—¿Son en esta habitación?— extraño se cuestionó una vez más el hombre desnudó frente a mí, fruncí el ceño sin mirarle, al contrario, intenté no mostrarme nerviosa. —j***r, veré de quien se trata— negué al saltar y tomar su brazo derecho. —quédate aquí y cuida la tina— me ordenó al soltarse de mi agarre con cierta calma. —Nada malo va a pasar— me prometió al tomar una bata de baño con el nombre de aquel hotel tejido en el pecho, sin saber que más hacer lo intenté detener de nuevo. —No abras...— pedí para abrazar su cuerpo con intensiones de inmovilizarlo, pues en aquel instante pensé que un encuentro suyo sería mi pena de muerte. —¿Quién puede ser a esta hora?, solo alguien con intenciones nada buenas— se respondió a sí mismo al soltarse de mí una vez más, con intensiones de atender aqu

