La maldad

1487 Words
— ¿Quién es esa chica, Vlad? —preguntó Sergei a la hora de cena. — ¿Que pregunta es esa? ¿Acaso te incumbe? —gruñó Vladimir. Tenía cierto recelo hacia su hermano Sergei, y Vladimir quería que el romance que estaba empezando con Sakura, fuera lo que fuera, tenerlo en privado solo para él. En el pasado, él perdió el amor de Anna, sin embargo Vladimir no sabía que lo que es de César es de César, y lo que es de Dios, es de Dios. Que lo que es de uno, es de uno y se cuida solo. Que cuando la pareja quiere engañar, lo hace incluso detrás de la puerta. Que el amor era un sentimiento libre, y que con esa misma libertad se decidía si se quedaba al lado de quien elegía o no. Sin embargo, los celos son malos consejeros, y por la experiencia que tuvo de su primer amor, Vlad no quería que su romance con Sakura, fuera conocimiento de todos, incluyendo a su hermano Sergei. Sergei observaba a Vladimir comer, estaba arrasando con su comida, y era que Vladimir había gastado mucha energía esa madrugada, estaba comiendo con mucho apetito, viendo eso, Sergei volvió a hacer comentarios. —Parece que mi hermano mayor está hambriento, al parecer ha gastado mucha energía y necesita reponer. — ¿Por favor, podrías comer y dejar de fijarte en lo que yo estoy haciendo? —dijo en voz grave Vladimir. — Está bien, mi hermano está muy sensible el día de hoy. —Y usted más metiche que nunca —sorprendiéndose de la reacción de su hermano Vladimir, Sergei dijo lo siguiente: — ¿Sabes a quien me encontré en este viaje de regreso a Nueva York? —No, no lo sé y tampoco estoy interesado en saberlo. Por favor, resérvatelo para ti nada más — lo dijo de forma contundente. Mirando la hostilidad de Vladimir, Sergei se puso a comer, pero unos minutos más tarde el no se aguantó y vomitó sus palabras. — Me encontré con Anna, tu ex prometida. Por unos segundos, la reacción de Vladimir fue suspender su acto de comer, pero luego continuó metódicamente hasta acabar. Al ver que Vladimir no dijera nada, Sergei preguntó otra vez. — ¡Espera Vlad! — Esperar qué! — ¿Acaso no preguntarás que dijo respecto a ti? — No tengo ningún interés en lo que ella haya dicho, ¿está bien? —dijo Vladimir antes de levantarse e irse. Viendo a Vladimir irse, Sergei apretó los puños, Margot quien siempre estaba pendiente de los dos, vió esta actitud de Sergei y se acercó a él para tocarlo del hombro y decirle. — ¿Porque haces esto Sergei? — ¿Que es lo que estoy haciendo dime? — Buscas dañar a tu hermano, sabes todo lo que él ha hecho por ti? — ¿Que pasa Margot? ¿Ahora eres una detective o su abogado? —No, no lo soy, pero veo lo que estás tratando de hacer. — No hago nada —negó. — Simplemente sé lo importante que es Anna para Vladimir y por eso tengo el deber de decirle que ella ha vuelto. — Ella puede venir e irse de este país. No quiere decir que es por Vladimir, además, si fuese así, sería asunto solo de ella, ya no de él. — Sabes el gran daño que ella hizo en el corazón de Vladimir, no es bienvenida de nuevo. — Jajaja … Ahora te crees nuestra madre, te recuerdo, tú solo eres una servil sirviente. No te vayas a equivocar nunca — Sergei habló cruelmente. Y aunque sabía que para Vladimir, Margot era importante, el quería atacarla porque sabía que Margot adoraba a su hermano mayor. — Nunca he dicho que soy la madre de ustedes dos, sin embargo, no dejaré solo a Vladimir, él es un buen hermano y tú no agradeces. — ¡Cállate bruja! — gritó con furia el hombre antes de levantarse y salir a zancadas del comedor. Margot se puso a llorar. Sabía perfectamente que en el pasado, todo fue culpa de Sergei y que ahora intentaría hacer lo mismo. Ella no sabía que tan buena era Sakura o si su amor por Vladimir era real. — Dios, ayuda a mi querido Vlad a ser feliz, por favor —dijo llevándose las manos juntas implorando por la felicidad del hombre. Por su parte, Sergei quien no se había ido, sino que se había quedado aún rondando el lado del comedor, escuchó y vio a Margot suplicar y dar oraciones por Vladimir, por supuesto, a Sergei