3- El Fantasma

2664 Words
Sienna estaba tratando desesperadamente de no dejar que las lágrimas la consumieran, pero al escaparse un sollozo de sus labios, sabía que estaba librando una batalla perdida. Él no la amaba. Una conversación que habían tenido una vez años atrás, cuando él se había acercado por primera vez a ella en su tienda favorita en Boston, ahora se repetía en su cabeza. Hace seis años. Ella era joven y estaba desesperada por mantenerlo ocupado mientras Dimitra hacía sus cosas. Le había preguntado si tenía esposa. Su respuesta fue que los hombres de su profesión no se casan. Ella había cuestionado por qué no, y su respuesta fue que el amor era una emoción que un soldado nunca debería tener. —¿Estás bien, Srta. Lawrence? —preguntó el conductor a través de la división que ahora había bajado. Lo miró confundida y negó con la cabeza. Era una mujer tímida dolorosamente con la incapacidad de mirar a la mayoría de los desconocidos a los ojos, por lo que admitió para sí misma que en realidad no había mirado realmente a su conductor. ¿Era otro de los soldados de Miklos que no se permitía amar? —Estoy bien —susurró —O lo estaré. —Quien sea él, no vale tus lágrimas —dijo el hombre simplemente. —Una mujer nunca debería derramar lágrimas de tristeza por un hombre. Ella se sonó la nariz y una sonrisa curvó sus labios. —Tienes razón —Se dio cuenta de un edificio que se acercaba por la calle y frunció el ceño. —Um, quería volver al complejo. Me estás llevando en la dirección opuesta. —Sí, lo estoy —su voz tenía un dejo de sonrisa.  Ella buscó su teléfono, y él soltó una risita. —El teléfono no funcionará. Sintió un momento de pánico.  —¿Qué está pasando? —Creo que tú y tus amigos me pidieron ayuda. —Señor Caputo —Se dio cuenta ahora mientras hablaba que su acento era diferente al de Miklos. Para ser una antropóloga, seguramente se le pasó una de las pistas más básicas. Se relajó mientras lo miraba en el espejo. —Pensé que nos reuniríamos más tarde en la semana. —Dije eso, pero también quería encontrarme a solas, y sabiendo la compañía que tienes, sabía que no te permitirían estar a solas conmigo —Cuando ella no respondió, habló de nuevo. —El hombre en la cafetería ciertamente no quería que te reunieras conmigo a solas. Fue muy condescendiente. —Lo fue —Ella estuvo de acuerdo. —¿Dónde está mi otro conductor? —Dormido. No te preocupes por él. Está a salvo y no le pasará nada. Simplemente lo pusimos a dormir, movimos el vehículo y pusimos un duplicado en su lugar para que subieras. —Realmente necesito empezar a mirar a las personas a los ojos —murmuró para sí misma. —No es mala idea. También necesitas ser mucho más observadora. Por ejemplo, el hombre con el que tomaste café, aquel por el que lloras, tenía un chupetón justo debajo del cuello de su camisa. Por eso mantenía su camisa abotonada más arriba de lo que es moda, pero cuando se movió hacia la derecha, era visible. Estabas tan concentrada en el contenido de tu taza que te perdiste cómo se ajustaba. —¿Un chupetón? —No es una quemadura de una plancha. Tiene el pelo bastante corto —Encogió los hombros. —Supondría que es probablemente la mujer con la que ha estado saliendo intermitentemente durante los últimos dos años. —Perdón, ¿qué? —Sienna Lawrence, veintiséis años, máster en Antropología, obtendiendo tu doctorado centrado en la ciencia y la antropología y los efectos de las pruebas de ADN en la sociedad. Estás examinando cómo tener datos al alcance de cualquier persona afecta las estructuras sociales como la familia y las amistades. Leí tu trabajo y es cautivador. —¿Leíste mi trabajo? —Ella se inclinó hacia adelante. —Eso es una invasión de mi privacidad. —Estaba dividida entre estar molesta por la intrusión y la pequeña información que había compartido. —Cuando me piden hacer un trabajo, Srta. Lawrence, soy muy exhaustivo para asegurarme de que no me están tendiendo una trampa. Puedes entender que mi posición es precaria. —Sí, sí. Vamos de vuelta a esta cosa donde Jonas tiene una novia —Su corazón sentía que se estaba rompiendo. —En Boston. Hizo un desvío en su camino de Grecia a Boston. Ella se queda en el apartamento en el que la familia lo había hospedado mientras cubría tu papel como Dimitra —Frunció el ceño, —No veo el parecido. Él metió la pata. Si yo fuera Miklos, Jonas estaría muerto. El líder de tu familia es débil. —¿Qué? ¿Por qué? —Quería más detalles sobre esta mujer, pero él la había distraído con su comentario sobre por qué Jonas debería estar muerto. —Empezaremos por lo más básico, él no sabía a quién estaba cubriendo. Él tiene treinta y cuatro años y ha sido parte de la familia desde que tenía trece y su padrastro abusivo lo echó a la calle. Vasili lo incorporó y lo entrenó para ser un soldado, un guarda como lo quieras llamar. Le asignaron muchos trabajos cubriendo a Miklos a lo largo de los años, ya que es ligeramente mayor que su jefe. Miklos confiaba en él para vigilar a su esposa y proporcionar informes. Vigiló a la mujer equivocada durante ocho años completos, lo que significa que Dimitra estuvo en peligro todo este tiempo. Ella es la hija de Vasili Lykiaos y, como resultado, es un objetivo. Andar por las calles y llevarse por como lo ha hecho en los últimos años sin protección fue temerario. Su orgullo podría haberlos matado a todos. Como ejecutor, Jonas debería haber conocido a su objetivo y protegerla con su vida. En cambio, se sentó en cafeterías y bibliotecas, admirando lo que no estaba destinado a ser suyo, mientras su asignación estaba en todo el mundo en ciudades como Londres y Dubái. —Bueno, lo engañamos. —Tú y Dimitra comparten rasgos similares, Srta. Lawrence, pero de ninguna manera son idénticas. Tu cabello es más de color caramelo, el de ella es casi n***o. Tus ojos están más entrecerrados y los de ella son redondos. Tu rostro es perfectamente simétrico, como el de Madonna, y el de ella no lo es. Tiene un ojo ligeramente más pequeño que el otro y su nariz está ligeramente desplazada. No estaba equivocado. Era bueno. —Jonas arruinó la orden más básica al seguir a la mujer equivocada durante años. Luego, se equivocó aún más al obsesionarse con la esposa del jefe, a pesar de que en realidad no eras ella, y luego —continuó —Permitió que la esposa del jefe fuera a bailar a clubes de striptease sin reconocer a la mujer a la que se había estado masturbando durante años y años simplemente porque llevaba una peluca y pasaba frente a él. Es un estúpido. Yo le pondría fin a mi sufrimiento. —Menos mal que no eres Miklos entonces. —En efecto. Me avergonzaría dirigir una organización como la suya. Muy desorganizada —se rio. Sienna se estremeció al escuchar su risa y recordó que Darya decía que su risa era como escuchar a un Dios exhalar. Kostas la había golpeado en el trasero cuando lo dijo, pero luego estuvo de acuerdo. Ella estaba inclinada a creer que estaban equivocados. No era un Dios. Era el diablo. La risa de este hombre era tan malvada como el pecado. Comenzó a hablar de nuevo: —ahora, estudiando al pequeño trío que he apodado Geek Girls Gone Wild. —¡Oye! Ahora se rió aún más fuerte. —No estoy equivocado. —No, pero aún así… —Una sonrisa tiraba de sus labios. —Al estudiar a tus amigas, en cuanto a ti, te tenía simplemente como conocida y no te prestaba mucha atención, pero al revisar te has convertido en una parte importante de sus vidas, y ellas te aprecian tanto como se aprecian mutuamente. Fue una negligencia rara por mi parte. Tomé el tiempo para volver atrás y revisar lo que me perdí. —¿Y qué encontraste? —Has pasado ocho años cumpliendo las expectativas que tu madre tiene para contigo. Trabajas diligentemente para ser lo mejor que puedes ser. Nunca fuiste la chica más inteligente de tu clase en la universidad, pero fuiste la más trabajadora, lo cual te ganó un gran respeto de todos los profesores. A pesar de un trasfondo religioso muy profundo, adquirido de tu madre que trabajaba principalmente en el cuidado de personas al final de su vida, tienes, cuando estás cómoda con tus amigos, un sentido del humor muy perverso y una lengua sucia. Bailaste por dinero para cuidar a tu madre, lo cual me dice que tienes un sentido de responsabilidad arraigado. Eres leal hasta la exageración, a pesar de querer sincerarte con tu guardaespaldas, protegiste la libertad de Dimitra por encima de la libertad de tu propio corazón. Tampoco te gusta mirar muy de cerca a otras personas por si no te gusta lo que encuentras, incluyendo a Jonas. —¿Él tiene novia? —No una a la que ame —dijo con suficiencia en su tono. —Se involucró con ella una noche después de dejarte en tu apartamento hace dos años. Probablemente alrededor de la misma época en que Vasili empezó a presionar a Dimitra para que regresara a casa y proporcionara el heredero que tanto desea. Por lo que vale, él fue allí ayer para terminar la relación. —¿Cómo sabes todas estas cosas? —preguntó con los ojos bien abiertos. —Creo que una pregunta más importante, Sienna Lawrence, es cómo sé todas estas cosas y aún así no te temes a mí —Mantuvo su mirada durante varios segundos en el espejo. —Incluso Magda me teme después de pasar tiempo conmigo e incluso los hombres de tu organización me temen. Tú no temes. Encogió los hombros.  —No tengo idea. Aunque siento que si me fueras a matar, ya estaría muerta. —Hay verdad en eso —volvió a reír. —¿Hacia dónde vamos? —preguntó con curiosidad. —A dar un paseo. Hay un sendero para hacer caminatas a diez minutos de aquí. Está apartado y allí podré recabar más información que necesito para comenzar mi búsqueda de tu estafadora desaparecida —Guiñó un ojo. —Aunque tu cita para tomar café ya proporcionó buena información. —¿Escuchaste todo? —Por supuesto que sí —No mostraba remordimiento. —Es tan vergonzoso —Se puso roja al saber que Jonas había mencionado el asunto de la ducha y el consolador. —Reunirse con un posible amante para ver si están en la misma página no debería ser vergonzoso, Sienna. Es la comunicación básica. Jonas es un tonto. Te ocultó información hoy y debería haber aclarado las cosas, haberte dicho que había mudado a una chica a su apartamento hace un año, pero terminó la relación, aunque después de un último polvo, y estaba listo para seguir adelante contigo. En cambio, minimizó tu necesidad de cerrar el asunto y te hizo sentir tonta por necesitar lo que necesitas. Podrías encontrar algo mejor. Ella encogió los hombros, tratando de no pensar en su comentario de último polvo.  —Insinuó que no podía permitirse tener sentimientos por mí, por eso nunca los dejó crecer. —No puedes controlar el amor, Sienna —Le hizo ojos grandes. Se dio cuenta de que sus ojos eran tan oscuros que casi parecían carbón.  —¿Cómo lo sabrías? ¿Has estado enamorado? —Definitivamente no. —Entonces, ¿cómo lo sabrías? —En mi línea de negocios, conozco los riesgos y peligros asociados con tener un compañero. Cuanto más tiempo estás con una mujer, más probable es que termines desarrollando sentimientos. —¿Qué eres? ¿Célibe? ¿Un monje? —Ella se inclinó hacia adelante, sus ojos marrones brillaban con diversión. —Si me dices que eres eunuco, las chicas se van a decepcionar mucho. Una fuerte carcajada resonó a su alrededor, y ella sonrió traviesamente. ¿Qué le pasaba? —Nada de eso. Simplemente no salgo con gente. Las mujeres con las que paso tiempo son de uno o dos encuentros, lo cual elimina la necesidad de conversaciones más íntimas y que alguien se enganche. Podría ser asesinado o arrestado en cualquier momento. Lo mejor es no hacer esperar a una mujer por mí, especialmente porque nunca le revelaría mi verdadero yo. —De acuerdo, pero le dijiste a Magda que querías seducirla. ¿Querías algo más con ella? Sus ojos volvieron a encontrarse con los de ella durante un largo momento antes de que señalara con el dedo su reflejo en el espejo: —Repito, esperaba que tuvieras más miedo de mí. —La azotaste y la mandaste a casa. Ella dijo que aparte de la azotaina, fuiste un caballero toda la semana. —Sí, la azoté. Se comportó como una niña. Me arrepentí de inmediato. —Tienes muy mal genio y un problema de control de impulsos. —Tengo muy mal genio, pero no un problema de control de impulsos; sin embargo, sí tengo una necesidad muy real de obediencia siempre. A diferencia de tu amigo Kostas Masalis, que puede ser versátil y aguantarse una sodomía, yo no soy así. Es a mi manera o la carretera. También desprecio el comportamiento astuto y no puedo soportar que me mientan. —Pero tú mientes —Lo confrontó. —No puedes ser el hombre que eres, con las conexiones y los negocios que manejas, sin mentir. ¿Qué te hace diferente al resto dentro de tus propias reglas? —Mis reglas, mi ley, mis castigos. —Suena hipócrita para mí —Ella cruzó los brazos y se recostó en su silla, pensativa sobre sus palabras. —Y tú pones las manos sobre una mujer. —Estoy a punto de poner las manos en otra —contraatacó él. Ella se rio de sus palabras y su ceja alzada le dijo que no lo apreciaba. Qué difícil. Algo en él la hacía sentir mucho más segura que Miklos o Dimi. Tal vez porque sabía que ya la había investigado y conocía su historia de vida.  —Soy demasiado básica —replicó. —¿Cómo lo sabes? ¿Alguna vez te han azotado? —Apenas me han besado —resopló con un gesto de su mano. —¿Me estás diciendo que Jonas nunca se aprovechó y te besó? —No. Nunca lo haría. Es leal a su jefe. —Incluso después de escuchar cómo tenías un orgasmo? —¡Dios mío! —su piel sentía que ardía mientras un rubor se adueñaba de ella.  —¿Por qué? —Él se reía de nuevo. —Añadiré “cagón” a la lista de adjetivos que tengo para el cobarde del hombre con el que crees que estás enamorada. —Lo amo. —¿En serio? ¿O simplemente te gusta la idea de un amor ilícito, uno que nunca se suponía que tendrías? Romeo y Julieta, Ginebra y Lanzarote, Padme y Anakin —Hizo ojos burlones mientras estacionaba el auto en un camino apartado. Ni siquiera se había dado cuenta de dónde habían ido en el auto, y entendió que él la había mantenido bastante distraída durante el viaje. Al no ser de la zona, nunca encontraría este lugar de nuevo y lo sabía. Él podría deshacerse de su cuerpo y nadie la encontraría. Sin embargo, la idea casi la hizo reír. Sus palabras se filtraron y ella soltó una risita. —Star Wars no encaja con Shakespeare y la leyenda artúrica. —Claro que sí. Amplía tu mente —él salió del auto. —Salgamos. Vamos a dar un paseo.
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