué dices?–Akram no podía creérselo si la muchacha no fuera virgen. Tendrían un problema la noche de bodas. —Digo que...pues que la muchacha ha tenido muchos amantes. Ella es diferente a la señorita Raissa, ella sí ha sido criada en las tradiciones. —Está bien. Retírate. Ahora como le decía todo esto a Nasser. Se iba a poner como loco. Era algo que no esperaban. Ya en Riad Akram tuvo que contarle a su hermano todo. Nasser estaba que ardía de la rabia. ¿Cómo se podía haber fijado en una mujer tan impura?. No podía creerlo. Habían mandado a pedir información detallada sobre Jade. Sobre su pasado, estudios, gustos, aficiones, enfermedades e incluso hasta sabía su tipo de sangre y no ponía nada de relaciones, novios, amores...ni mucho menos una relación con su primo.
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