Capítulo 1

951 Words
Aka Hacía mucho tiempo que no patinaba en ese lugar, había olvidado lo bien que se sentía. Todo estaba igual, como lo recordaba: el parque, rodeado de árboles provenientes del bosque que se extendía varios kilómetros detrás de este; algunos niños jugando; la calle solitaria frente al parque y el clima que parecía no cambiar sin importar la hora del día. Estaba anocheciendo y la mayoría de los niños que estaban ahí, comenzaron a irse con sus padres y pronto el parque quedó casi vacio, por lo que pude escuchar claramente el motor de un carro. Cuando finalmente el carro entró en mi visión también alcancé a ver a una niña cruzando, sin darse cuenta de lo que estaba apunto de pasar; dejé mi patineta bajo una banca del parque, cercana a la entrada, viendo la escena de la calle y al ver que el carro no frenaba eché a correr hacia la niña. Al llegar ella, la cargué hasta la acera; antes de poder parar completamente, tropecé con algo y ambos caímos al piso, pero logré evitar que se lastimará pues ella cayó encima de mi. Al incorporarnos busqué al carro con la mirada, cuando lo divisé ya iba muy lejos, no paró a ver si estábamos bien, lo cuál me molestó. Me volví hacia la niña para preguntarle como se encontraba, pero ella solo me abrazó y comenzó a llorar. La niña debía de tener aproximadamente unos 13 años por su estatura, tenía el cabello castaño por debajo de los hombros y ojos verdes. -¿Estás bien?-volví a preguntar, aunque era obvio que no, seguro se había asustado mucho. -Lo...lo siento mucho... soy muy tonta...debería... haberme fijado-dijo entre lloriqueos, tratando de dejar de llorar. -Bueno... ¿te lastimaste?- la tomé de los hombros y la alejé de mi con suavidad; finalmente me miró a la cara y abrió ligeramente más sus ojos y luego comenzó a reir. -¿Puedes ver algo con tu cabello sobre los ojos? Tal vez por eso te caíste- dijo divertida, luego sus ojo recorrieron el resto de mi, parando sobre una raspadura y volviendo a su expresión triste- lo siento, te lastimaste por mi culpa. -Estoy bien, no es nada...Entonces, ¿Estarás bien si te dejo aquí?- dije mirando a mi alrededor en busca de alguien que viniera a recogerla, pero la calle estabá vacia. -Sí, eso creo. Mi hermano ya casi llega por mi. -¿Segura?- no quería dejarla sola, pero si no llegaba pronto a casa, estaría en problemas-¿Tienes teléfono? -Sí- lo sacó y me lo entregó, escribí mi número y se lo regresé. -Llámame si necesitas algo... si te sientes en peligro o algo asi Miró confusa su teléfono y de vuelta a mi, luego apareció una sonrisa en su cara. -¿Cómo te llamas?-me preguntó finalmente, no pude responder y por unos segundos me quedé en blanco, nadie había preguntado mi nombre en años y era la primera vez que tuve la oportunidad de decirlo en voz alta. Como no contesté, explicó el por qué de su pregunta.-Lo necesito para guardar tu número. Yo soy Grace... ¿El tuyo es...? -Aka...bueno me tengo que ir, adiós. -Bye y gracias. Me dirigí a mi casa y cuando por fin la alcancé a ver a lo lejos, me llegó un mensaje de un número desconocido. Ya estoy con mi hermano, gracias Cinco segundo después recibí otro. ¿Cómo estas?...Soy yo, Grace. Me alegró que estuviera bien, me preocupé de una cosa menos. Guardé el teléfono sin contestar, pues tenía que apresurarme a llegar. Llegué a casa y entré utilizando la puerta trasera, después de subir las escaleras entré a mi cuarto y comencé a cambiarme de ropa. Estaba apunto de quitarme mi camiseta cuando Raúl entró sin llamar antes, lo hacía siempre, pero aún me molestaba. -¿Cuándo llegaste? Ni siquiera escuché. Me alegra que trabajes tus habilidades- sus ojos recorrieron toda la habitación y pararon en mi-¿Dónde estuviste hoy? -En el parque, estaba patinando.- justo en ese momento recordé que dejé mi patineta. "Iré mañana por ella" pensé esperando que aún estuviera. Antes de que Raúl pudiera contestar, su hermano se unió a él, recargándose en el marco de la puerta y justo como Raúl exámino mi cuarto y luego a mi; hizo una pausa en mi rapasdura y siguió hasta mi cara. -¿Cómo te hiciste eso?- dijo señalando mi herida-Espero que haya sido mientras entrenabas. Realmente me molestaban, todos los días estaba con ellos haciendo lo que me pedían, pero cuando por algún milagro me dejaban solo al volver a verme buscaban algo que estuviera fuera de lugar; sabía que no confiaban en mi completamente, pero hacía mi trabajo bien y por eso me mantenían cerca. -Déjalo, no seas tan duro, estaba con su patineta y se cayó, además es mucho mejor que los tres juntos- me excusó Raúl, lo que disimuyó un poco mi enojó. A veces preferia a Raúl sobre su hermano, era más amable conmigo, cuando conversábamos. -Si, bueno... me necesito cambiar y preparar todo para al rato, así que los veo abajo en cinco minutos Se voltearon a ver uno al otro y salieron de mi habitación, sin embargo, antes de cerrar la puerta Raul paró y me miro de reojo. -No lo arruines como la última vez- dijo y cerró la puerta. Recuerdo esa vez, hace 1 semana, el idiota activó una alarma y yo tuve que correr a desactivarla, pero como siempre si algo va mal es mi culpa. Dejé de pensar en eso y me concentré en esa noche, revisé que todo estuviera en orden y bajé para reunirme con el resto.
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