Piper:
Mi corazón late de forma acelerada, mientras que mis fosas nasales se expanden ligeramente, encontrando el aroma seductor y masculino en la camisa del único hombre que siempre me ha atraído desde que supe lo que es el amor.
–Piper...
Rakish es lo que siempre he soñado, mi único deseo de cumpleaños.
Lo quería.
Pero no en la forma que todos creían, incluyéndolo a él.
Quería que él fuera mi compañero.
Aunque fuera mucho mayor que yo y el mejor amigo de mi padre. La edad para nosotros los lobos no es un problema.
Él siempre ha estado aquí para protegerme y hasta cierto punto me gusta, no obstante el pensar que soy solo una obligación para él. Un mandato de mi padre, hace que mi corazón duela como nunca antes ha dolido.
—Piper, ven conmigo. Te llevaré a tu habitación y mañana hablaremos seriamente de lo que pasó.
La voz de mi padre me trajo a la realidad.
Yo asentí con la cabeza, sonrojada, apartándome de Rakish, pero no demasiado lejos.
—Gracias Kish.
Alcé mis manos cubriendo sus mejillas acariciándolas suavemente, pero cuando lo sentí tensarse bajo mi toque supe que había llegado demasiado lejos e intenté apartarme, sin embargo, él no me dejó hacerlo.
Tomó mis manos y las llevó a sus labios, dejando un suave beso en los nudillos.
—Siempre iré por ti, pequeña.
Mi corazón comenzó a latir de prisa mientras que sentí las mariposas revolotear en mi vientre de repente.
—Vamos —gruñó mi papá sacándome de mi estupor cuando me tomó la muñeca con suavidad haciendo que caminara a su lado.
Pero por un momento me olvidé de la molestia de mi padre, sintiendo la mirada penetrante de Rakish en mi espalda hasta que finalmente me perdió de vista.
— ¿Sabes lo preocupado que estaba por ti? Nunca vuelvas a hacer eso princesa —susurró mi padre antes de tirar de mí para abrazarme.
Una vez más me sentí muy culpable por todo lo que había ocasionado.
—Papá, lo siento mucho... solo quería sentirme un poco, ¿normal?
Él se tensó un poco apartándose de mí para tomar mis mejillas en sus manos para verme mejor.
—Tú eres normal princesa, pero eres mi niña y yo siempre voy a querer protegerte del mundo allá afuera. Sé perfectamente lo independiente que eres Piper, sin embargo, como cualquier padre, tengo miedo de que te lastimen.
—Y tuviste razón —susurré por lo bajo antes de lanzarme otra vez a los brazos de mi papá.
—No me gustó tener la razón para nada princesa, pero debo ceder ante algo, eres joven, te mereces una vida normal... aunque eso no te quita que estés castigada jovencita. Casi mato a Blake con mis propias manos.
—¡No fue su culpa, yo lo engañé papá, por favor, no lo lastimes!
—Sé que con esa cara de ángel lo timaste, pero no sé si Rakish lo vea igual.
》¿De verdad estás bien?
—Estoy bien papá, no te preocupes por nada, diento mucho haber causado todo este revuelo.
Él se mantuvo en silencio mirándome por un rato hasta que se apartó.
—Espero que así sea.
》 Otra cosa, no vuelvas a tomar mi perfume, me gusta saber dónde estás —me reprendió—. Descansa princesa.
Dejó un beso en mi frente y salió de mi habitación dejándome sola al fin.
Y fue entonces donde pude dar rienda suelta a todo lo que estaba sintiendo en estos momentos dejando fluir las lágrimas hasta que me quedé dormida pensando en que no debía haber escapado.
*
Rakish:
—Voy a encargarme del maldito niñato que lastimó a mi princesa. La cereza del pastel fue cuando Piper me dijo que ese tipo estaba obsesionado con Chloe. Ya es imperdonable lo que le hizo a mi princesa, no lo dejaré suelto para que también pueda lastimar a Chloe.
Yo asentí sintiéndome cada vez más furioso.
Ese bastardo definitivamente no sabía von quien se había metido.
— ¿A dónde vamos?
—Tú no irás a ningún lado, te quedarás a cuidar de Piper.
—Acheron...
—Ya hiciste suficiente allá, Kaden me reportó que casi matas al niñato.
— ¿Y qué vas a hacer tú, sino eso? —gruñí.
—Algo mucho peor, y también voy a mostrarle una cosa que no le gustará y lo hará huir de aquí, lejos de mis hijas. Yo me encargaré.
》Piper está en su habitación.
Estás a cargo.
Está muy asustada, puedo sentirlo.
—De acuerdo.
》La cuidaré, no tienes que pedírmelo, lo sabes.
Acheron me dio una mirada que me hizo fruncir el ceño.
Cuando pensé que iba a decirme algo se fue en silencio.
Después de eso me encaminé a mi habitación.
Me recosté en la cama, sin embargo, no podía dormir reviviendo el momento en el que había visto a mi pequeña llorar.
No sé qué demonios está pasando conmigo cuando se trata de Piper.
Las cosas no son iguales entre ambos y esta opresión que siento en el pecho cuando ella está lejos no es normal. Al mismo tiempo me pone alerta.
Imaginando cosas que ni siquiera sé si serán reales, pero que a la vez me aterran.
Su aroma me ha hecho adicto.
Su cercanía me está matando lentamente.
Y lo peor es que a veces no puedo ni siquiera contener mis ojos, a donde quiera que vaya la sigo con la mirada.
Estoy tentado a seguirla.
Me obsesiona hacerlo, lo que es una locura porque ella es solo una adolescente.
Yo no me había criado con los lobos, crecí en la calle hasta que Nicholas me rescató y me hice amigo de Acheron.
Entendí mi verdadera naturaleza pero aún me identifico con algunas cosas humanas, por lo que sé que está mal darme cuenta lo hermosa que Piper es.
Ha crecido, pero sigue siendo una niña y me niego a verla con otros ojos.
No soy un maldito enfermo.
Me levanté de la cama una vez más para ir a la cocina por un vaso de agua cuando de repente la escuché.
—¡No, no me toques! ¡No lo hagas!
—Piper...
Enseguida corrí a su habitación, entrando en ella desesperado.
—¡Piper, despierta!
Me senté en la cama tomando sus manos y enseguida despertó.
—¡Kish!
La rodeé con mis brazos y sentí como estaba temblando.
—Fue una pesadilla, pequeña, solo eso. Estoy aquí.
—Yo soñé con él.
—No tienes por qué temer, él nunca volverá a hacerte daño, ni tu padre ni yo lo permitiremos.
Ella se relajó un poco y finalmente terminó abrazándome apoyando su cara en mi pecho hasta que poco a poco fue relajándose.
— ¿Te sientes mejor?
Me aparté un poco para verla y ella asintió un poco.
—Lo siento mucho por despertarte.
—No digas tonterías, pequeña.
》 No tengas miedo, de todas formas dormiré aquí afuera de tu habitación.
Cualquier cosa que quieras no temas en decírmelo ¿Sí? Descansa.
Intenté irme, pero ella no parecía pensar igual.
Impulsivamente, tomó mi mano deteniéndome y no pude evitar mirarla atontado, intentando descifrarla.
Luego miré la forma en que su mano delicada sostenía la mía para no dejarme ir y sentí una calidez indescifrable en mi pecho.
— ¿Puedes quedarte conmigo Kish?
—Pequeña...
—Por favor —susurró ella a modo de súplica.
Estábamos tan cerca uno del otro que podía sentir su aliento mentolado cerca haciéndome poner nervioso.
Maldición, yo jamás había estado nervioso en mi vida.
—Está bien, solo hasta que te duermas.
—Sí.
Piper me soltó finalmente, pero la sonrisa que me envió golpeó cada parte de mi ser.
Era dulce, hermosa.
Daría lo que fuera para verla sonreír siempre.
Tuve que forzarme a respirar y me recordé que ella era una adolescente.
Ni siquiera se había convertido totalmente en una loba.
—Si tu padre se entera de esto, me matará.
—Yo no se lo diré.
Me quedé en silencio rodeando la cama para acostarme a su lado y ella se giró clavando sus ojos grises en mí como si pudiera verme.
Era tan hermosa.
—No te quedes ahí, vamos.
》 Velaré tus sueños y luego me iré a mi habitación.
Ella asintió para después acomodarse sobre la cama mientras que yo arropaba su cuerpo con la sábana.
Miré su preciosa cara y me di cuenta de que había un rastro de lágrimas secas en él.
Apreté los dientes enseguida, molesto. Esperaba que Acheron realmente se ocupara de ese maldito.
—En serio no tienes de qué preocuparte Piper.
—Lo sé, cuando estoy cerca de ti no tengo miedo Kish.
Sus palabras me golpearon y pronto vi que ella se incomodaba.
Sin embargo, mi corazón comenzó a latir desenfrenado como el de un adolescente.
Mis manos como si tuvieran vida propia acariciaron su cabello con suavidad sintiendo sus hebras suaves, trataré de retirarme, pero como la vez anterior ella no me dejó hacerlo, poco a poco Piper se quedó dormida y no supe cuando yo la imité, cayendo rendido por su olor y el calor de su cercanía.
Cuando me desperté su adictivo aroma a chocolate se coló por mis fosas nasales.
Ella balbuceaba cosas inentendibles aún para un lobo, pero eso no era lo que había llamado verdaderamente mi atención, sino el hecho de que por la noche hubiera rodado por la cama abrazándose a mí.
—Piper —la llamé intentando despertarla.
Su cálida piel estaba firmemente pegada a la mía.
Su cara angelical descansaba sobre mi pecho, haciéndome perder por un momento un sus labios rosados entre abiertos.
Definitivamente ella es...
—Piper, despierta.
Ella finalmente abrió los ojos, atontada, antes de apartarse de mí.
— ¡Lo siento mucho Kish!
—No te preocupes, los dos nos quedamos dormidos.
》 Debo irme, pero antes dime ¿Cómo dormiste anoche?
Ella se quedó en silencio por un momento como si estuviera pensando algo, despertando mi curiosidad, pero esta quedó a un lado, siendo reemplazada por un sentimiento más profundo al ver como sus mejillas enrojecieron.
—Dormí bien.
》 Gracias por quedarte aquí conmigo.
—No tienes que agradecerme, tengo que irme ahora.
Piper asintió sin decir nada más, caminé hasta la puerta, pero antes de salir la miré por última vez.
Definitivamente, ella es la imagen más hermosa que veré en mi vida.