11. Rompiendo tradiciones.

3884 Words
No puedo explicarlo. Jasper tiene la misma expresión confundida desde que abandonamos el estacionamiento de Jackson. Sus ojos color zafiro me juzgan durante un largo minuto de silencio, o trata de resolver un problema matemático en su mente, es difícil saberlo en la oscuridad del auto. En la parte trasera del auto, Rory también trata de averiguarlo por la forma en que lo observa morderse las uñas. Jasper lo ha entendido todo mal. Piensa que Bambi se trata de mi, que estoy perdidamente enamorada de Liam y que haría lo que fuera para estar cerca de él. Lo peor de todo es que también piensa que me he acostado con él. Agradezco en mis adentros que ninguno puede ver mi rostro sonrojado en la oscuridad. Todavía no he descifrado si mi sonrojo se debe a la vergüenza o a la cólera que siento ahora mismo. Liam lo hizo a propósito. Quería meterme en problemas con mi hermano y sus amigos, por que ¿como iba a explicarles que debía reunirme con él a solas la tarde siguiente? Ni siquiera saben que es mi compañero de clase. Ahora los muchachos van a comenzar a crear escenarios ficticios en sus cabezas, como ahora lo hace Jasper, de lo que tengo entre manos con el presumido cretino de Liam. Y ni hablar de sus amigos, Cash es un verdadero grano en el culo, ¿qué fue toda esa chulería frente a Adam hace un rato? Se sientan en la misma mesa en la cafetería cada día, y ahora que recuerdo nunca los he visto compartir una palabra en dos semanas, así que no tiene ningún sentido para mi que no se agraden. Aunque no me sorprende tanto teniendo en cuenta que, al igual que su gemela malvada, debe ser un insoportable en las prácticas de americano como en las clases que deben compartir. Tengo un dolor de cabeza horrible una vez dejo de hablar atropelladamente. Pensar y hablar al mismo tiempo no es mi fuerte por que al finalizar me percato de todas las tonterías sin sentido que dije. - ¿Tú le entiendes cuando habla? - le pregunta Jasper a Rory, curioso. Rory se quita el cabello de la frente - La mayoría del tiempo. - Jasper, todo esto es un malentendido. No tengo nada que ver con Liam Miller - trato de explicar de forma más simple, me restriego el rostro con las manos, exasperada -, se puede decir que lo aborrezco, no nos caemos nada bien. Si pudiera no le dirigiría la palabra, créeme. - Pero, Bambi . . . - Bambi es Piper - lo corta Rory, asintiendo a mi historia -, Richie Rich es Liam. Nuestro plan era convencer a Paolo que Piper es Riley, pero no contamos con que el rector Rivers la iba a encontrar tratando de escapar. Todo nuestro plan se fue al carajo cuando Liam le dijo a Paolo que era una mentira. Jasper lo considera durante un segundo. - Tiene sentido - accede pensativo -, pero eso no explica por qué Liam va a pasar por ti mañana a las cuatro. Pongo los ojos en blanco. - Eso es más complicado - chisto sin ganas. - Tenemos bastante tiempo, señorita - insiste severo, pero sé que lo único que quiere es estar al tanto de todo. Rory bufa - No le des cuerda. Riley habla hasta por los codos. - ¡Hey! - me quejo, aunque sé que es cierto -. No quiero entrar en detalles. - Ademas no tenemos tanto tiempo - secunda Rory -, recuerda que tus amiguitos los musculitos no tardan en . . . Y como si fuera arte de magia mi móvil comienza a vibrar dentro de mi mochila deportiva. Rory lo contesta en el asiento trasero, donde se encuentra mi mochila, y pone los ojos en blanco al ver de quien se trata. - ¿Llaman por el rescate? - ironiza ella al contestar. Luego pone el alta voz. - Estamos en Mickey’s, esperándolos - dice la voz de Will, impaciente. - ¿Donde se supone que se metieron ustedes? - sigue Adam, y escuchamos el sonido de cubiertos en el fondo. Jasper lanza un grito ahogado. - ¡¿Han comenzado a comer sin mi?! - exclama más que ofendido, herido. La línea se queda en completo silencio. - No. Se escucha como alguien sorbe ruidosamente de su bebida. - ¡Adam! - se queja Will, luego oímos un golpe seco y alguien comienza a toser. - ¡Él se fue con ellas! - alega el interpelado. Comparto una mirada con Rory. Estos idiotas son un chiste. - ¡Adam Zachary Maddox, traidor maldito hijo de perra! - chilla Jasper, quitándole el móvil a Rory - ¡Estas rompiendo una tradición! Todos los jueves por la noche comemos en Mickey’s después de la práctica. ¿Qué pasó con nuestra amistad? - Solo es una bebida, Blanchard. No seas dramático. Jasper nos observa, pidiéndonos con la mirada que nos pongamos de su lado. - Nada justo, Adam - masculla Rory, sin darle importancia. No puedo quedarme en silencio ya que Jasper me pica las costillas. - ¡Auch! Bueno, bueno - murmuro quitándome de encima sus dedos -, supongo que tendremos que crear nuestra propia tradición sin Adam. ¿Para que esperar que nos apuñale en la espalda como a Jasper? Will se echa a reír a carcajadas mientras Adam protesta en el fondo. - Hasta la vista, mal amigo - Jasper termina la llamada satisfecho. Abandonamos el estacionamiento desierto que encontramos unas manzanas cerca de Mickey’s para poder hablar con tranquilidad. Ahora que he dejado las cosas claras para Jasper me percato de algo aún más importante: Piper. Vuelvo en el tiempo en mi mente para tratar de recordar que fue de ella después de que me fuera tan deprisa del colegio. Ahora no me siento muy diferente de Adam. Conduzco con la cabeza en modo automático, carcomiéndome por dentro pensando en Piper, pero pronto me encuentro despreocupada acerca del asunto. Voy a consentir en mi misión hacer que esos dos cabezas huecas se enamoren. Pienso en todas las cosas que puedo hacer para lograrlo una vez llegamos al restaurante más concurrido de Palm View. Los muchachos vienen aquí cada jueves después de la práctica desde su primer año en el colegio. También es el primer restaurante donde festejamos mi bienvenida a casa. La pizzería tiene una fachada impecable. Un letrero en la parte superior de la tienda ilumina el frente con una luz neón roja que se derrama sobre los autos estacionados en la entrada. Me detengo junto a la Jeep de Will que Jasper mira con desdén al bajar. Estoy bastante segura de que la molestia de Jasper se evaporará una vez se reúna con sus compañeros de campo. Se pelean así todo el tiempo por el control de playstation o por el juego de pesas de Gabriel en la cochera, así que no me preocupo cuando atravesamos la puerta del local con una campana anunciando nuestra llegada. En el fondo de la tienda los muchachos tienen una mesa especial, PJ - el dueño - la reserva para ellos, y ahí los encontramos con la mesa limpia. Sin rastro de comida o bebidas. Eso ablanda un poco a Jasper por qué se sienta sin protestar en la mesa junto a Will. Yo me siento en medio de Adam y Rory. - ¿Apuñalar en la espalda? - es lo primero que dice Adam, con una sonrisa falsa. Me encojo de hombros - No niegues lo que hiciste, Maddox. - Yo no hice nada - sentencia ceñudo, y una bonita arruga aparece en su frente. Jasper carraspea. - Ya, cabrón, sabes que nunca rompería el código de amistad - Adam pone los ojos en blanco por tocar el tema -, solo fue una bebida. No probamos bocado. - ¿Ustedes tienen código de amistad? - salta una curiosa Rory. Miro mal a la morocha. ¿En serio los está alentando a seguir hablando? Mi estomago vacío protesta ante la lentitud de Will leyendo la carta, la misma carta que no ha cambiado en los últimos cinco años, sumándole la pelea infantil de Jasper y Adam. - Vamos, Will, pide lo de siempre - le apuro tratando de ignorar a tonto y retonto a mi lado -. Me estoy muriendo de hambre. ¿Escuchas eso? - intento poner mi estomago contra su cabeza - ¡Es mi estomago comiéndose mi bazo! Tengo tanta hambre que mi cuerpo va a comenzar a consumirme de adentro hacia afuera sino te das prisa. Will hace una mueca de asco y me aleja de su rostro con el codo. - Quítame la barriga de encima, Riley. El comentario de mi hermano capta la atención del resto. Jasper deja de explicarle a Rory los códigos de amistad entre hombres solo para picar a Will. - Si, Riley, no te metas con la burbuja personal de Willy - cuchichea Jasper burlón, pinchándole la cara con un dedo. Los ojos esmeralda de Will se cierran con fuerza. Tiene el menú de plástico atrapado entre sus puños apretados. - Jasper, te lo advierto . . . Adam se estira en su lugar. Está entusiasmado por participar en la misión de Jasper para molestar a mi hermano a toda costa. Adam no se da cuenta pero estira el brazo en el respaldo a mis espaldas, y me encuentro atrapada contra su costado, su rostro se encuentra sobre el mío, a pocos centímetros. Soy capaz de contar cada peca, lunar e imperfección de su atractivo rostro. Me gusta su sonrisa tonta, sus amables ojos grisáceos y sus espesas pestañas doradas. - No te atrevas, Jas - comienza a decir Adam, solemne -, no te metas con el espacio personal de Willy. Ladea la cabeza para mirarme. Con sorpresa se percata de lo cerca que están nuestros rostros así que sonríe, supongo que para que no sea incómodo, y restriega su barbilla contra mi nariz de forma juguetona, sin borrar su sonrisa. - No puedes hacer esto - Adam levanta el brazo para poner su axila contra el rostro de Will. Will amenaza con devolver el estómago en su lugar. Su rostro se torna de un tono verdoso, tuerce los labios hacia abajo y se quita a Adam de encima de un empujón. - O esto - sigue diciendo, entre risitas. Y toma el rostro de Will para tratar de lamer su mejilla. - ¡Agh! Quítame las manos de encima - se queja él, deshaciéndose del agarre de Adam -. Voy a ordenar, malditos bastardos. - Aprende a respetar, Jasper - termina Adam con una risita que todos correspondemos, excepto Will. Mi hermano se aleja irritado. Mi estomago vuelve a rugir una vez el espectáculo se ha terminado. - Creo que me voy a desmayar por desnutrición - comienzo a lamentarme con un gemido, descanso mi cabeza sobre el hombro de Adam y miro a Jasper con ojos de perrito maltratado -. Vengan, hagan otra tontada para distraerme hasta que llegue la comida. - Nosotros no somos tus payasos personales, niña. Me estremezco ante la mención de los payasos. Los odio. Me ponen los pelos de punta desde que tengo uso de razón. Hace poco descubrí que la razón de mi miedo irracional hacia ellos es por que Gabriel tenía el audiolibro de Eso de Stephen King en un reproductor viejo que solíamos robar para escuchar la vieja música de nuestros padres. Yo solía dormir escuchando música, de lo que no tenía idea era que al finalizar la lista de música comenzaba el libro, así que a veces me iba a dormir escuchando la horrible historia del payaso. Basada en putos hechos reales. Vuelvo a estremecerme al recordar. - Tenemos que hablar - dice Adam, serio de repente. Jasper ladea la cabeza - ¿Deberíamos esperar a Will? Eso hacen los verdaderos amigos. Adam pone los ojos en blanco. - ¿Vas a olvidarlo algún día? - Supongo - suspira él. Pronto Will se une a nosotros de nuevo, ahora bastante lejos de Adam. Se ha lavado las manos, el rostro y tiene el cabello cobrizo húmedo al regresar. - ¿Qué? - chista cuando todos lo miran. - Quería hablar de McKenzie con Jasper, pero tu novia insistía en esperarte - contesta Adam burlesco. Los muchachos ignoran por completo el comentario de Adam al escuchar el nombre. - Ni me menciones a la nena de McKenzie - gruñe Will. - Dime que va a volver, dime que va a volver - le pide Jasper, por otra parte, ansioso. Adam y Will lo miran confundidos. - Le voy a dar una paliza el hijo de puta cuando lo vea en el campo. ¿Con quien está este año? ¿Bellview? ¿Richmond? ¿Baxter? - ¿De qué carajos hablan? - Interviene Rory. Los muchachos se miran entre sí para decidir quien nos explica de qué hablan. Se deciden de forma silenciosa por Will. - Bradley McKenzie es un gorila con el que nos topamos la temporada pasada. Es un maniaco sádico. Estuvo lesionando a nuestros novatos casi toda la temporada - explica, y detecto la furia contenida en su voz al hablar. Comparte una mirada con Adam y Jasper antes de continuar -, lo sacamos del juego cada partido pero no de la temporada. Pierden contra nosotros pero otros equipos pierden contra ellos y los regresan de vuelta con nosotros al final, ademas cambia de equipo como de calzoncillos. La última vez que lo vimos fue en la postemporada con Bellview, antes de eso estaba con Ditka, el punto es que esta vez envió a Evan al hospital con las costillas fracturadas y una lesión de tercer grado en la rodilla. Consiguió una amonestación por el resto de la postemporada y tres partidos de la pretemporada. - Eso quiere decir que lo veremos en un mes contra Baxter - continúa Adam, siguiendo la historia de Will -, a mitad de la pretemporada, lo que nosotros queremos es que no llegue ni a la temporada. Lo vamos a moler a golpes antes de que vuelva a lesionar a nuestros novatos. Arqueo ambas cejas, impresionada. - Yo les tengo un nombre clave grandioso para ese tipo - les notifica Rory, muy digna y cooperativa con su causa. Sonrío divertida. - B-rat - dice ella, orgullosa. A ellos les encanta. - Cuenten conmigo, camaradas - dicta Jasper convencido, noto que saca el pecho y eleva la barbilla -, no va a saber quien lo golpeo. Los trogloditas se sonríen entre ellos. No dejan de parlotear acerca de ello hasta que llega nuestra comida. JP deja una pizza grande con champiñones, pimientos, carne, queso y pepperoni frente a mi que engullo casi de inmediato. También nos trae otra de pepperoni para la nenita de Will que no le gustan las verduras, otra de queso por qué Rory es vegetariana y un par de malteadas que terminamos compartiendo por qué nos acabamos nuestro dinero del almuerzo de la semana. - Solo para que sepas - le dice Adam a Will con la boca llena de comida, cortando el silencio con su risita ahogada -: me pase por las bolas tu servilleta cuando fuiste al baño. Will aleja la servilleta con la que se limpiaba las comisuras con una mueca de asco. Jasper se echa a reír a carcajada limpia junto a Adam. Nosotras nos limitamos a fabricar una mueca de asco. - Trogloditas - le digo a Rory. - Los tres chiflados - sigue ella. Ambas asentimos de acuerdo. Terminamos de comer a eso de las once de la noche. Al igual que la otra noche, Jasper conduce mi auto de regreso a casa, pasamos a dejar a Rory y tomamos varias vueltas de regreso por que Jasper insistía en tener que hablar seriamente conmigo. Durante el trayecto no dice gran cosa. Sé que esta pensando en cómo decirme cualquier cosa que quiera decir por la forma en que se muerde el labio cada tres minutos, por lo que no molesto, me quedo en silencio sintiendo el aire fresco de la noche contra mi rostro. Me niego a pensar en mañana. La sola idea de meterme a la casa de Liam para cuidar a su hermano, pasear a su perro, llevarlo a su práctica de lacrosse y luego supervisar que haga su tarea me pone de mal humor. Una semana completa. No me voy a aguantar ni yo misma, lo apuesto. Me imagino rompiendo los vidrios de ese auto que quiere tanto. También ponchando las llantas, arruinando sus bonitos asientos de cuero y rayando cada centímetro cuadrado de pintura de esa hermosura de auto. Pero sería doloroso para ambos. Ese auto es una obra de arte. Un rayón no le hace nada. Pero el daño que le quisiera hacer no lo merece por más que su dueño sea un hijo de perra insufrible. Liam Miller me va a j***r los pocos meses que pasaré en casa con Will sino voy con cuidado. ¿Qué otra cosa se le puede ocurrir? ¿Qué puede ser peor que esto? Ya soy una animadora - cosa que no sirvió de nada pero echarme para atrás no es una opción sino quiero levantar sospechas en Piper -, estoy atada a él como mi compañero de clase todo el semestre, mi segunda mejor amiga esta loca por él y sus amigos me tienen en sus listas secretas de enemigos. ¿En verdad algo mas puede salir mal? En este punto de la situación lo dudo. Nada mas puede salir mal. - No te metas con Liam, rubia. Parpadeo varias veces, Jasper me encuentra muy ensimismada en mis pensamientos para responder de inmediato. - No estoy haciendo nada con él, Jasper - insisto con voz cansada -. No sé cuantas veces tengo que repetírtelo. - Yo solo digo que - Jasper lo piensa un poco, trata de elegir las palabras correctas, me mira de reojo y asiente - vayas con cuidado con él. Es parte del equipo, lo conozco, y es un idiota. - Pero . . . - Nada de peros, rubia. Saca a Liam de tu radar de problemas, por favor, por qué si Will se llega a enterar que te causa el mínimo inconveniente se va a poner como loco. Él desvía la mirada al terminar la oración. Gira en una intersección para tomar la calle que da directo a casa y vuelve a mirarme de reojo cada ciertos segundos. - Es que no lo entiendes - replico con una mueca, exasperada por no poder ser sincera con él -: no puedo hacer nada con esto. A Piper le gusta mucho Liam y nos metimos en la obra por accidente. Créeme que traté de evitar la obra. Los grandes ojos zafiro de Jasper brillan en la oscuridad cuando me mira directamente una vez se estaciona frente a casa. - Él cree que puede tener a cualquier chica que quiera a sus pies - me explica lentamente, cosa que me hace poner los ojos en blanco -, le gusta controlar a las personas y burlarse de ellas. Cree que es superior que los demás por que es muy bueno en muchas cosas. No le subas el ego jugando un juego donde tienes todas las de perder. Ahora si me siento muy erguida en el asiento, ofendida. - Yo le puedo ganar si quiero - mascullo molesta. - No lo dudo - dice suspirando -, pero debemos aceptar que la balanza no está equilibrada por lo que le cuentas. No lo niego. Desvío la mirada cruzando los brazos sobre el pecho. - Lo voy a hacer pedazos - rezongo entre dientes con la vista clavada en la ventana de Piper -, lo prometo. Jasper no dice otra cosa. Me deja marchar con la cabeza en otro lugar. No tengo idea si vuelve a casa, si se queda con Will o que diablos hace después de nuestra conversación. Lo único que sé es que no soy capaz de pegar un ojo en toda la noche. No tenemos clase a la mañana siguiente por lo que no me preocupo por quedarme dormida entre clases o despertar temprano. Lo que me quita el sueño tiene nombre, apellido y una bonita sonrisa que no me saco de la cabeza. ¿Tan terrible es? Todo el mundo me habla de él como si fuera un monstruo, pero las personas lo rodean como abejas a la miel, ¿será que su bonito envoltorio hace que las personas ignoren lo horrible que es por dentro? No lo conozco. Para nada. Me encuentro pensando en lo mismo, en la misma posición en mi cama, en la mañana. La noche parece haberse ido en un parpadeo por que cuando pongo un pie fuera de la cama para darme una ducha los rayos de sol que se filtran por mi ventana han calentado el borde de mi cama. Me tomo mi tiempo en la ducha sin preocuparme por la hora. Ni siquiera echo un vistazo a la hora hasta que se ha echo tarde. Me quedo en el sofá lo que resta de la mañana viendo caricaturas, enviando textos y comiendo frituras. Es la primera vez en semanas que tengo tiempo para mi sola así que aprovecho que los muchachos están ocupados en el gimnasio para ponerme una mascarilla, pintar mis uñas, leer un poco y meter una carga de ropa a la lavadora. Mato el tiempo demasiado bien para mi gusto por que cuando menos me lo imagino son las tres y media de la tarde. Prácticamente me arrastro escaleras arriba para cambiar mis pants viejos, mi blusa de tirantes blanca con manchas de comida y mis sandalias por unos jeans rectos, una camiseta de Spider-man y unas zapatillas deportivas blancas. Dejo descansar mi cabello de las coletas, ahora que soy una animadora tengo que usarlas todo el tiempo, es por eso que intento hacer que mis rizos se mantengan en su lugar con crema para peinar. Estoy tratando de controlar mi cabello en el momento en que escucho que alguien toca a la puerta. Mi corazón amenaza con salirse de mi pecho. Bajo las escaleras a toda velocidad antes de que alguien como papá pueda abrir la puerta. Mi instinto no me traiciona. Se trata de Liam. - ¿Lista? - pregunta con una sonrisa divertida. Me quedo ahí plantada, sin aliento. - Dame un minuto - le pido levantando un dedo, con un hilo de voz. No espero respuesta y le cierro la puerta en la cara. Vuelvo a subir las escaleras a toda velocidad para verificar que todo esté en su lugar, también busco mi bolso y cierro la puerta con seguro a mis espaldas al salir. Ahora bajo las escaleras tranquilamente. - Ahora si, ¿qué decías? - digo al tiempo que abro la puerta. Liam me mira mal - Interesante forma de recibir a tus visitas. - ¿Acaso no te hice sentir bienvenido? - pregunto fingiendo vergüenza. - La verdad, no. Sonrío - Bien. No me echo a reír en su cara por qué estoy ocupada pasando de largo para dirigirme a su auto. Esa expresión aturdida me sabe a gloria para arruinarlo tan rápido. - Hay que terminar con esto, Miller.
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