Capitulo 5

1708 Words
Capítulo 5 Primer encuentro. —Si y no, me encantaría que mi madre me acompañara hoy — Respondí con lastima. —Lo sé cielo, y lo entiendo, pero te prometo que ella pronto estará bien y no se perderá ninguno de tus eventos, además, debes ganarte ese concurso para que tengas tu propio restaurante y puedas darle ese regalo a tu madre. —Tienes razón y me has dado una idea, no le digamos nada a mi madre sobre esto, y así, si llego a ganar, le daremos la sorpresa cuando abramos el restaurante — Le digo emocionada. —¡Me parece una excelente idea! — Exclama Margot bastante emocionada. —Bueno, es hora de partir. — Le avisé a Margot y ambas subimos a la camioneta. —Dafne — Comento Margot una vez que estuvimos dentro de la camioneta. —¿Qué pasa? — Pregunté con curiosidad. —Oscar anoche me comentó lo que hablaron — Dijo ella y entendí de que era lo que me quería hablar. —¿Y qué tanto te contó? — Bueno, la parte en la que no pueden estar juntos, pero dijo que era porque ya tenías un compromiso y no podías cancelarlo, solo que hay algo que no entiendo. Se supone que acabas de terminar con tu novio, por lo que no tienes un compromiso con nadie, ¿acaso no te gusta mi hermano? —No Margot, no es eso… primero, dejame decirte que tu hermano me parece un hombre maravilloso, es muy guapo, demasiado atento y muy caballeroso, no le veo nada de malo a él, el único problema soy yo, que básicamente le entregue mi alma al diablo con tal de que me ayudara con la salud de mi madre. —¿Qué? ¿A qué te refieres? Explicate, porque de verdad no entiendo, tu me caes muy bien, y lo sabes, crecimos juntas y te quiero, pero no soporto la idea de ver a mi hermano mal por haber perdido a la mujer que por tantos años ha querido. —Mi ex novio me fue infiel, ¿lo sabes, verdad? Bueno, creo que todos en la hacienda lo saben — dije dando una pequeña risa sarcástica. — El caso es que, la idiota princesita estupida y ridicula de Emily se metió con el que yo creía era el amor de mi vida y eso me cagó la vida, porque Emily ya tenia un compromiso con un principe o no sé que mierdas es, pero como se metió con mi Ex y salió embarazada de él, no habrá compromiso, pero como es tan importante la unión de esas dos familias, alguien debe llevar a cabo ese compromiso, y quien más, si no yo, la hija bastarda, Richard me dijo que si me casaba con ese señor, él cubrirá todos los gastos de mi madre, no puedo rechazar eso, se trata de la salud de mi madre, así que, Margot, no estoy con tu hermano porque debo casarme con un hombre al que no conozco ni amo, pero amo a mi madre. —Lo siento mucho por eso Dafne, ojala tu madre se recupere y puedas estar con ella muy feliz, de corazón espero que el sacrificio que estás haciendo valga la pena. —Yo también espero que valga la pena Margot, pero si te soy sincera es demasiado difícil, yo… ¡Dios! ¡Ni siquiera lo conozco! — Me tapé la cara con las manos para ocultar mi frustración —¡Dafne! ¡El camino! — Exclamó Margot, alejé mis manos rápidamente y la miré — ¡Los ojos en la carretera mierda!! El sonido de un claxon me hace mirar al frente y lo único que logro ver es que estoy en el otro lado del camino, y justo frente a mí, viene un enorme camión. ¡Estamos muertas! —¡¡¡¡DAFNE!!! — Grita Margot y lo único que logro hacer es girar rápidamente el volante para volver a mi carril y así evitó por poco aquel camión. — ¡Detente! ¡Detente ahora mismo! — Me vuelve a gritar Margot y hago caso, me estaciono a un lado del camino. Margot sale rápidamente de la camioneta y yo hago lo mismo. —Perdon, yo, no debí haberme descuidado en el camino, lo siento mucho, de verdad — Le digo llegando a su lado. —No te preocupes, solo estoy asustada porque casi chocamos con un enorme camión, pero sé que no es tu culpa, estás demasiado estresada con todo lo que está pasando últimamente. —Lo estoy, y la verdad es que no había tenido tiempo de desahogarme por aquello de mi casamiento con un hombre con el no quiero nada, es que, no lo conozco Margot, ¿Tú te casarías con un hombre al que no conoces? —No, por supuesto que no. —Ahora me entiendes, mi vida ha dado todo un giro en estos últimos días y ni siquiera he tenido tiempo para reflexionar sobre eso. Mamá está internada en un hospital con una enfermedad que posiblemente la puede matar y yo no puedo visitarla porque es una enfermedad contagiosa, me voy a casar con un desconocido que es un príncipe y yo, Margot… yo solo soy una cocinera, si alguien lo descubre todos caerán sobre mí y sobre la familia de Richard, y Richard no me dejará en paz. Voy a participar de un concurso que me puede ayudar a por fin hacer mi sueño realidad, si gano puedo tener mi propio restaurante, y todos saben lo mucho que he anhelado eso. —Lo sé, desde pequeña has estado en la cocina, todos sabemos lo mucho que disfrutas estar dentro de una cocina, y por eso es que te estamos apoyando con esto, lo vas a lograr, no te preocupes, solo quiero que sepas que, no puedes estar mal, tienes que dejar de pensar en eso, o de lo contrario la comida será quien sufrirá las consecuencias. —Tienes razón, eso es verdad, la comida toma el sabor de nuestro ánimo, por lo que intentaré relajarme, está semana más que nunca todos mis platillos deben tener un buen sabor. Margot y yo volvemos a la camioneta y emprendimos nuevamente el viaje hacia la ciudad, pongo música country para relajarme y eso me ayuda, esa música siempre me ha gustado, desde que yo era una simple niña. Unos 40 minutos después por fin llegamos al hotel donde será el concurso, el vigilante nos deja pasar, no sin antes darle una mirada desaprobatoria a la camioneta, y lo entiendo, la vieja patty ya no está para tanto. Parqueo la camioneta y Margot y yo comenzamos a bajar las cajas de postres, las ollas y los ingredientes. —¿Dafne Valdenegro? — preguntó una muchacha gordita, bajita y de pelo rubio —Si, soy yo — Dije mirándola por encima de las ollas. —Un gusto conocerte, soy Rosa, una de las coordinadoras del evento, dejenme las guió hacía la estación que les corresponde, es la número 23 —Te sigo entonces — Le digo y las tres comenzamos a caminar hacia la estación que nos corresponderá durante las próximas semanas. Desde que pongo el pie en la entrada del hotel quedo anonadada de lo hermoso que es, sus pisos son de mármol y porcelana, dan un toque de lujo maravilloso, la recepción es tan grande como mi habitación, y el montón de gente que hay en el lobby me da a entender dos cosas, o es un excelente hotel, o el concurso es más grande de lo que yo creía. Llegamos al jardín y era más grande de lo que esperaba, había unas 50 estaciones o incluso un poco más, caminamos hacía la estación número 23 y no puedo más de la alegría. —¡Me encanta! Seré muy feliz cocinando en esté lugar — les digo a ambas totalmente emocionada. —Que bueno que te guste, nuestra idea es que nuestros cocineros se sientan totalmente cómodos en sus cocinas, espero que disfruten de este evento, y si necesitan algo, no duden en decirme. —Muchas gracias Rosa, cualquier cosa te aviso — Le doy una sonrisa y comenzamos a dejar las cosas en su lugar. —Falta traer la harina — me dice Margot. —Dejame ir por ella, es muy pesada y yo ya estoy acostumbrada a cargarla. Me alejo de la estación y camino por el hotel hasta el parqueadero, a lo lejos veo un revuelo de gente en la entrada pero no le presto atención, llego al parqueadero y camino hacia la camioneta. 12.5 kilos, no es nada, o al menos eso creía, había olvidado que había traído 2 bultos de harina, me tocará hacer dos viajes para cargar los bultos. Aunque… posiblemente si puedo con los dos bultos, ¿Quién dice que no? Abro la puerta de atras de la camioneta y comienzo a bajar el primer bulto, creo que si puedo con los dos bultos, solo necesito que alguien me ayude a subir el otro bulto de harina. Miro por el parqueadero y no hay ni un alma, todos deben estar entretenidos en la entrada haciendo lo que sea que estén haciendo, esto va a estar complicado… Han pasado unos 20 minutos y llevo unos 3 intentos de cargar al tiempo los dos bultos, y solo puedo decir que soy más harina que persona… Escucho unos pasos por el lugar y me alejo de la camioneta para ver si me pueden ayudar, a lo lejos veo un hombre bien vestido, con gafas de sol, traje azul oscuro y unos deslumbrantes zapatos negros que brillan más de mi frente cuando sudo. —Hola, ¿puedes ayudarme? — Le pregunto cuando ya está más cerca. lo miro mas de cerca y me doy cuenta que aquel hombre está impecable, si coge alguno de esos bultos se volverá nada, pero, supongo que tiene más trajes y yo necesito ayuda, no hay de otra. —¿Disculpa? — Dice con una prepotente voz. —Es que necesito ayuda para cargar estos bultos, ¿me podrías ayudar, por favor? —Ni loco, con permiso — Y dicho esto, se alejó, dejándome boquiabierta por lo mala clase que fue ese hombre.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD