Confesiones y más confesiones, si ahora me sale con que en realidad tuvieron un noviazgo definitivamente va a ser algo incómodo, no quiero escuchar, pero no hay manera de que sepa lo que dirá si no lo dejó hablar.
Ángel se prepara tanto como puede, toma aire y asiente dando la señal de que está lista para lo que él tiene que decir.
─Dijiste que jamás permitirías que alguien que no conozcas se acercara a mí. ¿Eso fue mentira? ─preguntó.
─Su apellido de soltera, no es Turner, si no Bassett. La persona que yo conocí como la prometida que mi madre intentó imponer, era Karla Bassett. ─dice con mucho pesar.
─Bien. ─asiente algo aliviada. ─eso no es tan malo, ¿o hay algo detrás de eso? ─preguntó una vez más dejando su respiración en pausa.
─Cuando la vi en el consultorio, fue bastante obvio que no esperaba verla, y no se si ella esperaba verme, pero tuve la impresión de que no. Le pedí a Charles que le pidiera tu expediente para poder cambiar tu médico de cabecera, pero cuando él llegó, ella estaba con un niño de al menos doce años, y al ser hija unica él sacó conclusiones, y me las compartió... ─dice intentando ser lo más claro posible para no confundirla, pero ella empieza a querer toda la información rápida y concisa.
El mundo se detuvo para mi al sentir un golpe obtuso de realidad, ¿era una posibilidad, era esa la posibilidad de que él tuviera un hijo?, ¿o porque más le hablaría de un niño que no tiene nada que ver con él?
─Hice las pruebas y no tengo ningún lazo con el niño. ─dice enseguida al ver como ella está en inusual silencio con la expresión de terror.
─¿te acos...
─No hubo tal cosa. ─insiste en interrumpir.
─¿Entonces por qué...
─Yo estaba en la universidad, cuando estás allí y eres un inmaduro haces locuras, y solía beber...
─Habla más rápido. ─ordena Ángel impaciente, porque cada cosa que él dice suena peor que la anterior.
─Una mañana después de una fiesta desperté con ella junto a mí, pero los dos estábamos sin ropa, y yo no...
Ángel salió de la cama enseguida dando un par de traspiés al estar envuelta en la manta.
─¿qué es lo que...
─No lo recuerdo, no se supone que contará como tal, pero se que yo jamás...
─¿Y eso no me lo dijiste antes?. ─coloca los brazos en jarra. ─¿Algo más que decir? ─suelta con sarcasmo.
─No había manera, no es algo que yo hubiese consentido, y es claro que...
─Dime exactamente todo, paso a paso. ─pregunta encogiéndose sobre el sillón por el fuerte cólico en su vientre.
─No crees que... ─intenta ayudar en algo, pero ella lo fulmina con la mirada con mucha más furia de la habitual.
─Desde que supe que mi madre quería que ella fuese mi esposa fui distante con ella, hasta la evitaba, pero cuando estábamos en la universidad, ella se metió a mi ducha sin ropa, e intentó seducirme, pero yo la detuve. No estaba interesado en lo más mínimo.
─¿pero? ─preguntó
─Un día unos amigos organizaron una fiesta en la residencia y ella era de las invitadas, no le di importancia, pero ya ebrios no importo, ella permaneció todo el tiempo al otro lado de la sala, lo sé porque ella cantaba karaoke repitiendo en cada canción que me la dedicaba. ─musitó incómodo. ─dos meses después de la fiesta su acoso fue aun peor, me seguía por todos lados, pero no quería darle ningún tipo de oportunidad o esperanza de nada, pero ella insistía en buscarme, hasta que un día que no había sido un "buen día", yo le grité frente a mucha gente que me dejara en paz. Después de eso no la volví a ver, no hasta el día que te atendió.
─Y las pruebas que te hiciste... ─insiste en saber todo.
─Charles investigó, y resulta que casi siete meses después tuvo a su hijo, y que el niño tiene el apellido del hombre con el que se casó cuando él niño tenía dos años. Él puso en la mesa la posibilidad de que ese niño fuese mi hijo, así que me hice las pruebas enseguida, pero no lo soy. ─sacó el sobre que aún tenía en el bolsillo de su pantalón. ─no tengo ningún lazo con el niño, y afortunadamente tampoco con ella, lo que quiere decir, que realmente nunca pasó nada con ella aquel día. ─aclaró.
Ángel, aún escéptica y molesta porque se lo había ocultado tomó el sobre, suplicaba que él dijera la verdad y que ese sobre tuviese un negativo, aunque esto ya se había dicho él, aún temía que fuese diferente. Se sienta en el sillón de la habitación en un intento por ocultar sus intensos cólicos.
─¿Era por eso que no tenías apetito? ─preguntó levantando de nuevo la mirada a él.
─En parte. ─se sienta junto a ella. ─lo que mi padre hizo fue muy descabellado, pero me alegra saber que mi abuelo se va a encargar de todo a partir de ahora. ─dice viéndose aún preocupado.
─¿Entonces, hay algo más? ─preguntó sin saber si enojarse o ya definitivamente llorar.
─La persona en la casa. ─dice y ella asiente en señal de que sigue la conversación. ─era un asesino a sueldo con la orden de acabar contigo. ─dice como si estuviese tragando vidrios. ─aún intento entender ¿qué es lo que pasa con mi padre?
─Ya no sé si enojarme contigo... ─suelta un gruñido encogiéndose de dolor en el sillón echando para delante, por lo que él la ayuda a regresar a la cama.
─Los fármacos no hacen efecto, empiezas a preocuparme. ─dice al verla.
─el primer día siempre es así de horrible. ─masculló con dificultad.
─Quédate en cama, iré por algo a la cocina. ─dice caminando a la puerta, pero al recordar lo que le ha dicho Charles se voltea. ─hay algo más que tengo que decir. ─dice cerrando sus ojos con fuerza, le cuesta respirar y aún más hablar. ─tu amigo, el de la moto te ha estado buscando. ─dice entre dientes, tan alto para escucharse, pero tan rápido para que sea imposible entenderlo.
─¿qué? ─pregunta ella poniendo los ojos en blanco sin entender.
─Regreso en un momento. ─voltea a verla. ─no te levantes. ─dice y ella da por olvidado lo que él ha dicho, por lo que vuelve a encogerse bajo la manta aferrada a la compresa como su única tabla de salvación.