Devora Esa noche no cerré los ojos en ningún minuto, ni siquiera después de escuchar a Oksana llegar a su último orgasmo y dormirse entre mis sábanas. La miré varios minutos y no por temas románticos, solo era la imagen de todos mis errores y nuevos cuestionamientos. ¿Cómo pude hacer eso? ¿Cómo demonios pude vivir haciendo eso por más de cinco años? Allison tenía razón, estaba jodida. No sabía avanzar, no sabía manejar mis emociones y, básicamente, seguía siendo una adolescente. Ya no podía seguir así, estaba claro. No podía acostarme con alguien a quien no amaba ni deseaba de todas las maneras posibles. Antes de siquiera caer en el error, ya comenzaba a arrepentirme. El sabor de los labios d

