Buscándolo

1376 Words
Llego a la oficina y comienzo mi trabajo, no sin antes buscar a Jenn para saber cómo está y qué carajos pasó anoche. - Jenn… - La llamo y ella se acerca sigilosa a mí. - ¿Cómo llegaste anoche? – Le pregunto en un tono de voz muy bajo, no quiero que alguien pueda escuchar algo de lo que digo. - Bien, todo gracias a esos hombres que nos rescataron de esos malandros, uno me llevó a mi casa y el que peleaba contigo me dijo que te llevaría a la tuya. - ¡¿Qué?! Condenado hombre, jamás me llevó a mi casa. - ¿Sabes su nombre al menos? Me gustaría agradecer su ayuda. – Sí, claro, eso es justo lo que quiero hacer ahora (léase la ironía). - No, no me dijeron nada, pero creo que eran buenos tipos, a ninguna le pasó algo malo. – Jenn sonríe y yo estoy a punto de desfallecer. - Si, tienes razón. Gracias Jenn. – Me despido de ella y me voy a mi oficina, el único problema es que hoy no puedo trabajar, mi cabeza está en encontrar a ese hombre, no logro entender cómo pude ser tan estúpida al permitir que me pusiera un dedo encima, pero cuando lo encuentre me voy a encargar de acabar con él, no volverá a ver la luz del sol jamás en su vida. Busco en internet peleas en bares, busco por el nombre del bar, en revistas de chismes donde podría haber alguna noticia con respecto a eso, pero no hay nada, comúnmente las cosas que suceden cerca de este edificio siempre son noticia, no entiendo por qué ahora no. Paso mis dedos por mi cabeza intentando bajar mi presión, y es que realmente quiero encontrar al odioso, pero no hay caso, nada y es que sin un nombre no hay mucho que pueda encontrar. Está bien, no voy a rendirme, pero no puedo continuar desde aquí, aunque… Si, quizá si llamo a mi teléfono el tipo me conteste y pueda hacer las dos cosas a la vez, me entrega mi teléfono y lo meto a la cárcel por abusivo. Bien, eso haré. Levanto el teléfono de mi oficina y llamo a mi número, dos toques y contesta un hombre, al fin. - Te demoraste demasiado en contestar ¿Qué querías? Después de lo de anoche ¿También querías quedarte con mi teléfono? – Pregunto molesta. - Señorita, no entiendo a qué se refiere, supongo que al desastre del bar, pero le aseguro que, como dueños, estamos tomando cartas en el asunto, puede pasar por su teléfono cuando quiera. - ¡Demonios! – No era él. - ¿Disculpe? – Dice el hombre al otro lado de la línea. - Nada, mandaré por mi teléfono ahora mismo. – Corto sin agradecer pues es lógico que no me hace ningún favor devolviendo algo que es mío. Marco el número de mi secretaria, Paola, y le pido que venga a la oficina, no voy a ir yo por el teléfono, aunque quizá debería si es que quiero averiguar quién era el tipo de anoche, o podrían darme las cintas de las cámaras y así usar el reconocimiento facial para identificarlo. - Con permiso, Sam. – Dice Paola al entrar sin tocar. - Te he pedido innumerables veces que toques antes de entrar y que me llames por mi apellido, Paola, no estamos a la misma altura, además necesito que vayas al bar que está al frente y me traigas el teléfono que se me quedó ayer – Ella me mira como esperando algo más – Ahora, Paola, no tengo todo el día. Ella se va y yo al fin centro mi cabeza en mi trabajo. De pronto, mi puerta se abre nuevamente, si Paola sigue así voy a tener que despedirla. - Cariño, te he llamado muchas veces y nada que logro comunicarme contigo ¿Qué sucede con tu teléfono? Creo que tendrás que cambiarlo, y es que ni siquiera marca. – Dice Dean y me paro rápidamente para abrazarlo, es lo que necesitaba desde anoche. - Oh, Dean, no sabes cuánto te extrañé. - Cariño, nos vimos ayer. – Dice él y me abraza fuerte contra su pecho. - Sam, yo… - Jenn entra a mi oficina con unos archivos y cuando nos ve a ambos abrazados, se disculpa – Lo siento, no quería interrumpir, y es que no vi entrar a Dean. Ellos no se llevan muy bien y es que Jenn dice que Dean sólo se quiere aprovechar de mi posición social para escalar aún más, y Dean dice que Jenn no está a nuestra altura, par de idiotas, sólo lo hacen por el amor que me tienen, y es que creen que los quiero menos porque son dos. Ilusos. - Jenn, pasa y dame los archivos, me voy a ir a comer con Dean y vuelvo en la tarde para continuar. - Está bien. – Dice ella y se aparta para que podamos pasar, tomo mi bolso y salgo. - Esa mujer sólo quiere ver cómo terminamos nuestra relación. – Dice Dean, mientras bajamos. - No es así, de hecho, Jenn es mi mejor amiga y sólo busca que yo esté bien. – Digo sonriendo. - ¿Y no lo estás conmigo? – Pregunta él haciendo un puchero. - Si, también lo estoy, y es que debería ser más fácil que ustedes se llevaran bien, ambos pertenecen a mi vida y a familias prestigiosas, no es bueno que se peleen cada vez que se ven. – Le hablo a Dean como a un niño tomando su rostro en mis manos. - Está bien, por ti lo haré. – Dean besa mi frente y continúa hacia su auto, en donde lo espera su chofer para llevarnos al restaurante de moda “Times”. Una vez allí, él pide un gran banquete y sonríe mientras habla de nuestro compromiso. - En un par de semanas estaremos casados y seremos felices para siempre ¿Te imaginas que tu padre pueda conseguir que los Moretti puedan asistir al matrimonio? Seríamos tendencia y podríamos conseguir muy buenos tratos después de eso. – Dean habla de los Moretti como si alguien, alguna vez, hubiese podido conseguir que ellos asistieran a una ceremonia, pero esos tipos son una eminencia, y más que eso, el grupo Empire controla el país completo, su extendido campo considera la construcción, la medicina, la tecnología, las exportaciones y las importaciones, incluso la minería. Si alguien pudiera llegar a ellos sería más popular que el mismo presidente pero, por lo vista, ni él está a la altura de los Moretti. Se sabe que controlan incluso las noticias, pues hay miembros de aquella familia a la que ni siquiera yo conozco, y eso que me muevo por los mismo círculos, pero bueno, cada rico con sus temas. - No creo eso posible, pero claro, sería ideal. – Digo pensando en eso mientras un lado de mi mente me recuerda que amanecí en la cama con otro hombre, por mucho que no haya hecho algo, no me exonera de la responsabilidad. Dios… ¡Me convertí en una cualquiera! - Somos familias influyentes, nada menos, él no puede despreciar a dos grupos así. – Dice Dean y me saca un poco de mi miserable estado. Una princesa convertida en una cualquiera… ¡No! - Somos influyentes, pero no sabemos lo que ellos piensan, no deberías gastar energías en eso, mejor pensemos en lo que pasará con nuestra luna de miel. – Digo acercando mi rostro al de Dean de forma coqueta, al menos eso puede quitar mi mal sabor de boca. Una romántica conversación nos lleva a un almuerzo que dura al menos tres horas. - Debo volver a trabajar y tú también, deberíamos irnos. – Digo mientras él sonríe. - Está bien, vamos. - Jenn, he llegado. – Digo sonriendo cuando la veo en el pasillo. - Bien, tenemos mucho que hacer ¡Ah! Tu teléfono… Me lo entrego Paola, se te quedó en el bar anoche. - ¡Ay! Lo sé, no me lo recuerdes ¡Qué horror de noche! Me siento en mi escritorio para terminar todo lo que tengo pendiente por estar en ambas empresas.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD