Capítulo 3 "Eres tú de nuevo"

2053 Words
Llegó la noche, menuda noche que tendríamos, lo supe cuando vi a Betty por primera vez en todos los años que llevábamos siendo amigas con un vestido que apenas le cubría sus voluptuosas nalgas. Por supuesto que aquello fue obra de Marián, que no dejaba de sonreír mientras veía el rostro incómodo de Betty que se jalaba el vestido en busca de que cubriera un poco más. Aunque ella no se quedaba atrás, con el rojo pasión de su vestido que enseñaba mucho más que unas nalgas pomposas, sino que dejaba al descubierto parte de su espalda y un escote prominente, no sé si desataría la pasión de alguien, o si le dirían que es la diabla que está prófuga en el infierno. A mí por mi parte me eligió mi vestido Archer, antes de que se pregunten por qué razón permití que mi mejor amigo inexperto decidiera que me vestiría, diré en mi defensa que no se me dio mucha opción. Marián me dijo que lo mejor para mí es que eligiera mi vestimenta Archer, porque él sabe de chicas y porque así podré llevar algo que llame la atención de los chicos. En lo personal no tengo demasiado interés en llamar la atención de nadie, puesto que estoy demasiado enfocada en mis estudios y no quiero que eso me distraiga de mis objetivos. En mi vida he salido contadas veces con algún que otro chico, pero debo de ser sincera, ninguno me sacó de mi foco de vida y a estas alturas no voy a permitir que algo como eso llegue a suceder. Tal vez en un futuro le dé espacio en mi vida al amor, pero por ahora me interesa terminar mi carrera universitaria, conseguir un empleo y al fin poder salir del infierno que se volvió mi hogar. Ese ha sido mi sueño en los últimos años, poder tener mi espacio propio, no es que no disfrute de mi familia, por el contrario, disfruto mucho del verdadero tiempo en familia, pero desde hace un par de años la relación entre mis padres se deterioró. Han pasado temporadas en las que su matrimonio se basa solamente en discusiones, luego arreglan las cosas y después una vez más todo vuelve a suceder como un círculo vicioso. Es por esta razón que tengo en claro que no me gustaría tener una relación como la que tienen mis padres, todo lo contrario, pero para eso debo de estar preparada. Al final terminé por ponerme un vestido dorado, que al igual que el de Marián es abierto en la espalda, con un escote mucho más moderado y un poco más largo que el de ellas. Archer utilizó una buena estrategia, creo que se ve bastante bien para ser una chica promedio que la mayoría de las veces no llama la atención. Él no estuvo muy de acuerdo con el hecho de no poder ir, pero tampoco es que se pueda hacer mucho cuando las decisiones las toma Marián, ella es como las líderes en las preparatorias, esas que son temidas. Nos fuimos a un club que según las palabras de Marián va bastante seguido, por no decir que todos los fines de semana, lo cual explicaría por qué jamás puede quedar con nosotras en fines de semana. Eso fue confirmado cuando el guardia de la puerta nos llamó de la fila y nos dio acceso, nos permitió saltarnos la fila solamente porque la conoce, no sé que tanto la conozca, pero al parecer por la sonrisa que ambos compartieron, no es solamente de haberla visto hacer fila un par de veces. Al entrar me quedé impactada porque el sitio es bastante elegante, hay apartados donde uno se puede sentar con su grupo de amigos a beber algo mientras hablan, pero también hay una pista de baile como para poder divertirse a lo grande. Marián nos guio hacia uno de esos apartados para sentarnos, seguramente beber algo para poder ponernos al tono de la fiesta, ya había gente suficiente. De repente veo en una de las mesas un rostro en particular que se me hace bastante familiar y me detengo a pensar algunos segundos de donde es que lo conozco. Una secuencia de recuerdos vuelven a mi mente, un café empapando mi blusa, mis apuntes arruinados y de repente me regresa de mi mente, Marián, que me pasó un vaso con una bebida azulada, vaya uno a saber de donde la había sacado. Me bebí aquel vaso tan rápido que pude ver a Marián arqueando la ceja con cierto asombro reflejado en el rostro, pero había una cosa en realidad que deseaba hacer y que no pensaba quedarme con las ganas. —Ve con calma amiga, si tenías sed creo que lo mejor sería que me hubieras pedido un vaso de agua, eso es algo fuerte para beberlo así —se queja y me chasquea los dedos ante los ojos para llamar mi atención— ¿Qué es lo que sucede? Poco me importó lo que estuviera diciendo, él había cruzado miradas conmigo, lo cual me hizo suponer que él también me había reconocido, o tal vez tenía tragos suficientes encima para no hacerlo. —Allí está el idiota que arruinó todos mis apuntes de la universidad —gruño entre dientes. —Por favor dime que no estás pensando en hacerle algo Azure —dice con un gesto de súplica y se para delante de mí. Enfoco algunos momentos mi mirada en mi amiga, veo su vaso aún completo con su bebida y se lo arrebato de las manos con una media sonrisa, ella se queda ahí parada un poco confundida mientras que yo avanzo en dirección al chico. De repente, al verlo más de cerca, aun con la rabia aflorando en mi piel, me doy cuenta de que es muy atractivo, tiene una mirada caótica, relamo mis labios al pararme justamente frente a él e ignoro por completo el hecho de que está con otros amigos. —¿Podemos ayudarte en algo? —pregunta otro de los chicos que está junto a él. —En realidad él es el único que puede ayudarme —respondo alzando una ceja y le lanzo una mirada al chico que se atrevió a abrir la boca. —Tu rostro se me hace conocido de algún sitio —dice con un gesto pensativo. ¿Cómo diablos es que no me recordaba? Puedo aceptar que soy la típica chica promedio, la chica que es fácil de olvidar porque no tiene nada en particular que destaque, ojos café, cabello castaño, figura delgada de poca gracia, lo comprendo, pero cuando le lanzas un café encima a una chica no debe ser algo que deberías de olvidar. Mis ojos se llenan de lágrimas, actúo por impulso y le lanzo encima el vaso con el trago, me dio un poco de pena que su camisa se viera arruinada por el líquido, pero al menos eso creo que le recordaría un poco de lo sucedido. Me doy la vuelta con todas las intenciones de irme, porque luego de esa humillación, lo único que quiero es volver a hundirme en una de esas bebidas para ver si puede levantarme el ánimo. Entonces siento una mano sujetarme por el antebrazo, giro medio rostro para toparme con su rostro aún mojado por esa bebida azul y mis ojos por alguna extraña razón se sitúan en sus labios. —Lo lamento —dice un tono de voz apenado— Lo que sucedió en la cafetería, no debí irme de ese modo. —Arruinaste todos mis trabajos de la universidad —tenso la mandíbula. —Permite que te compense lo sucedido, puedo invitarles a ti y a tus amigas un par de tragos, hablaremos al respecto de esos trabajos, te prometo que de alguna manera te podré ayudar —dice con una media sonrisa. Ni siquiera sé su nombre, pero se ofrece a darnos de beber y no me causa ninguna confianza, de repente siento unas manos sobre mi hombro, presiono mis ojos con fuerza al saber lo que se viene. —Por supuesto que vamos a aceptar —responde por mí Marián. La jalo del brazo hacia un sitio un poco más lejos, le suelto con brusquedad y me le quedo mirando de mala manera mientras estoy de brazos cruzados. —¿Qué es lo que te sucede Azure? —me pregunta con un gesto de perplejidad mientras se frota el brazo. —No te das cuenta de lo que estás haciendo ¿No?, quieres que vayamos a sentarnos en el mismo sitio que esos tres extraños, que encima nos ofrecen bebidas de la nada y que no se te olvide que uno de ellos complicó mi situación de estudio —me quejo con molestia mientras me mantengo en la misma postura y ella se empieza a reír. —Si te atrae es tu oportunidad, además se disculpó contigo, nos ofrece bebidas y mi economía como universitaria no me permite sostener tu consumo de bebidas toda la noche, sin contar que está guapísimo al igual que sus amigos —se encoge de hombros manteniendo aquella sonrisita sobre los labios— Creo que es una estupenda oportunidad de que tú y Betty dejen de ser unas virginales chicas. —No sé que tanto te importa lo que hagamos nosotras con nuestra vida s****l —entorno mis ojos. —Me importa, no quiero que mueran siendo vírgenes, se pierden de mucho —suelta una carcajada— Vamos Azure, siempre te limitas, no te permites conocer a ningún chico que verdaderamente te guste, porque te acuerdas de Augusto, ese idiota ni siquiera se merecía estar contigo y el hecho de que te haya cambiado por otra chica que no tuviera tantas aspiraciones en la vida como tú lo demuestra. —Si acepto sentarme en la mesa con esos chicos, ¿Prometes no volver a mencionar a Augusto? —digo con un nudo en la garganta. —De acuerdo —hace un gesto como si se colocara un cierre en la boca. —Iré por Betty, ya que estás tan entusiasmada, deberías de ir primero —me limito a responder y camino en dirección a nuestro ha apartado. La verdad solamente quería respirar profundo para no pensar en Augusto, ese es un nombre que me revive muchas cosas que, en ocasiones, me causan mucho dolor. No estoy lista para hablar de él, no sé si en algún momento de la vida estaré lista para hablar al respecto, después de todo el primer verdadero amor siempre duele tanto. Betty estaba sentada con un vaso en su mano y con el celular en la otra, a diferencia de mí se veía mucho más animada, mucho más contenta. Me senté a su lado para revisar que era lo que estaba haciendo, para darme cuenta de que había iniciado un envivo en i********: y que estaba hablando con un montón de personas desconocidas. Aún quedan muchas cosas que no se saben sobre Betty, como el hecho de por qué una Ned que publica rara vez algo en r************* tiene tanta cantidad de seguidores, aunque es una chica jodidamente guapa, siempre trata de disimular sus atributos. No sé como vaya a tomarse el hecho de que hizo un envivo estando borracha ante sus millones de seguidores, sinceramente quizá mañana cierre su cuenta de la vergüenza, pero no importa eso es lo que hace el poder del alcohol. Luego de hablar con ella y comentarle al respecto, claro que lo hice en su oído para que todos sus seguidores no pudieran enterarse, nos fuimos al sitio donde ya estaba platicando Marián con todos. Al vernos llegar, ella y el desconocido de la cafetería se quedaron en pleno silencio, una clara señal de que estuvieron hablando de mí. —Entonces Azure, ¿qué quieres tomar? —pregunta con una media sonrisa. En el breve lapso de tiempo que estuvimos hablando mientras que llegaban nuestras bebidas, descubrí que su nombre es Ezra, que trabaja en una empresa que se dedica a la industria de la moda, algo que tenemos en común. Bebimos tragos de más hasta que llegó un punto en el que no recordaba que más había sucedido, no recordaba nada después de haber ido con él a la pista de baile, o al menos nada con completa claridad.
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