Iban montados en el coche y Nasser iba hablado con su hombre de confianza Erkan, sobre lo que tenía previsto al llegar a la oficina, mientras que Jade iba distraída mirando por la ventana. Estaba ajena a lo que los hombres hablaban. Tenía la mano de Nasser en su regazo y distraidamente la acariciaba y jugaba con sus dedos. Podía ser un acto involuntario pero era mucho más que eso. A Jade el calor de la mano tan grande de Nasser la reconfortaba, mientras que para el hombre decía mucho que su esposa lo acariciarla así. Llegaron a la oficina y Nasser pidió a sus hombres que bajaran del coche. Necesitaba besar a su mujer a solas y los actos amorosos en público no estaban permitidos. Jade se quedó algo extraña cuando escuchó a Nasser hablar a sus hombres. Era algo serio y rudo para pedir las co

