Ella sale de mi celda y yo me quedo pensando en que estaré afuera, pero ¿Para qué? ¿A dónde voy a ir? ¿Con quién? No tengo nada, no tengo a nadie, no hay nada en este mundo que me pueda importar ya, todo se ha ido al carajo y yo ya perdí mi vida ¿A qué voy a salir?
- Niña Prescott, cuando esté afuera no vuelva a entrar. - Lolita toma mi mano y me sonríe tristemente.
- No, te equivocas, aquí adentro está la única familia que tengo, es por esa razón que jamás dejaré de venir a verte hasta que estés afuera y podamos montar ese negocio que tanto quieres, y vamos a alquilar una pequeña estancia para poder vivir juntas como hemos hablado siempre, yo no te abandonaré, Lolita, porque tú nunca me abandonaste a mí, incluso si debías recibir golpes por eso.
Lolita me abraza y ambas lloramos porque llevamos cinco años juntas y es momento de separarnos, esto es justo lo que siempre anhelé, un cariño de verdad, aunque fuese en estas circunstancias.
La despedida que Lolita me hizo fue espléndida, abrimos la botella de agua mineral que habíamos guardado para esta ocasión y nos comimos los chocolates que le trajo su novio para el día de San Valentín, todo fue lindo, cuando al fin logré salir de allí sólo lamenté haber tenido que irme dejando sola a Lolita, ella ahora es mi hermana, mi única familia y la voy a extrañar mucho, pero la vendré a ver seguido para traerle todo lo que ella necesite, ahora es mi motivación para encontrar un trabajo y un lugar donde vivir.
La asistente social me entregó ayer la tarjeta para ubicar el lugar al que debo ir en cuanto salga de aquí y un sobre, cuando los guardias vienen por mí me doy cuenta de que el sobre contiene doscientos euros, ya debo dinero a dos personas y sin haberle pedido a nadie, el tema ahora es que recién me doy cuenta de que la vida te coloca en el camino a las personas correctas y quita de tu sendero a las que nunca debieron estar en él.
Como no he visto la luz del sol en cinco años, al salir por primera vez de aquí, este parece quemar mi piel, ni hablar de que pueda usar un bloqueador, esas cosas ya no están a mi alcance, y tampoco es que las necesite.
Camino por el sendero que me llevará hasta la parada de bus y pienso en que ahora tengo la misión de juntar dinero para pagarle a Lolita un buen abogado que la saque de allí, así que debo trabajar mucho más que antes, lo primero será encontrar dónde vivir, así que tomo la tarjeta en mis manos y camino mirando hacia dónde debo ir.
Debo agradecer que al menos tengo en mi bolsillo doscientos veinte euros, doscientos de la asistente y veinte que me pasó Lolita antes de irme, y es que ella no aceptó un no por respuesta, así que le prometí devolverlos en cuanto fuera a verla, sé que la vida puede comenzar a sonreírme si me alejo del mundo y sólo me centro en mí, ya no me interesa Dean, Jenn, mi familia, ni los Moretti, desde hoy en adelante ya no seré más Samantha Mira Prescott Leight, ahora sólo soy Mira Leight, una ex convicta en búsqueda de trabajo.
Uff, no he podido encontrar alguna locomoción que me lleve hacia ese lugar, debo caminar hacia el centro y ya son las once de la noche, quizá deba desistir por ahora, pues no creo que pueda llegar, además de que tengo que atravesar un gran y solitario puente para poder llegar al centro y allí se juntan muchos tipos malos, así que me apoyo contra un pilar y pienso un momento antes de continuar, pero unos pasos me asustan y decido caminar, una vez que estoy saliendo del puente puedo ver a unos tipos que se encuentran discutiendo o algo así, como no es mi asunto, camino más rápido y me alejo de ellos, pero termino chocando con algo que me hace caer al suelo.
- ¿Qué diablos…? – Me muevo para ver con qué o quién choqué y lo que veo me deja impactada.
- ¿Tú? - Dice él.
- ¿He? ¿Qué mierda significa esto? – No entiendo nada, acabo de tropezar con el hombre al que supuestamente maté.
- Discúlpate al menos. – Me dice con fingida inocencia mientras arregla su cazadora negra.
- ¿Qué me…? ¿Qué? Yo… Tu… Eres tú. Tú eres Andrew…
- ¿Qué? Creo que me confundes con alguien más, mi nombre no es Andrew. – Dice él y de repente levanta la cabeza que tenía puesta en los tipos que están discutiendo.
- ¿Tú? ¿Andrew? – Pregunto mientras continúo en estado de Shock.
Él se abalanza contra mí y me tapa la boca bajando conmigo a la altura de un auto que se encuentra aparcado en el lugar donde estamos.
- No soy Andrew y no entiendo por qué crees eso – Dice quitando su mano de mi boca mientras continúa mirando hacia los tipos – Y no grites o vendrán para acá y tienen armas, tú no quieres eso, créeme.
- Entonces ¿Quién carajos eres tú? – Pregunto bajito mientras él me amarra con sus brazos la cintura.
- Soy… - Se gira y me mira algo dubitativo – Levi.
Su mirada me recuerda a aquella noche en la que peleamos por el asiento en ese bar.
- ¿Qué fue lo que sucedió entonces? – Me pregunto a mí misma mientras estoy en el suelo abrazada a este hombre, claro, no había pensado en que me estaba abrazando.
- ¿A qué te refieres? – Pregunta él mirando a los tipos.
- Nada, sólo pensé que, bueno… Por años creí que tú te llamabas Andrew.
- ¿Por qué Andrew? - Me pregunta.
- No, por nada. – Digo e intento soltarme de su agarre, pero él me toma más cerca de su cuerpo.
- No es seguro irte ahora. – Me mira cerca y algo en él me llama mucho la atención. La forma en que sus ojos sólo encuentran los míos y no mis cicatrices me hace sentir ¿Bien?
- ¿Qué fue lo que pasó esa noche? – Ahora la pregunta va dirigida a él.
- Pasó que te desmayaste y yo te llevé a un hotel, te registré y luego me fui. Eso fue todo ¿Por qué me preguntas tanto tiempo después? – Dice él algo sorprendido.
- Porque, yo.. Lo siento...Pensé que me habías llevado a mi casa..
- Le dije a tu amiga que te llevaría a un hotel, incluso le di el nombre para que ella se fuera tranquila con mi acompañante, ella se notaba muy preocupada de que no las separáramos. - Dice con total naturalidad mientras yo recuerdo las palabras de Jenn... "Él te llevó a tu casa".
- ¿Qué fue lo que pasó contigo? Nunca más supe de ti, además te ves tan… Diferente. – Él me mira extrañado.
- Estuve en prisión.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- No es importante.
- Ya no eres la misma persona que conocí.
- Quizá nunca me conociste. - El rostro de Levi tiene algo extraño, no sabría describir qué.
De pronto se escuchan disparos desde el otro lado, Levi me toma más cerca de su cuerpo, pero algo se mueve detrás de su espalda, así que me suelto y lo jalo hacia un lado para evitar que le disparen, ya no quiero más muertos en mi vida.
- ¿Qué haces...? - Me pregunta sorprendido dándose la vuelta, mientras un hombre coloca un arma delante de mí.
- ¡Sal de aquí! - Grita él mientras yo lo miro apacible. Ya no tengo emociones.
- No. - Digo convencida tapando con mi cuerpo a Levi, quién en un rápido movimiento me intenta alejar, mientras forcejeamos para quedar frente al tipo con el arma, este dispara mientras grita y sólo siento una quemadura... Nada más.
Quizá esto era lo mejor.