siempre le molestaba eso. Tiempo atrás cuando Sergei cumplió diez años, sus padres en vez de darle el mejor presente, habían anunciado ese mismo día a Vladimir como el heredero de la cadena de hoteles de la familia, hecho que lo dejara sintiéndose amargo y odiando a toda su familia. Sergei no sabía que él no era el hijo biológico de los Savackosk , sino que era el hijo biológico de un hombre ruín dedicado al mundo de la delincuencia, y quien manejaba una vida llena de violencia y enemigos por doquier, por lo mismo cuando una mujer tuvo a su hijo a escondidas de él, la borró del mapa para luego elegir a un matrimonio estable. Así es como eligiera a los Savackosk, y con la amenaza de hacerle la vida de cuadros, les exigió criar a Sergei. Desde pequeño, Sergei era un niño malicioso y nefasto. Si no fuera por que los padres de Vladimir eran personas estables y honestas, a saber qué clase de ser humano se hubiese convertido el hermano menor de Vlad. Aunque se creía que era bueno el chico, en realidad no lo era, porque en el fondo, Sergei era malo, ni él mismo se comprendía de el porqué tenía esas actitudes y la mala actitud en su corazón. Cuando Sergei cumpliera sus doce años, el individuo que en realidad era su padre biológico se acercó a él para conversar, es así como se entera por Sergei que este odia a sus padres adoptivos , lo que despertara en la mente del lunático asesino, la idea de matarlos. Cuando finalmente le hace saber a Sergei acerca de su idea de querer extinguir de la faz de la tierra a los Savackosk, Sergei se niega en primera instancia, pero el asesino le confiesa que ellos no son sus verdaderos padres, que su verdadero padre es el, Sergei se reciente mucho con los padres de Vladimir. Pasado unas semanas, al recibir regalos por parte de sus padres adoptivos, Sergei le grita que ellos no son sus padres. Asustada, Irina le dice que igual, aunque no sea su hijo de sangre, ella lo ama como si fuera Vale, lo que encabrona más a un joven adolescente de solo doce años. Irina y Petro, eran personas afables y eran dueños de una cadena de hoteles ubicados en Moscú, San Petersburgo y Samara, este era un negocio que había sido transferido de generación en generación, por lo que era muy importante para los Savackosk que fuera Vladimir el heredero de la cadena hoteles. La noche del asesinato de los padres de Vlad, Sergei sintió una pizca de arrepentimiento y fue así como pidiera a Vladimir, su hermano mayor por cinco años a que lo llevara a pasear a otro extremo de la Ciudad de Moscú, una vez que le tocaba volver, incluso Sergei que solo tenía doce años, pero tenía astucia de un hombre adulto, tiró a un lago medio congelado las llaves del auto que Vlad manejaba, todo este berrinche era para evitar que Vladimir volviera a casa y se encontrara con los asesinos. Sergei todavía quería quedarse de la compañía de Vladimir, solo por eso su vida se preservaba. Al volver a casa, Vladimir vio todo lo que le había pasado a sus padres, al encontrarlos ensangrentados lloró desconsoladamente, ese día, el amable chico de 17 años había cambiado su alma. Muy aparte de esa tragedia, al día siguiente, casi todos los hoteles de la propiedad de los Savackosk agarraron fuego, hecho que nunca se pudo esclarecer por las autoridades correspondientes. Ese día, Vladimir cambió, y cambió para ser el hombre que hoy día era, el chico de 17 años enterró en lo más hondo de su corazón su verdadera naturaleza, que era ser amable, honesto, servicial y de buen corazón. Las investigaciones que Vladimir hiciera, lo llevaron directo al autor de todas estas tragedias que había sufrido sus padres. Vladimir se volvió un ser iracundo, levantó su mano en contra de Grígory Ivanov, el padre biológico de Sergei. “La venganza es dulce, aunque no me haga un bien.” Se dijo Vladimir, el día que matara a los asesinos de sus padres. Y como quedara vacante el puesto que ocupaba Grígory Ivanov, así nació la leyenda del solitario lobo ruso. Vladimir Savackosk …
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD