12. Todos contra Riley.

4713 Words
Que mierda de semana, pienso. Son las ocho de un miércoles por la noche, y el no tener nada interesante que hacer me tiene de mal humor. Toda la semana pasada y parte de esta he estado haciendo malabares con mis deberes, los ensayos con el club de teatro, mi trabajo como niñera, las prácticas con las animadoras y mi vida social. Ahora es un buen ejemplo; he tratado de comenzar la introducción de un ensayo durante las últimas dos horas, pero la falta de ideas y el exceso de distracciones son fatales, no he escrito ni una sola palabra. Mi mente está a pocos kilómetros de distancia en la casa de Liam, en su perro, Arlo, para ser más precisa. Arlo es un gigante, le encanta sentarse encima de mi y arrastrarme calle abajo persiguiendo gatos, también babea mucho sobre mis zapatos. Es todo un amor. Tal vez la única buena parte de ser la niñera de Kian “engendro del demonio” Miller. Igual que su hermano tiene una sonrisa con hoyuelos maliciosa, encuentra divertido meterse conmigo y me hace quedarme hasta el final de sus prácticas para ir por un helado. La única razón por la que hago la última parte es por que me gusta el helado, y Liam pierde la cabeza cada vez que llegamos un minuto tarde a casa, así que es un punto más para mi. Hace un rato que el par me ha dejado en casa para hacer los deberes, en lugar de eso tuve que tomar una siesta para prepararme psicológicamente para el día siguiente, aunque mi hermano y sus amigos no me dejan la tarea tan fácil. Por alguna razón los muchachos nunca están en sus respectivas casas, probablemente encuentran más entretenido pasar horas y horas tendidos en un viejo sofá comiendo comida chatarra, viendo reality's shows y jugando video juegos en casas ajenas - cosa que no tiene ningún sentido para mi, no es nada que no puedan hacer en sus propias casas - pero en fin. Una parte de mi se alegra de nunca estar del todo sola; Gabriel siempre está trabajando, con Will y los muchachos paso la mayor parte de mi tiempo cuando no estoy con Rory o Piper, y es por mucho mejor que seguir la misma rutina aburrida que en Boston. Gabriel debe estar durmiendo ahora, después de haber llegado la madrugada de ayer y haber dormido dos horas antes de ir a trabajar es comprensible lo exhausto que está algunas veces, y por la hora debe estar por despertar para ver qué los muchachos pusieron su habitación patas arriba. Eso solo significa una cosa: tienen que marcharse. Ninguno de los tres es lo suficientemente valiente para afrontar la ira de Gabe después de un largo día de trabajo. ¿Quién lo diría? Tres no pueden contra uno después de todo. - ¿No quieres venir? - me pregunta Adam. Me inclino sobre el banco para verlo ponerse la chaqueta del equipo, los otros dos hacen lo mismo. Tiene el cabello dorado despeinado y los ojos grises brillantes, me sonríe cuando ve mi cabeza asomada por el pasillo. - ¿Adonde van? Se pasa la mano por el cabello - No lo sé, tal vez vayamos al campo a practicar lanzamientos o al muelle a ver a los chicos. Bajo la vista a mi vestimenta antes de contestar. Después de darme una ducha no pensé que fuera a salir de casa, por lo que solo me puse unos shorts deportivos verdes, una blusa de tirantes blanca y ni siquiera me molesté en ponerme zapatos. Muevo los dedos de los pies, considerando la idea de ponerme rápido las zapatillas deportivas o quedarme en casa para estudiar un poco más; me bajo de un salto del banco y Adam me acerca las zapatillas. El camino hacia el muelle es corto y nos la pasamos cantando a todo pulmón viejas canciones country, escuchamos teorías locas que se le ocurren a Adam sobre películas que considera demasiado snob para su inteligencia y pasamos a un McDonalds por un par de hamburguesas; Adam y Jasper tienen que separarme de Will dos veces cuando pierde el concurso de eructos, contra su hermana. Ok, no me enorgullece eructar como camionero, pero sí que me encanta ganarle en algo a mi hermano mayor. - Acepta que perdiste - farfullo, pellizcándole el brazo. Will se sacude mi mano - ¡Jasper! ¿Viste? ¡Es ella a la que le gusta golpearme! - ¡Auch!¡No seas brusco, William! - me quejo cuando hunde su codo en mi costado. - ¡Se acabó! - exclama Jasper desde el asiento delantero, mira mal a Adam y regresa la vista al muelle - ¿Por qué los dejaste ir atrás juntos? Sabes que no pueden estar juntos en paz, son como perros y gatos. - ¿Y quién crees que soy yo?¿Su papá? - Eres el mejor amigo del baboso que le sigue la corriente a una niña de dieciséis - replica Jasper. - ¡Que tengo diecisiete! - exclamo, pateando el asiento de mi amigo. Discutimos otro rato. Después de cinco minutos perdemos el hilo de la conversación y no sabemos realmente qué es lo que alegamos, por lo que regresamos a competencias sin sentido que a veces gano. Cuando las cosas se ponen demasiado asquerosas para mi - competencia de gases y hablar de sus conquistas - decido bajarme del pick-up de Jasper. A veces creo que paso demasiado tiempo con ellos, temo que algún día deje de importarme que me consideran uno más de ellos en lugar de la hermana de uno de ellos, aunque a estas alturas parece que me gusta que sea así. ¿Cómo sería de otra manera? No serían los muchachos brutalmente honestos que son ahora, probablemente no me llevarían con ellos a todas partes como ahora y seguramente mi vida no sería tan buena como lo es ahora. Mientras me alejo los veo sobre mi hombro, el pick-up se sacude porque alguno de ellos está tratando de golpear al otro, ¡Esos son mis muchachos! Del mismo modo no me olvido de mis amigas: Piper y Rory, me lleve el premio gordo con ellas. La semana que he pasado como porrista habría sido un total infierno, y no sólo un simple infierno, sino fuera por Piper; y sino fuera por Rory todo en Jackson sería un asco. Les envío un mensaje de texto nada más me detengo a comprar una bebida, tal vez alguna pueda venir a pasar el rato. Estoy sorbiendo ruidosamente de mi limonada de cereza cuando me llega la primera respuesta, se trata de Piper y viene una foto archivada. Creo que me he adelantado, ¿donde estas? Pipes En la foto aparece Piper con una enorme sonrisa tatuada en los labios. Lleva el cabello n***o bien peinado en una coleta alta, un poco de maquillaje en los ojos y lleva la chaqueta de un muchacho del equipo de football, también está acompañada. Atrás de ella aparece Karlie con algodón de azúcar rosado en la cara, Brandon con Charlie en su espalda y Ashton presumiéndole su dedo corazón a la cámara. Dudo que aquel grupo me considere buena compañía, por lo que simplemente le respondo que estoy con los muchachos en el auto. Rory se tarda un poco más en responder, ya he llegado a las atracciones mecánicas cuando mi móvil vibra en la chaqueta negra que encontré en el auto de Jasper. Imposible, Riles. Nick le contagió la varicela a Noah, hasta aquí mi reporte. Roar E xx Suspiro con ganas. Otra hora con los chicos no me matará. Decido regresar al auto cuando mi bebida se ha terminado. El aire huele a dulce, metal y sal, esta fresco y no me apresuro en mi camino de vuelta; avanzo unos metros tranquilamente. Entonces un brazo frío y delgado me rodea el cuello y el corazón se me dispara en el pecho, ¿quién carajo llega así con una persona? No suelo ser una persona que entra en pánico rápidamente pero desde hace un tiempo me pone nerviosa la proximidad física con ciertas personas. El cuerpo se me eriza de pies a cabeza, cierro los puños con fuerza como acto-reflejo y me tenso tanto que me duelen los hombros. No importa que veo a Piper por el rabillo del ojo ni que me planta un beso en la mejilla, mi cuerpo no se deshace del sistema de alerta. - ¡Riles! Estaba buscándote como loca - me dice Piper, con su habitual sonrisa contagiosa. Le devuelvo la sonrisa, y esa misma sonrisa que le dirijo a sus amigos me tiembla muy breve en los labios. - Y yo estaba por escribirte antes de que casi me provocaras un infarto - le miento. Por fin vuelvo a tener el control de mi cuerpo. Me sacudo un poco dentro de la chaqueta, que me va enorme, dejando atrás la increíble necesidad de apartarme de ella. ¿Qué fue eso? Respiro profundo, y me rio de mi misma. Las noches de películas van a tener que suspenderse indefinidamente desde ahora, estoy demasiado paranoica. - ¿Estas con Will? - me pregunta Ashton, y se alza sobre las puntas de sus botas para buscarlo entre la multitud. - Se quedó en el auto con los muchachos. Acabamos de llegar. - ¿Y decidiste dar una vuelta tú sola? - Karlie se ríe de alguna cosa con Charlie, para luego volver a verme. - Si, estaba buscando a alguien que me preguntara, vaya suerte que te encontré - comento sarcástica, y le regreso la sonrisa falsa. Karlie pone los ojos en blanco - Wow, Riley. Simplemente eres todo un personaje. - ¿Qué dices? - pongo una mano alrededor de mi oreja para escuchar mejor -: Oh, tienes razón, por esa razón me quede con el papel de Julieta a pesar de tu “magnífica” audición. - ¿No te caíste tratando de besar a Liam en la audición, Karlie? - se ríe Brandon, y los demás le seguimos la risa. Las mejillas de Karlie se encienden tras la carcajada de Ashton, Brandon y Piper. Me encojo de hombros cuando Karlie me mira mal, yo no lo habría mencionado si ella no se hubiera metido conmigo, las animadoras encuentra divertido hacerme estúpidas preguntas para dejarme en ridículo frente a los demás. Supongo que he aprendido a hacerlo también, nada orgullosa de ello desvío la mitad hacia Charlie, que no me mira tan mal como otras veces. Frunzo el ceño. Es raro que Charlie Calore no me quiera arrancar la cabeza cada vez que me ve. - ¿Qué? - Nada - Charlie se encoge de hombros -, he escuchado que has tenido una semana ajetreada. Es todo. - ¿Verdad que si? - salta Piper, echándose la coleta a un lado algo frustrada -. Apenas he visto su rizada cabeza estos últimos días. Ahora que se ha unido al escuadrón y es Julieta en la obra me temo que no la veré tanto como esperaba. - Me imagino que tus vueltas con Liam también te quitan tiempo - comenta Charlie, como quien no quiere la cosa, y revisa el esmalte de sus años desinteresadamente -, pero es bueno saber que aún tienes tiempo para es escuadrón. Miro a Piper, con la esperanza de que la sospecha no la haga pensar cosas que no son, pero tiene los ojos muy abiertos y la mandíbula desencajada. - Yo no he estado dando vueltas con Liam. - ¿Entonces es mentira? - me dice, como si me estuviera haciendo la tonta. - Soy la niñera de su hermano, no de él. - ¿Y por qué tendrías que ocultármelo? - replica Piper, y cuando sus bonitos ojos grisáceos se nublan por la lagrimas me siento culpable. - No estaba ocultando nada - mascullo a la defensiva, pero me es imposible ver a los ojos a Piper así que desvío la mirada, lo que me quita un poco de valor -, es solo que no tiene importancia para comentarlo. Solo paseo a su perro y llevo a Kian a la práctica, Liam ni siquiera esta cerca cuando estoy haciéndolo. - Sabes que me gusta. ¡Tiene importancia para mi! La culpa me aplasta. El dolor de su voz se filtra en mi interior para provocar una punzada de dolor en mi pecho. No es justo para Piper. Lo he ocultado de todos los demás por que es demasiado complicado para explicarlo, y nadie lo entendería. Mi error fue que no tomé en cuenta los sentimientos de Piper una vez llegara a enterarse de mi trabajo secreto con Liam. ¿Qué se supone que haga ahora? ¿Decirle la verdad? ¡Ni de broma! Es vergonzoso, mi dignidad ya ha sufrido bastante con los siete deseos de Liam como para humillarme más frente a mis amigas. Suspiro en medio de temblores, siento una bola del tamaño de mi puño en la boca del estomago, apenas me deja respirar con normalidad cuando levanto la mirada para plantarme frente a Piper. - No existen razones para pensar mal acerca de mi trabajo como niñera de los Miller, Piper - le digo sintiendo mi cuerpo rígido, comienzo a fruncir el ceño -, si fuera niñera de otra familia tampoco lo habría mencionado por qué no es mi estilo compartir cada detalle de mi vida con las personas. Lo siento si he herido tus sentimientos, pero es así. Piper parece un animal herido cuando dirige sus grandes ojos de Bambi a Charlie. La nariz ha comenzado a ponérsele roja y el brillo habitual de sus ojos se ha extinguido, y aún así me convenzo de que no es culpa mía. - Probablemente sea cierto - murmura, concentrada en su manicura -. La verdad es que no lo sé, me resulta extraño que Liam te deje pasear a Arlo. Es su bebé, lo ama más que a nadie. - Ademas, ¿por qué no recomendaste a Piper como niñera en lugar de tomar el trabajo? - termina Karlie por ella, y tengo que girar los ojos hacia ella muy a mi pesar. - Ugh, Karlie - imito su voz, solo para molestarla. A veces es divertido, pero ahora solo quiero que cierre la boca -. Elimina tu existencia o algo. Primero parece indignada, pero se le pasa rapidísimo y empieza a escribir algo en su móvil. - Te voy a perdonar esa, Riley, porque es bastante buena - farfulla Karlie, mordiéndose el labio -. Voy a usarla a partir de hoy. - Aja, te cedo los derechos. Entonces, reparo de nuevo en Piper, porque se ha marchado. Me paro sobre la punta de los pies, desesperada de repente, para buscarla entre el mar de personas en vano. Apenas puedo ver sobre el hombro de Ashton, que es uno de los pocos muchachos con los que no me siento una total enana, por lo que cualquier intento de buscarla por mis propios medios fracasaría. Casi sin darme cuenta me encuentro alejándome cada vez más del grupo de amigos de Piper en su búsqueda, con la preocupación bien marcada en mi semblante. Puedo sentir como los labios lentamente se me tuercen sin mi consentimiento y mis hombros vuelven a tensarse, ¿qué es lo que está pensando? Lo último que necesito ahora es que crea que estoy tratando de robarme a su noviecito, porque aunque Liam no me parece el mejor de los chicos para ella nunca haría algo para perjudicarla frente a él. Y aún no tengo muy claro por qué le afecta tanto que sea la niñera de su hermano. Tengo que esquivar varios codos y empujones durante mi búsqueda, creo que a las personas no les gusta que se atraviese una chica en su camino soltando palabrotas. Lo bueno es que no tengo que hacerlo mucho tiempo. Cuando la encuentro está llorando con un payaso como paño de lágrimas, el hombre le pasa una mano por el cabello y su cara pintada me horroriza como cada vez que veo un puto payaso. Trago saliva. No puedo hacerlo. El payaso levanta la mirada, esta consternado y la sonrisa pintada en sus labios está muy fuera de lugar, entonces sus ojos conectan con los míos. Ahí es cuando salgo corriendo, ahora la que empuja y da codazos para hacerse camino entre las personas soy yo, y no me importa. Me tropiezo con mis propios pies varias veces, la desesperación pone en segundo lugar a la culpa que antes creí sentir por Piper y me sorprende como me pega el sentimiento, no puedo respirar. Odio a los payasos con toda mi alma. Los ojos se me llenan de lagrimas que no dejo caer, me nublan la visión y me arde la garganta. No sé cuánto tiempo me ha tomado llegar al pick up, ni cuando me di de bruces contra alguien alto y duro como una pared, ni como la boca se me llenó de un líquido metálico, pero así es como me encuentro en los brazos de Adam. - ¡Hey! Riley, ¿estás bien? - escucho su voz, preocupada. Sus manos me aprietan levemente los brazos y luego suben y bajan, en un intento de tranquilizarme. Estoy frenética. Mi corazón está frenético. Mis ojos no pueden quedarse fijos en un solo lugar. Veo un destello metálico en los ojos de Adam, un trozo de agua que brilla en el horizonte y la luz blanquecina de la luna iluminar el rostro su rostro. El latido de mi corazón se apacigua durante largos segundos que me parecen horas, solo puedo ver el ceño fruncido de Adam y como sus ojos buscan algo en mi rostro, luego en otra parte sobre mi cabeza y otra vez en mi rostro. Puede que esté tratando de hablar conmigo, porque mueve los labios, pero mis oídos no escuchan sonido alguno. Su mano me quita el cabello de la cara para apretarme las mejillas, me está hablando. - ¿Qué te pasó en el labio? - me pregunta, y frunzo el ceño. ¿Qué me pasó en el labio? - Payaso - grazno, porque es lo primero que me viene a la mente. Salí corriendo por culpa de un payaso. - ¿Un payaso te hizo esto? Siento su dedo acariciar mi labio inferior, muy suavemente. Clava sus ojos metálicos en esa parte de mi rostro, concentrados, y me pongo a temblar ante el contacto. ¿Desde cuando Adam es tan tan tan guapo? Siempre supe que es atractivo, tiene una de las sonrisas bobas mas bonitas que he visto nunca, pero ahora me parece simplemente irresistible. Pensar en que salí corriendo de esa manera por culpa de un payaso ahora me resulta ridículo, ¿por qué hice algo así? Trago saliva. - No, no - murmuro, mi mano encuentra su camino hacia su muñeca. Pero no alejo su mano -. Tengo pánico a los payasos, un miedo irracional demente a los payasos. Estaba buscando a Piper cuando vi uno. - Oh, Riley - Adam se ríe, una gutural risa vibra en su pecho, contra mi mano. Me envuelve en sus musculosos brazos con fuerza, el apretón me roba el aliento por un segundo pero también me encuentro riendo con la mejilla contra su pecho, el corazón parece querer salírsele del pecho -, me has dado un susto de muerte. - Yo también tuve un susto de muerte - le digo, más tranquila que hace un minuto. Una diminuta sonrisa me tira de las comisuras. - Jasper y Will salieron a buscarte hace diez minutos. Gabriel le escribió a Will, esta muy molesto. Largo un bufido. - ¿Por qué? - No lo sé - se rasca la nuca con una mueca -, pero puedes llamarme por cualquier cosa, ¿esta bien? A veces discuten muy feo, y no quiero que te asustes o algo. - ¿De qué hablas? Nunca han discutido desde que estoy aquí. - Por eso, porque estas aquí - Adam mete una mano en el bolsillo de la chaqueta, que ahora sé es de él, y desbloquea mi móvil para poner su número en el -. No quiero meterte cosas en la cabeza, solo necesitas saber que puedes llamarme si no quieres estar en casa. Guardo el móvil en la chaqueta, enfurruñada. Trato de sacarle a Adam hasta el último detalle, pero es en vano, resulta que es un hueso duro de roer. El hecho de que los muchachos tengan peleas "feas" me hace cuestionarme un sin fin de cosas, por lo que finalmente desisto y me siento junto a Adam en la parte trasera del pick up, acurrucada contra su costado como siempre. Yo también tuve peleas feas con mamá cuando vivía con ella y no es de asombrarse que Will las tenga con papá también, pero aún así me parece algo de otro mundo. Ellos se llevan tan bien, como nunca me llevaría con mamá, siempre están bromeando entre ellos, haciéndose bromas pesadas y viendo partidos de football que duran una eternidad sin aburrirse el uno del otro. ¿Qué ha cambiando mi presencia en ello? No tengo manera de saberlo. Jasper y Will regresan al cabo de media hora. Mi hermano no parece nada preocupado por la posible ira de nuestro padre, por esa razón me relajo aun más durante el camino de vuelta a casa. Adam le cuenta brevemente a los muchachos que fue lo que sucedió conmigo, nosotros escuchamos cómo Jasper se peleó con un niño por un churro y por qué tardaron tanto en regresar, y luego silencio puro. Las luces de nuestra casa están apagadas cuando Jasper nos deja en la entrada, y antes de caminar unos metros hacia su casa Adam me susurra algo en el oído poco después de despedirse de mi con un beso en la mejilla. Will suspira. - ¿Vas a hacer esto todo el tiempo? - le dice al aire, y le miro confundida. - ¿Con quién hablas, paranoide? Entonces las luces se encienden. La chaqueta se me cae de las manos incluso antes de poder ponerla en el perchero y con él el alma también se me cae a los pies, la primera cosa que me viene a la cabeza es: payaso. De verdad sé que tengo que dejar de ver películas de terror cuando veo a papá sentado en un sofá individual que no sabía que teníamos, con las piernas cruzadas. - ¿Desde cuando tenemos un sofá individual? - inquiero en voz alta, viendo a mi padre y hermano respectivamente. - Papá lo saca del ático cada vez que está molesto para darle impacto a su rollito de padre responsable - responde Will, irritado. - ¿Rollito, William? ¿Por qué crees que puedes entrar y salir de mi casa a la hora que se te de la gana, y considerar eso un "rollito"? - comienza a decir papá, y nunca lo había visto de esa manera. Comienza calmado para después ir subiendo el tono de voz, y sus ojos azules no me miran en ningún momento -. Eres un adulto, Will. ¿Cuando vas a aprender? Y todavía tienes los huevos de arrastrar a tu hermana pequeña contigo . . . - Pero él no me arrastró . . . - Riley, sube a tu habitación - me ordenan los dos, al unísono. - ¿Qué? ¡No! - comienzo a alterarme - ¡Estas siendo muy injusto! - Te estoy dando una orden, Rosemary - insiste papá, furioso. Frunzo el ceño. - Tú no me das órdenes - sentencio, y mi respuesta hace que ambos arqueen las cejas hasta la raíz. Will parece divertido, algo sorprendido, hasta tiene que torcer los labios para no reírse. Por su parte, la cara de papá es un poema: la cara roja como un tomate, los ojos azules inyectados en sangre y el cabello rubio despeinado por pasarse la mano por él varias veces. No me da miedo ni por un segundo, siempre he tenido problemas con las figuras de autoridad, ¿y cree que con la que estuvo ausente la mitad de mi vida va a ser diferente? Entonces no estamos en el mismo canal. - Y no me gusta que me digan Rosemary - le digo para romper el silencio, atrevida -. Nadie me dice Rosemary desde que me fui de este lugar hace casi una década, así que les agradecería que dejaran de hacerlo. Papá se pasa las manos por la cara, totalmente exhausto. - Ve a tu habitación - me ordena, de nuevo - . Mañana voy a hablar contigo, señorita - A mi no me estes amenazando . . . Una mano cálida me cubre la boca. Despotrico contra la piel ardiente hasta que la lleno de babas y Adam finge tener arcadas, se limpia con mi camiseta sin quitar su mueca de asco. - Me la voy a llevar - le dice a todos, y me rodea la cintura con un brazo para alejarme de la sala de estar. - ¡No! Me vuelve a silenciar. Pataleo, busco con la mirada a Will y vuelvo a luchar contra el brazo de hierro de Adam. Es inútil. Subimos las escaleras dificultosamente, mis ánimos están por los suelos y no tengo intención de usar las piernas; el cansancio de todo este día me aplasta. Todo el mundo, en algún momento del día, ha estado contra mi; Charlie Calore me apaleo en la práctica de hoy, Will se molestó porque mi eructo le ganó al suyo, Adam se burló de mi porque Charlie es una perra conmigo y no hago nada al respecto, Piper cree que estoy haciendo algo para perjudicarla y papá no es tan divertido como pensé. ¿Qué más podría salir mal? Adam me deja en la puerta de mi habitación. - ¿Tienes que ser así de cruel con él? - me pregunta, muy serio. - ¿Cruel? ¿Yo? - chisto indignada, y me quito los cabellos de la cara -. Primero que nada, ¿que haces aquí? Creí que ibas a esperar mi llamada, ademas ¿qué hay de él? Nunca quiere escuchar, solo hace sus propias suposiciones contra Will y . . . - Will sabe que no debe salir de casa sin antes avisarle a Gabe, y también sabe que no puede llevarte con él - me corta, tajante. - ¿Qué no puede llevarme con él? ¿Desde cuando ustedes toman decisiones por mi? Yo puedo hacer lo que . . . - No, no puedes - me corta tajante -. Vives bajo el techo de tu padre, y aquí se hace . . . - Déjame adivinar - Lo interrumpo, y la furia que bulle en mi estomago ya no puede ser controlada -: aquí se hace lo que Gabriel diga. Si lo hubiera sabido nunca habría venido a este puto lugar. - Mira - Adam aparta los rizos sueltos que no puedo apartar furiosamente de mi rostro, con cuidado -, si aceptas un consejo de mi parte déjame decirte que no es buena idea pensar con la cabeza caliente. Tienes un carácter algo . . . - ¿Algo que? - pregunto de forma más brusca de los que pretendo. Adam sonríe - Difícil. Explotas en un segundo y en el otro estás como si nada, es difícil lidiar con algo así. - ¡Eso no es verdad! - Ve a la cama, cariño. Descansa, mañana puedes comenzar a arrancar cabezas a primera hora, si quieres - el rubio levanta mi mentón para verlo a los ojos -, pero ahora debes dormir un poco. - No quiero - aprieto la mandíbula. Adam tuerce el gesto. Unas arrugas aparecen en su frente cuando frunce el ceño. - Tendrás que hacerlo por qué no me moveré de aquí hasta que lo hagas. Adam me da la espalda, sin dejarme decir palabra, y me tengo que rodear con los brazos para no desbordar en gritos. Estoy furiosa. - Deberías tomar los consejos que das porque yo no los necesito - le digo, mientras se aleja por el pasillo. Lo escucho reírse en la oscuridad. - El entrenador no juega, cariño. Ve a la cama.
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