Alondra. Aquella mañana desperté entre los brazos de Mariano. Mi cuerpo vibró ante su cercanía y calor de su cuerpo. Fue la sensación más preciosa y sublime que podía haber llegado a sentir en mi vida y estaba completamente segura que después de Mariano no habría nadie más para mí. Nuestra entrega fue única, pude sentir su cuerpo temblar mientras me hacía suya. Tomó todo de mí, mientras él se entregó por completo. Aparté los recuerdos recientes de mi mente. Me concentré en arreglarme para el compromiso al que Mariano me llevaría por la noche. Tenía una extraña sensación dentro de mi pecho, un miedo que no lograba explicar. Sería mi primera aparición en sociedad después de doce años. Tenía miedo de encontrarme con personas que me conocieron en el pasado y si serían capaces de reco

