Que pesadilla

2035 Words
Por Eros A regañadientes me estoy alistando para asistir a una de las tantas reuniones a las que somos invitados, odio hacer presencia en dichos eventos, pero heme aquí gracias a mi madre vestido con un traje de gala ridículamente caro que probablemente no vuelva a usar porque no pienso asistir a más eventos que requieran hablar con otras personas, es más, pretendo aislarme de todos en la faz de esta tierra. —Eros, no puedes seguir allí parada mirándote en el espejo. —Madre ¿es necesario que vaya? digo, mírame, me veo ridículo con este traje. —¿qué voy a hacer contigo hijo? Me abraza con fuerza. —Vas en representación nuestra, no es necesario que vaya, además, van mis hermanos, por favor —le suplico —prefiero quedarme en casa trabajando. —Eros tienes casi veinticinco años, con tu capacidad intelectual sé que prefieres mantener tu mente ocupada, pero no puedes hacerte a un lado cada vez que tienes que hacer presencia en algún evento, tienes que aprender a relacionarte con las personas. —¡madre! —menciono un tanto alterado —tengo cuatro amigos que apenas puedo soportar, trabajo con más de quinientos empleados, asisto a nuestros primos en su empresa, estoy haciendo negocios con Steven y Karin, tus hermanas no dejan de besarme cada vez que me vez, tía Cristal es la más intensa cuando me ve y Yary — así se llama su hija —es un imán conmigo, el único que se comporta bien conmigo es Yared y eso que soy unos meses mayor que él, tía Vanessa no se queda atrás madre, dime ¿qué más quieres que haga? solo, no me gusta ir a esos eventos con gente atrás de nuestro dinero con estúpidos proyectos —me miro en el espejo —¿una piscina en forma de delfín para un hotel? ¿cuántas personas podrán entrar allí? —Ya lo sé Eros, también recibimos ese tipo de proyectos, entiendo a qué te refieres, pero recuerda que trabajamos muy duro para poder posicionarnos entre una de las mejores empresas en infraestructura, ahora que tus hermanos y tú estás involucrados con nosotros y los negocios ha sido uno de los sueños más grandes que como madre he tenido. ¿cómo decirle que no a mi madre? —Ya lo sé mamá, créeme que lo sé muy bien. —Sé que lo sabes hijo y sé que tienes muchas responsabilidades al igual que tus hermanos, pero el trabajo no lo es todo, debes tener presente que allá afuera hay grandes aliados. —Bien —solo me queda por decir —pero ¿me veo bien? este traje no termina de convencerme. —Eres todo un Soulie —se burla papá —así era yo a tu edad, a diferencia que a mí me obligaban a salir a los eventos. Miro a mamá que sonríe. —Me siento obligado padre Mamá me mira un tanto enfadada, papá ríe y yo inclino mi rostro ocultando mi risa. —¡Eros! —Estoy bromeando madre. Los dos se van dejándome solo en mi habitación. Yo espero que en un futuro llegue esa persona especial, quiero vivir lo que mis padres viven ahora, ese amor incondicional, pero mientras tanto solo me interesa trabajar, terminar mis estudios y crecer como empresario, lo que suceda después será añadidura por mis logros. —Estoy listo. Anuncio llegando a la sala, Gavin y Madeline me miran, sé que mis hermanos son unos desgraciados y se reirán de mí. —No abran la boca o estarán despedidos. Sueltan la risa y yo los miro con ganas de desaparecerlos. —¿dónde es la boda? —Que chistoso Gavin, ¿dónde es la fiesta? —Si Gavin cállate, la única que viste bien aquí soy yo. Mamá viene bajando tomada de la mano de papá —Retiro lo dicho —menciona ella al ver lo hermosa que luce mamá. —Creo que aún tienes mucho que aprender Madeline —Está despedido Gavin, debiste hacerle caso a Eros y cerrar la boca. —Dos despidos en una noche es un nuevo récord para mí. Soltamos la risa, Gavin es nuestro conejillo de indias, no sé si es por ser el hermano de en medio o solo porque se presta a nuestras tonteras. —¿despedido? Pregunta papá —Eros lo despidió por burlarse de él y yo lo despedí por ser un tremendo tonto. —¿hasta cuándo van a madurar ustedes tres? —Hasta que Eros se case —le contesta Gavin. —¡uuuuuuuh! —responde Madeline —esperemos sentados, eso nunca va a suceder. Todos sueltan grandes carcajadas. —¿qué haremos con ustedes tres? Cuestiona mamá Nos vamos en la camioneta conducida por Carson y Tames quien lo acompaña, adelante en un segundo carro va Daniela y Brandon hijos de Carso y atrás de la camioneta va Tom y Daniels. No es por nada, pero, Daniela es una gran francotirador, te volaría la cabeza en término de segundos y Brandon el mejor conductor que mis ojos hayan visto, te sacaría de apuros en una emergencia de vida o muerte. —Hemos llegado, vendremos a recogerlos a la hora indicada señor Soulie. —Muy bien Carson, vayan a cenar, no se alejen mucho de nosotros por favor. No es un tema que podamos hablar con normalidad en casa, pero desde que mamá estuvo a punto de morir en manos de Teresa, papá prometió que la mantendría protegida así fuera lo último que hiciera en su vida y desde entonces tenemos el triple de seguridad que una persona común quizá. Después nacimos nosotros y cuando tuvimos la edad necesaria nos obligó a aprender defensa personal, tiro al blanco, manejo, pero no cualquier tipo de manejo, creo que todo eso se debió a que no pudo proteger a nuestro hermanito que en paz descanse y así si llegamos a estar en peligro sabemos cómo protegernos. —Eros mantén ese nerviosismo controlado, Gavin por favor mantén tu boca cerra y responde lo meramente necesario y Madeline deja de mandar a todos al demonio —nos ordena papá. —Si padre —respondemos todos. Entramos al gran salón, una gran multitud nos espera, respiro profundo al ver tantas personas hablando con copas en la mano, ya veo que no estamos en nuestro circulo, aquí parecen de la realiza y yo me siento como plebeyo. —¿cuándo me sentiré como uno de ellos? —Nunca nos sentiremos como uno de ellos — responde mamá —no hemos permitido que el dinero cambie nuestra forma de mirar el mundo, la forma de tratar a las personas y mucho menos andar siempre en el buen camino. No me gusta sentirme como si fuera comida para buitres, algunas chicas vienen a hablar con nosotros y yo solo me permito hablar con mi madre, Gavin disfruta de la atención mediática y Madeline trata de no explotar cuando los chicos vienen a alagarla por su belleza. —Necesito un poco de paz —me dice ella para luego tararear una canción. —Yo necesito irme de este lugar. Una mujer dos años mayor que yo probablemente queda frente a mí con una gran sonrisa, sé que mi cara es de desagrado, pero ¿qué puedo hacer? —Que gusto verlo Eros Soulie, ya veo que eres bastante guapo igual que tu padre. —Cierra —dice Madeline antes de ser interrumpida por mamá. —Así es señorita. Papá mantiene abrazada a mamá por la cintura y no deja de reírse, no sé qué es tan gracioso para ellos. —Lo siento señora Soulie, no sabía que estaban aquí —le extiende la mano a papá para luego acercarse a él, sin embargo, hace un gesto de desagrado y la empuja por los hombros —que disfruten la velada. Madeline está que quiere destruir su linda sonrisa mientras que mamá no deja de reírse y abrazar a papá. —¿cómo puedes estar tan tranquila después de lo que dijo esa mujer? —No tengo motivos para enojarme con tu padre, son cosas que pasan y seguirán pasando, mírate a ti, ¿cuántos muchachos vienen a decirle lo bella que eres? —Madeline se queda pensando —¿cuántos de ellos podrían estar casados? —Por lo menos la mayoría. —Bien, ¿y es tu culpa? —No. —Bien, tampoco la tiene tu padre, si yo viera que él coquetea con otra mujer, créeme que sería la primera en hacerle una guerra. —¿Cariño? —cuestiona papá —tenemos veinticinco años de casado y sigo enamorado de ti como si fuera la primera vez. Sonríen. No puedo creer que papá con cincuenta y ocho años siga tan enamorado, mamá no sé queda atrás, diez años de diferencia no ha sido impedimento para seguir juntos después de tanto tiempo. Abuela Margarita sería muy feliz al verlos juntos al igual que mi abuelo Henrry. —Iré a saludar a la hija de Jess. Papá se va y detrás se va mamá. —Solo dime que no estás en esta reunión aburrido. Volteo a ver y allí está Antonny —Vaya Dinuzzo, no esperé verte aquí. —Tampoco yo Soulie, pero que le vamos a hacer, fui obligado a venir. —Puedo creerte, no tuve más opción que venir sin objetar. —Quise hacer huelga, pero ya sabes, mi hermana es la jefa de jefas y si no fuera porque me mira con ganas de matarme huiría en este instante. Con disimulo miro a Antonella y es verdad, está por asesinar a este pobre con la mirada. —Te compadezco amigo. —¿hay algo que podemos hacer e irnos de aquí? no sé ¿un negocio que atender? —Vamos a intentar. Camino hacía donde mamá, ruego que no me agreda frente a esa niña, que vergüenza, no sé qué vaya a pensar de mí. —Madre yo debo retirarme debo encargarme de un asunto importante. —¿Otra vez Eros? es la segunda vez que sucede. Y yo que quería que no me avergonzara frente a esta niña. —Lo sé madre, pero ya conoces a estos incompetentes que se hacen llamar amigos. —Está bien, que no vuelva a suceder. Miro a la joven que luce muy bien para mi gusto, algo enana, pero bonita. — Señorita —le digo solamente. Creo que voy a necesitar clases de modales o de cómo comportarme frente a una mujer. Ella no responde, solo inclina su rostro. ¡pedante! Me pienso, si así fuera su belleza interna podría hasta casarme con ella, agradezco que me haya caído mal. —Padre, me retiro, iré a encargarme del negocio pendiente. —¿huyendo? —Ya sabes papá, me voy antes que mamá vuelva a avergonzarme frente a otra mujer. Me abraza y me voy disimuladamente, afuera está Antonny esperándome. —Por hoy la libramos, te llevaré a casa. —Te lo agradezco, le diré a mi abuela que nos haga algo rico de comer. —Si, tengo mucha hambre. Ya de camino en el auto respiro profundo y aflojo mi corbata. —¿sabías que eras el crush de mi hermana? —¿de qué hablas? —me siento apenado. —Lo eras hasta que conoció a Johnny. —No sé cómo sentirme al respecto. —Ella aceptó que nunca la verías con otros ojos que no fuera de amistad. —Siento tanta pena, yo soy muy tonto para eso del amor, mírame, ni una sola novia en cuatro años. —Sí, yo tengo tres años, no estoy interesado en tener pareja, prefiero enfocarme en lo meramente importante. De mis cuatro amigos, el único que ser que comparte mi filosofía es Antonny, no sé si es porque ambos tenemos presión de ser mejor que nuestros padres o solo queremos llenarlos de orgullo. Debo decir que la amistad con Antonny surgió por un golpe de suerte, aunque él es poco más de un año menor que yo, nos tocó una clase juntos en la universidad por alguna razón, a él lo incluyeron en nuestro grupo de trabajo y desde entonces somos cinco amigos, Georgy, Federico, Antonny y Wael.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD