─¿Y eso es bueno? ─se voltea a él. Los escoltas se retiran enseguida al ver la situación, además de dar la orden de abandonar los pasillos de las habitaciones, y resguardar la casa ya que al parecer todos van a las habitaciones.
¿Acaso es posible no sentirme culpable?, siento que no debí venir con él, no sé qué fue eso que me impulsó a tomar su mano y salir corriendo, ahora estoy aquí, en una habitación que él cree que compartiremos como si nada de todo este tiempo hubiese pasado, y siento esto tan falso y tonto que no sé ni siquiera si es algo que se deba hablar.
─No tienes que compartir la cama conmigo, no es necesario. ─dice de pie en la puerta. ─es solo que, yo pensé que...
─No es eso, es solo que ...
─Me negué a entrar en esta habitación si no estabas, y ahora que estás aquí, todo es...
─Es incómodo, y raro. ─se volteó a él. ─mis hijos están aquí, y tú estás aquí, pero...
─No fui tras de ti. ─interrumpe al mismo tiempo que se rompe la burbuja del romance.
─Edward yo no...
─Debí hacerlo... ─se acerca a ella. ─pero tenía una idea tan equivocada de cómo evitarte el dolor...
─Supongo que no lo sabremos jamás. ─susurró.
─¿Tienes algún sentimiento por alguien más?. ─pregunta al ver como ella evade su mirada a toda costa. Ella no dice nada, solo permanece en silencio en la oscuridad.
No es lo que quiero, a decir verdad, nose que es lo que quiero. Quiero una disculpa, quiero que me pida perdón por las miles de veces que lloré, que me lamenté, que sufrí, pero hacerlo lo mismo a él no quiero, no puedo.
─Te dejaré descansar. ─musita caminando a la puerta.
En el momento que él puso su mano en la perilla de la puerta, ella puso la suya sobre la mano de él. No hubo palabras, no hubo nada más que esa respiración lenta que empezó en sus manos, pero en cuanto llegaron a su rostro acompañado de sus labios, fue cada vez más acelerada, al punto de ser entrecortada, pero ella se detuvo y retrocedió.
─Está bien. ─carraspeó intentando normalizar su respiración. ─podríamos dormir, solo eso. ─susurró.
No puedo hacer esto, no puedo estar cerca de él, no se supone que sea asi, lo quiero conmigo, pero ahora si tenemos sexo podría quedar embarazada y no quiero eso, debí tomar anticonceptivos en casa, ¡mierda! ¿pero cómo iba a saber que él volvería, y querría que cogieramos?, esto es absurdo, ya he estado con él, no una ni dos, sino muchas veces y en muchos lugares en esta casa, y ahora no se como preguntarle si tiene condones o si podemos comprarlos, y... ¡joder!, ¡mierda!
─Me daré una ducha. ─dice cerrando la puerta unos segundos después.
─ok. ─responde a secas y sale de la habitación. Al llegar a las escaleras ve a Charles saliendo del pasillo de la oficina.
─¿Está todo bien?, ¿necesita algo? ─pregunta desviando su caminar de la salida a las escaleras.
─No... ─niega avergonzada, no quería decirle a él algo que no era capaz de decirle a Edward.
─¿segura? ─pregunta subiendo las escaleras.
─De hecho... ─baja las escaleras hasta alcanzarlo. ─Quiero ir a la farmacia mañana, pero no quiero que Edward lo sepa, y quería ver si... ¿usted lo podría arreglar? ─pregunta mirando tras ella esperando que nadie más los vea.
─Él no se despega de usted en todo el día. ─musitó con gracia. ─así que, ¿no sé cómo sería eso posible?. ─pregunta intrigado del porqué quiere salir sin él. ─si desea puede hacer una lista de lo que necesita y yo me encargaré de que todo sea privado y reservado.
─Necesito ir yo, y encargarme de todo. Ayúdeme, por favor. ─insiste casi como una súplica.
─No aseguro nada, pero le prometo que lo intentaré. ─dice volviendo a bajar las escaleras.
Al regresar a la habitación, Edward estaba de pie frente a la ventana de la habitación.
─¿Estás bien? ─pregunta viéndolo en silencio con solo el pijama puesto. Era claro para él que cubrir su cuerpo con tatuajes, era más por seguridad que por vanidad.
─Sí. ─voltea emulando una sonrisa. ─¿sucede algo con los niños? ─pregunta bajando la mirada.
─No, ellos duermen y están muy bien, gracias por... todos los cambios, sabes que nada de esto era necesario, ¿verdad? ─cierra la puerta tras ella.
─Lo sé, y lamento decepcionarte, pero no lo hice por ti, ni por fingir que te agrado, lo hice por ellos. ─dice algo disgustado. ─Si estás enojada conmigo por Diana lo entiendo, e insisto, no tuve nada con ella, nada en absoluto, ni siquiera fui capaz de besarla después de todo el tiempo que pasamos separados, y no es que ella se esforzara. ─bufó. ─pero no quiero tocar, besar o estar con nadie más, no si no eres tu. ─aclara intentando entenderla.
─Me daré una ducha. ─evade mentir, decirle cualquier respuesta respecto a los niños sería mentir, así que solo evade.
Tan pronto como ella entra en la ducha le pone seguro a la puerta, era inevitable no escuchar, y fue absurdo para Edward escucharlo, ¿por que ahora quería poner seguro?, ¿estaba huyendo de él?. Todo empieza a ser incómodo, para los dos, y la burbuja de ese romance y gran amor se reventó tirando a ambos contra el suelo crudamente.
─¿qué es lo que sucede? ─pregunta para sí mismo sólo en el techo de la casa. Edward se sentía frustrado, creía que al estar con ella en su casa de nuevo, todo volvería a la normalidad, pero eso iba más allá de solo si intimaban o no. Era el hecho de que cuando tomaba su mano, ella se aferraba a él, si él la tocaba podía sentir como la piel de ella se erizaba, pero luego cuando parecía que podría haber un momento de íntimo romance ella retrocedía.
Cerrar los ojos con el agua cayendo sobre mi, es inevitable no pensar en él, quererlo conmigo en la ducha, quererlo conmigo aquí, dentro de mí y ahora, pero al abrir la puerta Edward ya no estaba en la habitación.
Lo esperé, una vez más lo esperaba al pie de la cama para poder hablar con él, pero él no estaba.
Se metió a la cama cansada de esperarlo, así que se acostó a dormir, pero una vez más, el silencio, la oscuridad, y ella eran los mejores amigos, y los peores enemigos al mismo tiempo.
Después de cerrar los ojos un par de veces sucumbió al cansancio y cambio de horario.
Al regresar a la habitación, ella duerme aferrada a una almohada, era extraño, se veía tan diferente a como se veía la primera vez que la vio dormir. Sentado sobre el filo de la cama, solo quería admirar, hallaba cierto placer en verla dormir en su cama, donde él sabía que estaba segura.
─mi pequeña celosa. ─sonríe al acariciar su mejilla. Sus manos estaban heladas por el frío de la noche, y la mejilla de ella estaba pálida ante la protección de la calefacción.
Ese pequeño toque frío logró despertarla.
─¿qué pasó? ─tomó su mano. ─estás frío. ─sonríe al balbucear. ─pareces un vampiro, tengo un esposo vampiro. ─tira de su brazo y lo abraza, haciendo que su piel se erice.
─¿Ahora, sí te agrado? ─se arrulla con ella, al rodearla con sus brazos.
─lo siento. ─suspira metiendo su mano bajo la camiseta de él, haciendo que ahora sea él quien se erice, y algo más. ─tengo mucho sueño... ─se arrulla lo mejor que puede en su pecho.
─Lo sé. ─sonríe complacido. ─yo también. ─se aferra más a ella y solo entonces consigue dormir.