En una cumbre de Jefes de la vida oculta de las mafias y los Yakusas, la temperatura estaba algo tensa, se hablaba de la elección de un nuevo líder de los Gánsters en America, en tierras de oportunidades.
El Japonés, Tanaka, así se le conocía en el mundo Occidental al hombre más despiadado de todo Japón, de la organización Yakuza, este le dijo:
—No se debe confiar ni en nuestra propia sombra, porque cuando estamos en problemas sumidos en la oscuridad, hasta nuestra sombra nos abandona, por eso Tanaka no lleva a ninguna hembra así por así, Tanaka solo usa a inocentes que ve crecer.
—¿Y como hace el jefe Tanaka para conseguir a las hembras?, por que es claro que necesitamos follar a nuestras nuevas adquisiciones
Tanaka se sonrió con complacencia y dijo:
—Las consigo en el vientre de sus madres, nacen bajo mi protección, las cuido hasta madurar y luego me las sirvo tiernas —El Jefe irlandés y el mafioso Italiano hizo un desdeño en sus caras.
—¿Qué, te crees mejor que yo? —dijo el Jefe Yakusa por nombre Tanaka.
—Es claro que el señor Frimann fue ejecutado —dijo el newyorkino Vladimir Savackosk este era un ruso nacido en Nueva York en el “supuesto país de las oportunidades”. Oportunidades, pero, ¿para delinquir?
—¿Como pasó? Esa es la pregunta —dijo el malvado jefe Petrosky.
—No, para mí la pregunta es, ¿quién lo hizo y porque lo hizo? —el Italiano frunció las cejas y dijo:
—Es claro ¿no? En este mundo del que somos parte, no estamos libres de enemigos por doquier, sino pregunta eso a nuestro legendario gran Jefe Caín Escobar, lo achicharraron con toda su familia.
Ante la mención de Caín Escobar, todos hicieron silencio. Bien sabían que Caín ya estaba retirado, pero aún así no estaban felices con él estando vivo, aquella legión de pandillas no podía compararse a aquel joven guapo de altura notable, cuerpo firme, ojos penetrantes y un andar poderoso, ningún gánster lo había sobrepasado ni lo había superado como el líder que fue.
Tanto así que ni ya muerto le dejaban de temer, todavía sudaban ante la sola mención de su nombre.
—¿Ya te fijaste si? Poderoso o no, ya su tiempo pasó y está muerto —dijo Petrosky con afán de burlarse de Caín, no sabía ni él ni los otros que la hija del mismo Caín estaba escuchando esta conversación y que podía ser el siguiente en la lista de asesinados, Sakura se había puesto el traje de una jorobada ( había adoptado la postura de Mimika, la anciana mujer de la limpieza, quien incluso tenía lagunas en su memoria, no sabría que había sido reemplazada ) Sakura limpiaba los pasillos, frenéticamente y mientras escuchaba cualquier cosa que podía oír y usar en contra de esos hombres faltos de empatía, ella usaría cualquier información para su venganza.
—Si —dijo Tanaka. —Ustedes son bastante raros, mata a quien admira para luego echarlo de menos.
—Es una gran pérdida de tiempo —dijo con clara señal de rechazo a sus actitudes.
—En cambio nosotros en nuestra organización yakuza, somos oyabum - Kobum, somos como un padre y un hijo, como una familia y hay jerarquías que se respetan —dijo en tono molesto.
—Bueno, no somos japoneses igual como tú, nada estipula que debamos ser así de extremos como ustedes, o ¿deberíamos ser como ustedes? —dijo Vladimir Savackok en tono de burla.
—A lo que vinimos y ya. No estamos aquí para las críticas por ese sujeto que ya debe estar ardiendo en el infierno —dijo el Italiano quien se echó a reír de las palabras de su compañero.
El cuerpo de la empleada de limpieza se puso rígida, ella estaba extremadamente dolida con las palabras del Italiano, se dijo en son de amargura.
—Veremos si tú no vas a alcanzarlo en donde dices que está.
De repente, el hombre como si presintiera dijo :
—¿Y por que esa viejilla inútil está muy cerca de nosotros? ¿Estará escuchando nuestra conversación?
—¡Vamos maldito Italiano, ahora temes incluso a las viejas que ya ni oír pueden! —dijo Savackoc.
—En esto, se debe cuidar hasta de las sombras. Ya se sabe que somos del interés de todos afuera y aquí.
Todos voltearon los ojos al oír decir eso, sus planes eran traer la mercancía ilícita a Asia, ya llevaba a cabo, pero se hacía lento, pero no al grado que ellos querían, por eso era esta reunión, mas sin embargo, todavía estaban hablando de personas a quienes ellos mismos habían mandado a visitar el otro lado, pero, se podía decir que ahora tenían los días contados.
Aplaudió con fuerza el Yakuza Tanaka.
—¡Dejemos de perder el tiempo, vamos a lo que vinimos!
Todos se pusieron de pie para marcharse del lugar, durante el día, los caballeros del Inframundo contaron sus ganancias, dólares mami.
Por la noche, luego de resolver satisfactoriamente otras vías de entradas y salidas de mercancías a América y de América a Japón, Singapore, Thailandia, dieron por satisfechos sus objetivos, decidieron ir a celebrar en un bar.
¿Como es que supieron acerca del movimiento de los hombres?
Aquella viejecita disfrazada había logrado poner un artefacto pequeño, diminuto en el traje del Yakuza mayor, sabiendo que él era algo amable con la empleada de hace cincuenta años atrás. Sakura sabía todo respecto a él, o al menos se puede decir que casi todo.
En la pista alternada apareció diez doncellas bailando, todas eran parecidas, entre ellas estaba Sakura y Sandy, ellas estaban disfrazada como si parecieran casi chicas orientales, y con las luces nocturnas, casi con sombras, no se podía distinguir sus rostros muy bien.
Y los extranjeros, pensando en que estaban lejos de casa, y lejos de los posibles enemigos, que por aniquilar a un ex jefe y toda su familia, hubieran deseado ajustar cuentas, pero estaban lejos de todos ellos, lejos de todas esas posibilidades, por eso es que estaban mas que inadvertidos, mas que confiados.
Pronto se dejaron llevar por la música, el buen vino y las bellezas bailando delante de ellos, se dejaron seducir por aquellas bellas mujeres orientales, aunque todas lo eran a excepción de dos de las féminas; Sakura y Sandy.
Sandy ya sabía por quien debía ir ahora, este era el Italiano. Mientras que Sakura iba por el ruso Petrosky.
—¡Aleluya! —dijo el Magnate de la vida mundana.
—Como adoro mi vida —repitió un jefe Petrosky muy embriagado.
Sus guardaespaldas estaban más que atentos a todo movimiento de las mujeres, e incluso dos de ellos palpó el cuerpo suave de Sakura, llegando a tocar sus nalgas, este pensó de inmediato que para ser una japonesa oriental, tenía mucho glúteo y tenía nalgas cosechadas de 14 kilates.
Sin embargo, Sakura era astuta y sabía de lo que pensaba el hombre de la seguridad del degenerado Petrosky, ella dijo en una audible, pero dulce voz que utilizó su voz muy baja, diciendo.
—Cirugía —se sonrió y toda su seducción se puso en un nivel alto. Le acarició el cuello y dijo:
—Eres tan guapo. ¿Quieres probar la mercancía?
Ante tal invitación, el rostro del hombre se llenó de galanteo, ya había sido seducido y ganado, el sintió endurecer algo más de su cuerpo, pero no era su corazón, la supuesta chica oriental lo había flechado, y eso pasa amores, cuando hay mucho desierto en el Corazón de un ser humano.
—¡Que pasa John Cena! —lo llamó el Petrosky muy ansioso de meterle su piri-nolis entre medio de las piernas de su chica presa. No sabía que él era la presa.
Y aunque el apodado guardaespaldas John Cena no estaba en la lista negra, algo que hiciera ahora, lo haría ganador de ser el siguiente en la lista negra de la hija del ex mafioso.
—Estoy asegurando tu comida, estoy viendo que no sea peligrosa para ti —dijo John Cena.
—¿¡Ah si!? —murmuró el mafioso de quinta.
Cuando un baboso se tomaría lo que era de un verdadero jefe como lo fue Caín, era obvio, estos eran aprendices del mal nada más.
Rápidamente el guardaespaldas levantó la diminuta falda de Sakura e introdujo su gaver en ella y se empujó, no buscó nada de calentamiento, solo saciar su lujuria y ya.
Sakura no podía negarse a este encuentro sexu4l ella solo apretó sus labios y sintió como le estocaban.
Tan rápido se fue en aguas, nada hizo para colmo, solo ensuciarla, rápido se guardó su artefactito y tomó unas toallas húmedas el mismo y empezó a limpiar la entrepierna de Sakura, quien jadeaba, pero no de placer, sino de asco.
—Ustedes las chicas orientales son bien apretadoras—dijo el idiot4 de cuarto de hombre, los esteroides lo tenían así con grandes músculos, pero su cerebro era del tamaño de un frijol.
Sakura no tenía ni el tiempo de llorar, ella tan solo fue violada en estos momentos, y sabía en el fondo de su corazón que al intentar tomar la justicia por sus propias manos, se llevaría más que su inocencia, la llevarían a rastras entre las patas de estas bestias.
Al entrar a la habitación donde fuera llevada, ella miró al ruso, y chasqueó la lengua de asco, el hombre lo notó y rápido perdió la compostura. Él le gritó a la joven.
—¡Ven aquí perra! Ven, lámeme el culo!
Ella se acercó y él se volteó y se puso en cuatro patas, disque para que ella le lamiera, mientras le gritaba palabras sucias y ofensivas a la joven creyendo que ella era una chica japonesa.
Lo que haría abrir los ojos tan grandes en el hombre, fue que Sakura le hablara de japonés a español y le dijera:
—Ya que dijiste que mi padre está en el infierno, si lo ves, me lo saludas. Estoy segura que vas para allá —sacó de entre el colchón de la cama, una navaja envenenada dejada allí previamente y se lo introdujo en el ano, pronto el hombre empezaría a desangrar y morir a causa del veneno invisible.
Lo acomodó como si estuviera ya saciado y dormido luego llamó a la puerta, el guardaespaldas entró, ella le susurró y le hizo señas, “está dormido” el hombre entró creyendo que había calado muy profundo en la mujercita oriental, cómo si le hubiera hecho tan bien el acto del delicioso de hacía solo un momento, se rió para sus adentros al pensar en el acto de un momento atrás, y se tiró a un lado de la cama para hacer lo que pensaba en su mente en los hacía ya últimos ciento veinte segundos atrás, no sabiendo que sería los últimos segundos de su vida.
Sakura se subió a arcadas sobre su cuerpo, le amarró las manos arriba en la parte de la cama y se sentó sobre su partes nobles, le dijo:
—No estabas en mi lista, en fin, al violarme, debo cobrarte con tu miserable vida. Ah por cierto, si vas al infierno y encuentras a las mozas, trata al menos de complacerlas íntimamente, porque eres muy degradante en la intimidad.
—¿Qué? —había logrado dar un grito el hombre, pero así mismo fue ahogado su voz, Sakura le metió un trapo envenenado en su boca. Esperó a que le llegara su fin, y así fue, lentamente en los siguientes minutos perdió la vida.
Luego ella los puso en una posición comprometedora a los dos hombres, como si ambos estaran en el acto concúbito, y que ahí mismo le dieran un infarto fulminante a los dos hombres, aunque era poco creíble, eso era lo que parecía, fin de la discusión.
En la otra habitación, Sakura apareció, solo para que el Italiano supiera de por qué moriría, ella se puso delante de él y le dijo:
—Si es que encuentras a mi padre allá en el infierno a donde dijiste que está, dile que acabaré con todos los que participaron en su muerte, solo los ojos se le veía resaltar al hombre antes de estirar la pata.
Sakura pudo visualizar su miedo, el mismo sentimiento que el hacía sentir a tantas personas inocentes.