Me sorprendió mucho que Mariano cumpliera su palabra y me dejara en el centro comercial sola. En el fondo quizá esperaba que se quedará a mi lado, pero también agradecí el que me diera independencia y confianza. Camine por los pasillos, viendo los aparadores, no quería entrar y llevarme, lo primero que mirara. Me tomé mi tiempo, exploré los locales. La sensación de libertad me abrazo. Después de una semana por fin caí en cuenta y con seguridad de que mis días no volverían a pasar entre barrotes. Aunque dentro del pecho mi corazón tenía la impresión de que Mariano ocultaba algo, no me dejaría llevar. Quizá no era nada relacionado con mi caso y toda su preocupación era por el asunto del lanzamiento del día de mañana. Aparte mis pensamientos y mis dudas y me concentré en lo que era ve

