Capítulo 6 — El mejor amigo de mi padre.

1639 Words
Piper: Durante toda la noche no pude dormir. Ni siquiera cené, pero más tarde Blake fue el único que pudo hacer que me animara con lo de la escuela. Aunque mínimamente. Cuando sentí la poderosa presencia de Rakish cerca de mí, la angustia volvió. Y recordé lo que Blake me dijo anoche. —Es por Rakish ¿No? Si él te gusta... —¡No digas tonterías Blake! Si mi padre te escucha se arma una guerra por algo que no es cierto. Aunque Blake no volvió a hablar sobre eso, sabía que él había descubierto mis sentimientos por Rakish y temía que alguien pudiera enterarse aunque mi amigo fuera muy discreto. Estaba algo nerviosa de que Rakish lo descubriera. Más aún cuando ahora iba a tener una pareja oficialmente. —Dejaremos primero a Blake en la escuela y después te llevaré a ti, pequeña. —Pero... —Mi auto, mis decisiones —gruñó Rakish a mi lado interrumpiendo a Blake quien no pudo hacer otra cosa que gruñir. Pronto llamé la atención de Blake y nos distrajomos en una típica conversación adolescente del nuevo cantante famoso del que ambos nos burlábamos y Chloe amaba. Nos divertía hacerla enfadar y ya estábamos creando ideas para cuando llegara mi hermanita. Rakish no habló durante todo el camino como era obvio. Él era... ¿Cómo decirlo? Bastante mayor como para participar en una conversación tan tonta. Comenzaba a ver más marcada la diferencia entre los dos. Era obvio porqué Rakish... —Diablos, ¿En qué estoy pensando? —susurré. —¿Qué te pasa, pequeña? —Nada, todo está bien. —Hemos llegado crío. —Gracias. Nos vemos más tarde cara de ángel, ya me contarás como te fue. Blake acarició mi mejilla con cariño antes de irse y pronto escuché que cerraba la puerta detrás de él. ¿Había escuchado un gruñido o eran imaginaciones mías? —¿Puedes darle volumen a esa canción? —me excusé con timidez. El quedarme a solas con Rakish ahora por alguna razón me resultaba amargo. No quería hablar. Una vez más sentí su mirada examinándome hasta que por fin rompió el silencio. —Creí que odiabas esa canción. Genial, he quedado como una estúpida. ¿Cómo él se había podido acordar de eso? —Sí, antes. Pero ahora me gusta. —¿Realmente estás bien? Parece como si quisieras evitarme. Quizás porque realmente es lo que quiero hacer. —Rakish, solo estoy muy nerviosa por el día de hoy eso es todo. —Está bien. Él no insistió más por suerte y durante todo el camino, que afortunadamente no fue demasiado largo, tuve que tararear una canción que realmente odiaba para no delatar lo que realmente estaba sintiendo ahora. —Ya estamos aquí, me bajaré y... —¡No! Papá dijo que alguien se encargaría de hacerme un recorrido y guiarme hasta que me adapte. No tienes que preocuparte Ki... Rakish. Me corregí de decir el apodo que le había puesto desde que era una niña. Supongo que a su nueva chica no le guste nada. Intenté abrir la puerta para escapar lo más rápido que pude de su presencia pero él no me dejó hacerlo. Su mano tomó la mía deteniéndome. Haciendo que contuviera el aliento y cuando me volví sabiendo en la dirección donde estaba, Rakish sorprendiéndome acarició mi mejilla del mismo lado donde lo había hecho Blake, era tal y como si quisiera borrar su aroma de mi piel, entonces sorprendiéndome aún más besó suavemente mi mejilla para luego apartarse. Como si ese beso no hubiera alterado mi sistema nervioso y hubiera hecho que mis rodillas temblaran. —Éxito, pequeña. Hoy será un grandioso día para ti. —Gracias —murmuré con un hilo de voz hasta que por fin pude alejarme de él. Pero mi corazón no se calmó ni siquiera cuando vinieron por mí para ayudarme y entré a la escuela sabiendo que él ya no podía verme. * —Nunca pensé que me gustara tanto un lugar —murmuré con una sonrisa mientras que caminaba al lado de Patrick quien era oficialmente me guía. —Me alegra mucho oír eso señorita Breisacher, la ayudaré en todo lo que necesite en este proceso. Podía escuchar la sonrisa en su voz así que se la devolví enseguida. Las horas habían pasado volando y a decir verdad me encontraba gratamente sorprendida con esta maravillosa escuela que además ayudaba a las personas invidentes a encontrar un trabajo en la sociedad después de que nos graduáramos. —Muchas gracias Sr. Moretti. —Puedes llamarme Patrick sin ningún problema. Yo sonreí una vez más pero no pude llegar a responder porque una mano firme y grande se envolvió en mi brazo llamando mi atención. —Pequeña, he venido por ti. El tono serio de Rakish erizó mi piel, o no sé si fue su toque, pero se escuchaba molesto por algo. ¿Habría pasado algo en la manada? —De modo que es ustedes quien viene por la señorita Breisacher. —Ese soy yo. Una vez más su voz resultó molesta aunque esta vez él parecía más... ¿Intimidatorio? ¿O acaso lo estaba imaginando? —Rakish, este hombre es Patrick Moretti, será mi guía hasta que me adapte a la escuela. Señor Moretti, este es Rakish Vasconcellos, el mejor amigo de mi padre. Acto seguido sentí como Rakish me liberaba de su agarre y por fin pude respirar más tranquila. Sin embargo sentí que algo iba mal con él. —Es un placer señor Vasconcellos. Hubo un momento de silencio desconcertante en el que no supe qué fue lo que pasó hasta que Rakish habló nuevamente. —Vamos a casa Piper. Rakish tomó mi mano casi como si no quisiera hacerlo para guiarme hasta donde estaba su auto y tiró de mí. Yo fruncí el ceño sin entender el porqué estaba actuando de ese modo. Rakish no era mal educado. —¡Adiós, señor Moretti! —grité mientras que Rakish me hacía avanzar. Todavía atontada por la actuación de Rakish. —Hasta mañana, señorita Breisacher —me respondió él con voz aterciopelada y entonces escuché el gruñido de Rakish aunque no fue demasiado alto. ¿Qué le pasaba? —Voy a alzarte para subierte en la moto —me avisó de repente y mi corazón saltó. En otro momento hubiera estado brincando en un pie porque Rakish me llevaría en su moto. Pero ahora solo me encontraba ansiosa por el acercamiento obvio que tendrían nuestros cuerpos. Después de lo que había escuchado ayer debía alejarme de Rakish. Aunque no era una cosa muy sencilla. —¿Por qué no trajiste el auto? —le pregunté para distraer mi cabeza de lo bien que se sentí el que Rakish me tomara en sus brazos fuertes. Sus manos se dirigieron a mi cintura anclándose en esta, al mismo tiempo que hacía chocar mi pecho contra el suyo eliminando la distancia entre los dos. –Lukas lo tomó prestado —murmuró. Él estaba tenso. Definitivamente debía haber pasado algo. Sentí que me dejó al fin sobre la moto y enseguida se subió delante de mí. —¿Pasó algo en la manada? ¿Ya llegaron mi mamá y los chicos? —No han llegado aún, al parecer el vuelo se retrasó, tampoco ha pasado nada en la manada. Agárrate fuerte. Rakish esperó a que lo hiciera. Algo temblorosa dirigí mis manos hacia adelante rodeando su cintura. Sus músculos se tensaron con mi toque pero traté de no pensar en ello. A penas estaba sosteniéndome para no molestarlo, entonces Rakish volvió a gruñir y sorprendiéndome tomó mis manos y las apretó mucho más a su torso creando un agarre firme. —Fuerte, no quiero que te pase nada. Mi corazón saltó cuando su aliento chocó contra el mío. Él había girado su cara para hablarme y estoy segura que estábamos a solo centímetros de distancia. Yo no le respondí por lo que él su volvió y arrancó la moto. El viento hizo que mi cabello volara trayéndome una sensanción de tranquilidad que me hizo bajar un poco la guardia pero no pude seguir en silencio y finalmente me erguí para llegar a su oído y preguntarle. —¿Qué es lo que te pasa Rakish? Puedo sentir un enojo, algo te molesta. Él no me contestó enseguida pero sabía que me había escuchado debido a la reacción de su cuerpo. Disminuyó la velocidad antes de responderme. —Así que yo soy solo el mejor amigo de tu padre, ¿El tuyo no lo soy? La pregunta salió como un gruñido mientras que mi corazón volvió a acelerarse. ¿De verdad él acababa de preguntarme eso? —¿Estás molesto por eso? Rakish no dudó en detener la moto antes de girarse para mirarme. Podía sentir la intensidad de su mirada devastadora sobre mi piel. —¿Crees que no debería estarlo? Prácticamente le dijiste a ese... que no soy más que el amigo de tu padre que viene a buscarte porque él te lo pide. —¿Y es que acaso no eres eso Rakish? Él se quedó en silencio y esto me dolió de verdad. Para mí él es mucho más que el mejor amigo de mi padre. También es mi mejor amigo, mi protector. La única persona con la que me siento en paz... pero evidentemente yo no soy lo mismo para él. —No responderé a eso. —No me importa —mentí con ganas de echarme a llorar y aparté la mirada. Lo sentí inquieto y tenso. Las lágrimas eran su debilidad por eso no quería mostrárselas. No quería verme débil ante él. —Piper... —No quiero seguir hablando Rakish. Llévame a casa. Él no dijo nada más y volvió a encender la moto para llevarnos a nuestro destino al fin.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD