Capítulo 7 — Rabia, orgullo y... ¿Celos?

1331 Words
Para cuando llegamos me sentí un poco más aliviada aunque el pensamiento de esa mujer que estaba ayer con Rakish volvió a mi cabeza. Hice todo lo posible por tratar de olvidarlo pero no fue sencillo. Él no volvió a hablarme y eso ciertamente me molestaba más. ¿Me habría pasado con lo que le dije? ¿Realmente Rakish solo me veía como a la hija de su mejor amigo y no como una amiga propia? Rakish había vivido por años con los humanos y había adquirido alguna de sus costumbres por lo que siempre sería un impedimento nuestra diferencia de edades. —¡Pi! —escuché el chillido a coro de mis hermanas a lo lejos. A pesar de que Rakish seguía enojado volvió a ayudarme a bajar de la moto sosteniendo mi peso gracias a que casi nunca me subía a ella. Una vez que estuve con los pies en el suelo mis hermanas me rodearon haciendo que volviera a sonreír y yo las abracé de vuelta. —Te extrañamos muchísimo Pi —me dijo Pheobe. —Yo también los extrañé muchísimo a todos. —Los abuelos te enviaron saludos. —¡Te ves guapísima hoy! Alguien está siguiendo mis consejos. Yo sonreí divertida porque Chloe tenía razón. —¡Abran paso! Las chicas se apartaron y como siempre Ian me cargó entre sus brazos dándome vuelta después de besar mis mejillas. —¿Cómo estás hermanita? —Ian, bájala ahora —gruñó Nicholas llegando a nuestro lado. Su tono de voz era igual al de mi padre solo que el de mi hermano mayor siempre estaba teñido de seriedad y a veces de aburrimiento. —Siempre tan aburrido —bufó Ian y me dejó sobre el suelo mareada pero feliz de volver a escuchar a mis hermanos. Al verme tambaleando Nicki, como tanto odiaba que lo llamasen, me sostuvo antes de tirar de mi y envolverme en un abrazo protector. —De verdad que los echaba de menos a todos —susurré en el pecho de Nicholas sabiendo que todos podían oírme. —Espero que te quede energía para un abrazo más. —¡Mamá! Enseguida me solté de Nicholas y corrí en dirección de mi madre que estaba a unos pasos de mí siguiendo la dirección de su voz. —Mi niña linda. Ojalá hubieras venido con nosotros. Pero aunque me quedé paralizada con lo de la escuela y me siento un poco triste porque ya no seré tu maestra, lo aceptaré, si te gustó de verdad. Vamos, necesito que me lo cuentes todos. Me tomó de la mano y me dejé llevar por ella. Aunque mis hermanos y mi padre estaban mirándonos pude sentir resaltar la mirada intensa de Rakish poniéndome nerviosa. —Siéntate. Quiero escucharlo todo ¿Cómo te fue? —Bueno, me ha gustado muchísimo a decir verdad, nos darán varias materias y tendré un guía hasta que aprenda el camino al salón de clases. —¿Un guía? —gruñó mi padre de repente. —¿Es un hombre? —siguió Nicki en un tono peligroso. —Un hombre, joven —gruñó Rakish quien no había abrierto la boca y yo fruncí el ceño. ¿Qué intentaba hacer? ¿Qué estaban haciendo los tres? —Ignoralos cariño, cuéntame... —Es importante lo del guía, Verónica. Ningún hombre en el que no confíe se quedará a solas con mi niña. —¡Papá, basta! El señor Moretti solo me acompaña a mi salón. Eso es todo. —De todas maneras... —Acheron, esto hay que hablarlo en privado —dictó mi madre y pronto mi padre se quedó callado, sí, seguramente estaba en problemas—. Continúa mi niña, nadie volverá a interrumpir. Cuéntame sobre esas materias. Eso era un mensaje claro para mis hermanos también, en especial para Nicholas. —Bueno, las que más me gustan son música y... hay una en específico que no sé si tomar pero me parece interesante. —¿De qué se trata? —Es... un curso donde nos enseñan cómo hacer audiolibros —les conté con timidez y todos guardaron silencio por un segundo. Rakish había abierto una editorial hace años y en ella también había una zona de audiolibros. Él más de una vez me había dicho lo buena que soy para leer Braille y que mi voz en muy dulce. Nos gustaba pasar el tiempo juntos, yo leyéndole y él acariciándome el cabello. —Podría conseguir un trabajo... —Incluso antes de que te gradúes ya tienes un trabajo, pequeña. Eso lo sabes de sobra. Había vehemencia en su voz. Él parecía orgulloso de mis palabras y mi pecho se hinchó de emoción. Había vuelto a llamarme pequeña. Supongo que se le ha olvidado que hemos discutido en la moto. —Estoy muy orgullosa de este nuevo paso que estás dando bebé, lo mereces. Mereces ser feliz mi Piper —susurró mi madre antes de abrazar mis hombros y dejar un beso en mi pelo con suavidad. * Rakish: Había una mezcla de rabia, orgullo y ... ¿Celos? —Eso es imposible, yo no siento celos —gruñí por lo bajo en mi habitación recorriendo esta como un lobo enjaulado. Había visto la mirada de ese tipo sobre Piper y a mí no me gustó nada. Fue peor cuando la vi riendo a su lado tan relajada. Como si llevara años conociendo a ese imbécil y no me contuve. Salí del auto y fui por ella, sin embargo, cuando me presentó lo hizo como si yo no fuera para ella más que el mejor amigo de su padre. —¿Y qué demonios eres entonces Rakish? —gruñó Jaden en mi interior logrando que me tensara. Deteniéndome en el instante. —Soy su... su mejor amigo. No solo el de su padre. Piper es muy importante para mí. —¿Y cuándo se lo dirás? Por alguna razón ella cree lo contrario. Me había dado cuenta de eso hoy mismo. También estaba orgulloso de ella. Siempre he dicho que la voz de mi pequeña es muy melodiosa. Siempre me quedo como hechizado cuando la escucho leer. O cuando toca el piano. O cuando canta pensando en que nadie está cerca escuchándola. Aprieto mis manos en puños tensándome con el desvío de mis pensamientos. Entonces decido salir a buscarla. No me gusta haberme peleado con ella para nada. —Piénsalo bien cariño, sé que es una decisión difícil pero puede haber una esperanza. Iba a irme al ver que Verónica estaba con Piper pero al escuchar la angustia de nuestra luna y las palabras dirigidas a su hija, mis pies se anclaron en el suelo. Jamás he actuado como un hombre que escucha detrás de las puertas pero era imposible apartarme cuando se trataba de Piper. —Mamá... yo siempre he sido ciega. No hay una esperanza para mí. Nos lo dijeron hace años y no quiero pensar en algo que no va a pasar. —Mi niña, eso nos lo dijo la medicina humana y la lupina pero ahora se trata de magia. Puede ser... —¡No! No iré a España con una idea de algo que es imposible. Por favor, ya no insistas. De repente hubo silencio en la habitación mientras que yo me quedaba perplejo ahí parado. ¿De verdad había una esperanza para mi pequeña? La puerta se abrió revelando el rostro de Verónica quien al parecer no se sorprendió de que yo estuviera ahí. Yo tampoco hice el intento por ocultarme. ¿Para qué? —Tenemos que converserla. Esto puede cambiar su vida, Rakish —murmuró ella después de cerrar la puerta detrás de si y hacer que nos alejaramos de esta. —Si no la convenciste tú... —Tú sabes que puedes hacerlo, después de todo eres su... mejor amigo. Las adolescentes le hacen más caso a los mejores amigos que a su madre. —¿Qué es esto? ¿Cómo es posible...? —Te lo contaré todo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD