Más

1402 Words
─Es una conversación privada señor. ─lo regañó a Edward que se incluyó en la conversación. ─No cuando me preparo para dormir con mi esposa. ─la abrazó saliendo en pantalla, mientras Ángel sonríe algo avergonzada. ─Es una conversación solo de mujeres. ─Musitó a su oído, al tenerlo tan cerca. ─Iré por algo de tomar. ─dice, no sin antes dedicarle una fulminante mirada a Ana. ─Bien. ─se acuesta en el sillón, lista para todas las locuras de ella. ─Ahora sí, dime, ¿en qué te puedo ayudar? ─preguntó acomodando su cabello. ─Planeo cenar con alguien que estoy conociendo, y no sé qué se supone que se haga en estos casos. ─se ve nerviosa. ─él es... diferente. ─suspiró. ─Y al parecer, te tiene más que convencida. ─bromeó traviesa. ─Es que.... ─sonríe hasta sonrojarse de solo recordar su caminata en la playa. ─él es muy sexi, y parece un ninja a la hora de pelear... ─¿Cómo que a la hora de pelear? ─preguntó un poco asustada. ─Fue algo sin importancia, pero mi abuelo ya se encargó de eso. ─añade. ─me haces mucha falta, no sabria como decirle eso a nadie más. Él me gusta mucho en verdad, y me trata como una princesa. ─Eso sí es importante. ─musitó. ─Lo sé. ─suspiró con una sonrisa. ─él es de los que disfruta caminar en la playa sintiendo la arena bajo sus pies, ¿sabes cuando he caminado yo en la arena?, ¡jamás! ─ríe divertida. ─él pasó la noche conmigo en un hotel y no me tocó, y pensé que no le gustaba, pero me besó, y sí... ya se que es raro besar a alguien después de una pelea, pero él..., es que él se veía muy sexi, y yo no me pude resistir. ─cuenta con mucha emoción cada momento, se ve feliz, plena, incluso se podía ver el brillo en sus ojos a través de la pantalla del teléfono. ─¿Y cuál es el problema...? ─Que quise verme linda y hogareña, y lo invité a cenar, y le dije que ¡yo cocinaría!, ¿ahora lo entiendes? ─preguntó afligida. ─¿No estás en el hotel de Edward? ─preguntó sorprendida. ─¡¡Sí!! ─gimoteo. ─¿Y por qué le dijiste eso? ─preguntó ─¡No lo sé! ─ríe para no llorar. ─Él es masculino, lindo y sexi, y luego estoy yo, solo existiendo y no supe que más ofrecerle, quiso pagar el desayuno y yo quería hacer algo también, y... ─¿Cómo que quiso?. ─arrugó el entrecejo al preguntar. ─¿estás pagando las cosas por él? ─preguntó. ─No, yo no, el abuelo sí. Lo que pasó es que yo estaba desayunado con él, pero luego llegó una persona nada grata con sus matones y fue muy grosero y hubo un pequeño percance. ─Define "pequeño percance". ─murmuró ─Él me defendió cuando el idiota no esperado quiso quedarse a solas conmigo, y el muy cobarde dio la orden a sus matones de golpearlo, pero mi sexi ninja se defendió bien, pero rompieron muchas cosas a su paso, y como yo ya le había dicho al abuelo que lo pasaba, su jefe de seguridad y se encargó de todo, incluyendo los daños del lugar y el desayuno. ─aclara quedándose sin aire al contar todo sin pausa. ─A ver si entiendo. Él sexi ninja se peleó con los matones del innombrable... por cierto, ¿quien es el innombrable? ─preguntó curiosa. ─Es... ─la sonrisa desaparece de su rostro, al igual que el brillo de sus ojos. ─fue una equivocación que no quiero volver a cometer nunca más en mi vida. ─se lamentó. ─Es de él de quien hablabas, cuando estábamos en casa de Edward, en la habitación de su madre, ¿verdad? ─preguntó recordando la tristeza con la que lo dijo, era la misma con la que hablaba ahora de ser un error. ─Sí... ─se lamentó avergonzada. ─pero no me equicovoco con mi sexi heroe, lo juro. Él es tierno, considerado, caballeroso, cortés... ─sonríe sonrojándose al recordar cuando Fernando lo dijo. ─es como hecho a la antigua, es de los hombres que ya no hay. ─Pero...? ─pregunta por el tono que ha dicho esto al final, lo reconoce, sabe que se avecina un "pero". ─Pero anda por la vida en moto, y me preocupa que no sea del agradado del abuelo, y peor aún de mi mamá. Sé que cuando regrese de Milán lo primero que pedirá ser verlo, y no quiero que ella le vea el tan famoso, "pero" ─¿Sabes en qué trabaja?, digo, tal vez sea más práctico usar una moto que un auto, después de todo, en la ciudad es muy complicado y se pierde mucho tiempo. ─Si lo sé, no todos tienen helicópteros a su disposición como Edward, pero... ¿una moto? ─Se lo puedes decir, después de todo, eso es el tipo de cosas que conversas en los noviazgos, o las citas. ─dice al ver su mohín al decir "noviazgo" ─Ese es otro tema a tocar, ¿que son? ─preguntó y es claro que ella tampoco lo tiene claro. ─Lo conocí de manera inesperada, pero él ha sido un caballero en todo sentido, y me gusta. No necesito saber más de él... ─Eso sería bueno, pero en tu posición debes averiguar sobre él. ─se suma Edward al regresar con una pequeña taza de té. ─El abuelo, te dijo, ¿no es cierto? ─masculló al escucharlo. ─Lo que importa es que lo supe. ─aclaró. ─Anastasia, sabes que te aprecio, por su puesto que no voy a dejar que cualquier pelafustán se acerque a ti. ─murmuró. ─¿Qué crees que debo hacer? ─le preguntó a Ángel, pero Edward ni siquiera le dió tiempo de responder, para él adelantarse. ─Darme su nombre para saber todo de él, y... ─Edward. ─lo regañó. ─Basta. ─insiste con una mirada amenazante, era claro que decir una palabra más dormiría en el sillón. ─Bien. No diré más nada. ─volvió a salir de la habitación. ─Si el te gusta, y te trata bien, haz lo que creas adecuado. Sale, diviértete, conocelo. ─dice y Ana asiente con una sonrisa. ─y si le gustas tal y como eres, no le importará si sabes cocinar o no, tú solo diviertete. ─Tienes razón, eso haré. ─sonrió. ─Iré a la cocina y les pediré algo apropiado y exquisito, y lo disfrutaré. ─dijo cerrando la llamada. ─¿Ese es tu mejor consejo? ─preguntó entrando en la habitación. ─¿solamente vivelo? ─preguntó algo indignado. ─¿Qué esperabas que le dijera? ─preguntó algo disgustada, él había continuado escuchando su conversación. ─Ella no puede simplemente conocer a alguien, nunca se sabe si se acercan a ella por... ─se detuvo al darse cuenta de lo que iba a decir, pero ya fue demasiado tarde, ella lo supo mucho antes. ─Por su dinero. ─asintió indignada, molesta por su pensamiento tan tonto. ─¿No se te ocurre que tal vez, y sólo tal vez, Ana es una chica increíblemente hermosa, graciosa, alegre y dulce que puede atraer a un gran hombre que valga mucho la pena?, digo. ─soltó con sarcasmo. ─después de todo, ella es más que solo un apellido. ─masculló ─Lo lamento, no quise decir eso. ─se acerca a ella muy apenado. ─Yo tuve dos fracasos colosales en mi vida, y luego estás tú, ¿eso en que me convierte?. ─preguntó. ─¿en una interesada que solo se acercó a tí por el tan formidable apellido? ─resopló con sarcasmo. ─Yo sé que no. ─negó con su cabeza. ─sé que me amas y que soy un idiota. Tú tienes razón. ─Que bueno que pienses así. ─sonrió. ─por que ella se ve feliz, y desde que la conozco, no la había sonreír así. Está muy ilusionada, pero en parte tienes razón, si le rompe el corazón, deberías romperle los huesos ese bruto, pero por el contrario, si la hace feliz, tú la vas a apoyar, con tu abuelo y su madre, a ella le preocupa eso. ─Bueno, en ese caso, se hará lo que mi esposa diga. ─sonrió quitándose la bata de baño. ─el avión espera, y los niños están un poco impacientes. ¿Le dijiste que regresamos hoy? ─No, pero me encantará verla mañana después de su tan esperada cena. ─Justo para la reunión. ─resopló. ─Si todo sale bien esta noche para ella, puede llevar un invitado a la cena. ─se quitó la bata, despertando más que solo las cejas de Edward.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD