El auditorio huele a viejo. Es lo primero que noto cuando el rector nos empuja dentro, aunque probablemente no mide la fuerza que usa para empujar a Liam y con la que me empuja a mi porque trastabillo unos pasos mas que él, a punto de caer, y lo único que impide el contacto del suelo con mi cara es la mano de Liam, sus dedos cálidos envuelven el interior de mi codo y me halan hacia atrás. Me quito su mano de encima con un jalón violento, colérica.
- Un simple gracias hubiera sido suficiente - me dice, caminando detrás de mi.
- Arruinaste todo, Miller - le digo, y escupo las palabras entre dientes.
- ¿Cómo iba a saber que también ibas a tratar de escapar?
He aquí el meollo del asunto: en nuestro último desesperado intento de evadir por completo las consecuencias de nuestros actos, la única medida viable que encontramos fue tratar de escapar. Lo único que ninguno consideró es que al otro se le ocurriría exactamente la misma cosa; aunque tengo que admitir que sino fuera por mi, no lo habrían atrapado a él. El rector Rivers me llevaba del brazo hacia el campo de fútbol para hablar con el entrenador Lawrence acerca de que va a quitarle a uno de sus jugadores estrella cuando Rivers se dio cuenta que Félix no estaba por ninguna parte durante la práctica. No necesitó mucho tiempo para unir los puntos, y sino me hubieran dado "ganas de ir al baño" para tratar de escapar de nuevo no habríamos visto a Liam saltar la cerca para cruzar el estacionamiento hacia su auto, que Félix conducía. Lo que realmente me desconcierta es que no parece molesto. Sonríe, apenas un tenue levantamiento de las comisuras, y tiene las manos hundidas en los bolsillos de sus jeans de manera relajada. Sus ojos azules observan el auditorio, y estoy segura de que miran lo mismo que los míos: un escenario isabelino con un suelo tablado de madera colocado en el centro, cortinas de terciopelo rojo y luces empotradas sobre nuestras cabezas. Mis ojos habrían seguido examinando la sala, y seguro que también los de Liam, pero un ruidito en el fondo del escenario nos llama la atención a ambos. Involuntariamente, nos vemos el uno al otro, con la duda marcada en la mirada.
- ¡Esto es un desastre! - brama una voz aguda, se escucha algo hacerse añicos y luego un grito aún más agudo.
Ahora miramos al rector Rivers con las cejas alzadas. Me asusta lo coordinados que estamos de pronto, por lo que cambio el peso de una pierna a otra y me cruzo de brazos, me siento más cómoda cuando mi cuerpo no está inclinado hacia él. Vuelvo la mirada al rector, después de hacer una pequeña inspección a Liam, y el hombre no responde a nuestras preguntas silenciosas.
- Este es Paolo, - nos dice cuando un hombrecito calvo y rechoncho sale a trompicones de la parte trasera del escenario, tosiendo y sacudiéndose el polvo de la ropa brillante - mi cuñado.
Vuelvo a encontrar la mirada de Liam en la oscuridad, y nos echamos a reír a carcajadas. Nuestras carcajadas se mezclan en el silencio que reina el lugar, y el hombrecillo se apresura a reunirse con nosotros más allá de las butacas lo más rápido que sus piernas cortas se lo permiten. No parece contento.
¿Este es el hombre que va a dirigir la obra? Ya puedo verlo diciéndome lo mal que lo hago, casi puedo verme teniendo pesadillas por las noches. Arrojo la cabeza hacia atrás, produciendo un sonoro gruñido, y me doy cuenta de que Liam mira la puerta con cierta ansia.
- Ni siquiera lo pienses, Liam - le digo, y sujeto su muñeca con fuerza. No me mira de inmediato, primero clava los ojos en el lugar donde mi piel entra en contacto con la suya, y luego arquea una ceja rubia para mirarme.
Sus ojos son una tormenta, enormes, brillantes e intensos. Siento que la barbilla me tiembla un poco.
- El que me hunde se hunde conmigo - mascullo obstinada -. No sé qué estás tramando, pero no puedes salirte de esto. Estamos juntos en esto.
Liam me regala una media sonrisa - ¿Estás segura?
- Aunque no nos guste - miento.
El hombrecillo, Paolo, por fin llega hasta nosotros. Al detenerse saca un pañuelo blanco del bolsillo de sus pantalones de vestir negros y se limpia el sudor de la calva con ligeros toques, está jadeando, por lo que esperamos pacientemente. Paolo tiene una cara redonda, pequeños ojillos oscuros y patillas largas, pero no parece desagradable. No como la señora Spiegelman, que siempre parece que se ha tragado una escoba, por no decir otra cosa.
- ¿Entonces estos son mis Romeo y Julieta, Daniel? - pregunta Paolo, examinándonos a Liam y a mi por igual, aunque dirigiéndose al Rector.
Liam cruza los brazos sobre el pecho - Con que Daniel . . .
- Rector Rivers - lo corrige Jonny.
- Como digas, Daniel.
Daniel aprieta los puños contra los costados, pero no añade nada mas. Entonces las puertas dobles del auditorio, que están a nuestras espaldas, se abren de par en par con un estruendo sordo. Al menos veinte personas entran por ellas bastante confundidos, entre ellos varias caras conocidas, tienen que caminar muy juntos por los estrechos pasillos entre las butacas y comienzan a sentarse conforme van llegando. A Paolo se le ilumina la cara, pero la mía se contrae en una mueca confundida.
Mis ojos buscan al responsable: Liam.
- ¿Y esto? - inquiero.
Él se encoge de hombros - El plan B.
Félix y Rory están entre las personas que encabezan el tumulto de personas. El nudo que había comenzando a formarse en la boca de mi estómago se deshace en cuanto percibo el guiño que me dedica Rory nada más verme, aunque luego se hace la desentendida cuando el rector le apunta con un dedo desde nuestra posición. Ella pone los ojos en blanco, dejándose caer en una butaca cerca del escenario, sé que le gustaría estar en cualquier otro lugar tanto como a mi por lo que le ofrezco una sonrisa de disculpa desde mi lugar que me responde con un encogimiento de hombros. Casi inmediatamente después de eso Piper hace acto de aparición y creo que nunca me sentí tan aliviada como en aquel momento; dejo escapar el aire que sin darme cuenta había retenido mientras la buscaba entre las personas y, casi en contra de mi voluntad, sonrío con ganas.
Ella me lanza un beso antes de sentarse entre Karlie y Brandon.
- ¿En esas estamos entonces? - me dice Liam.
Sacudo la cabeza, haciéndome la desentendida, y lo miro con una ceja alzada. Dos rendijas azules me regresan la mirada desde arriba, acusadoras , ¿qué pasará por esa tonta cabezota rubia? Me gustaría meterme ahí dentro para saber de una vez por todas qué esconden esos grandes ojos burlones y esa sonrisa torcida y superior que carga consigo.
- ¿De qué hablas?
- No te hagas la tonta, nena. Eso no funciona conmigo - pone los ojos en blanco - ¿Qué hay del "estamos juntos en esto"? - se toca el pecho después de hacer comillas con sus dedos en el aire, "herido" -. Que rápido se te olvidó nuestro amor.
- Eres un gran actor, Liam. Serás un gran Romeo - le respondo, de lo más tranquila -, pero yo no soy tu Julieta.
Los brillos metálicos en sus ojos destellan.
- ¿Quieres ver que si?
Aprieto los dientes. ¿Este hijo de perra planea arruinarme las cosas? La furia bulle en mi estomago y se expande hasta mi pecho, ¿es que no tiene algo mejor que hacer, qué joderme la existencia? Parece que no. Hundo mi dedo en su pecho, tan fuerte y profundo como mi dedo me lo permite, quiero causarle hasta el más mínimo dolor en este instante.
- No te atrevas - le escupo entre dientes, las palabras apenas salen en un siseo de mis labios.
- Debes tener bastante aire en esa tonta cabeza rubia para creer que voy a hacer algo de lo que tú me digas - me dice, y estoy segura que lo he sacado de sus casillas.
Abro los ojos como platos. ¿Tonta cabeza rubia?
- ¡Eres un . . . !
Paolo no me deja articular otra cosa, y en parte no me molesta que lo haga, entre más rápido avance esto antes puedo marcharme. Respiro profundo varias veces mientras Paolo nos explica a grandes rasgos lo que quiere hacer con nosotros, al instante reconozco el mal sabor de boca que siempre me deja hacer cosas que no quiero, como estar cerca de ese idiota petulante que me mira como si fuera su payasa personal.
- Y tú, cariño, no serás una buena Julieta con ese ceño fruncido - me dice Paolo, y solo provoca que mi ceño se vuelva aun más profundo.
- Yo no soy Julieta
¿Cuántas chicas no habrán estado esperando audicionar por un papel protagónico todo este tiempo? Piper, por ejemplo.
Paolo pone los ojos en blanco - Mi cuñado dijo que . . .
- Ella es Riley, Paolo - replico, bastante convincente, señalando a Piper.
- Pero . . .
- No, Paolo, ¿de verdad crees que yo puedo ser una Julieta a la altura de tu obra?
- La verdad no, pero . . . - titubea.
- ¡Por supuesto que no! - concuerdo, obvia. Puedo ver la duda marcada en su mirada; Paolo se lleva una mano a la mejilla, y luego mira hacia atrás a todas las posibles Julieta -. Te lo digo yo, Paolo, soy un total desastre. Probablemente me rompa un hueso en escena, o le rompa un hueso a alguien más; puede que me olvide de un dialogo y me ponga a improvisar . . .
- ¿Improvisar? - pregunta Paolo, horrorizado.
Me encojo de hombros - No se me da bien, pero puedo intentarlo . . .
De repente, Liam deja de observar.
- ¿Estas de coña, Paolo? - ni siquiera me mira cuando apunta con un dedo en mi dirección, aún hablando con nuestro director - ¿De verdad le estás creyendo? ¡Es una maestra del engaño!
¡¿Una maestra del que?! Me golpeo tan fuerte la frente con la palma de la mano que veo manchas blancas en mi campo de visión, ¿y a este quien le habló? Solo he conocido a una persona en el mundo capaz de ser tan fastidioso como este tipo, y es mi hermanastro Max. Mi cabeza trabaja a mil por hora gracias a ese descubrimiento; tengo experiencia en el campo, he vivido con Max durante dos años y medio y he controlado la situación desde entonces, ¿cuál es la diferencia ahora?
- ¿Y tú por qué te metes donde no te llaman? - le acuso, con el ceño fruncido y todo.
- Te recuerdo que todos aquí estamos en esto por tu culpa, así que no te vendría mal ser un poco más amable.
Entrecierro los ojos. No todo fue mi culpa, una pequeña parte también se la lleva Piper, pero en esto era completamente un 50 y 50 para Liam y para mi. Lo escruto lentamente, esa pose de chulito nadie se la quita, esta sonriendo como si hubiera ganado este round y sus ojos parecen dos pozos sin fondo que me incendian de adentro hacia afuera. Sonrío pese a eso, y el brillo en sus ojos flaquea, creo que me estoy acercando al punto clave de control que he estado buscando.
- Tu mejor cállate - le chisto.
Debe estar pensando qué pasa por mi cabeza "llena de aire", debe pensar que siempre soy la misma persona impulsiva, y lo soy. Necesito a Rory para tener todo fríamente calculado. Paolo por fin se dirige a todos en general, nosotros éramos su último pendiente. Se para en el centro del escenario con nosotros detrás de él, y se aclara la garganta.
- Muchachos, es un placer para mi ser parte de algo tan grande y majestuoso como lo es la representación de una de las obras más . . . - noto que la mandíbula de Paolo sigue subiendo y bajando, pero no escucho nada - . . . creo que con esfuerzo y mucho . . . - otra vez silencio - . . . más que nada una experiencia que . . .
Y así siguieron los cinco minutos más largos de mi vida. Creo que me hubiera limitado a seguir la mosca que pasaba volando frente a mi con la mirada sino fuera porque Charlie Calore mira con una increíble furia en mi dirección, al principio no le doy importancia y sigo en mi tarea, pero después de unos minutos el discurso de Paolo parece interminable y comienzo a sentirme nerviosa. ¿Acaso tengo algo en el rostro? Me paso la mano por la frente, la nariz, las mejillas y la boca, y nada; frunzo el ceño, al igual que Liam, que me está mirando raro. Sin dejar de ver a Charlie a los ojos doy un pequeño paso hacia atrás, aun parece querer asesinarme con la mirada. Que raro. Lentamente me escondo detrás de Liam y con la misma lentitud me pongo de puntillas para ver sobre su hombro y asomar un poco de mi cabeza, ahora esta cruzada de brazos y tiene cara de fastidio. Cuando ladeo un poco la cabeza por la confusión, mi escudo humano se rompe el cuello tratando de averiguar qué pasa a sus espaldas.
- ¿Qué se supone qué haces?
Alzo los ojos para verlo fruncir los labios.
- Estoy recopilando datos - murmuro a regañadientes, y quito mi barbilla de su hombro. Me duelen las puntas de los pies, ¿cuánto se supone que mide este tipo?¿1.90?
- ¿Datos de qué? - inquiere.
- Estoy haciendo una lista de todas las personas que me odian sin conocerme - respondo, y finjo escribir algo en mi mano con una pluma invisible. Me toco el labio con la punta de la lengua, simulando pensar en algo y luego sonrío con ironía -, y tú encabezas la lista.
Liam suelta un suspiro de alivio - Menos mal, temía perderme ese puesto.
Mi puño impacta contra su brazo.
- No es gracioso - farfullo, sentida. No es que me importe mucho lo que las personas piensen de mi, pero no es especialmente genial caerle mal a tantas personas -, ¿por que me odia tanto Charlie? ¿Es por qué superé su prueba?
- No olvides a Cash - me recuerda -, a él tampoco le agradas mucho que digamos.
- ¡Genial! Otro más a la lista.
Liam se ríe a mandíbula batiente. Que bonita mandíbula tiene . . . aunque rota no se vería tan bonita, tampoco esa recta hilera de dientes perlados, que desperdicio. Despego mis ojos de su cara, muy a mi pesar, y los clavo en Rory para no saltar sobre él. Me hace señas con las manos que no logro entender, tiene el rostro crispado por la impotencia, entonces me saco el móvil del bolsillos de mis jeans y se lo señalo con un dedo. El sonido que resulta del golpe que Rory se da en la frente hace eco en la habitación, también capta la atención de varias personas. Gracias Rory.
Liam se inclina sobre mi y me susurra al oído:
- Lo que Rory estaba tratando de decir es que Will viene hacia aquí.
Oh mierda.
No le había dicho ni pío a Will acerca de mi castigo. ¿Y por qué iba a hacerlo? Ya no era mi taxi personal para estar esperándome fuera del colegio, él puede marcharse cuando se le dé la gana, y tampoco es mi niñera para estar vigilando cada uno de mis pasos. Ni siquiera a papá le daba explicaciones de lo que hacía día a día, nunca lo hice con mamá, y no voy a comenzar ahora. Apenas unos minutos después las puertas dobles vuelven a abrirse de par en par con un estruendo y otro tumulto de muchachos entra por ellas, con los cabellos mojados y raspones recientes en brazos y cara. Will tiene un morado en el pómulo y un rasguño en la ceja, ¿desde cuando una práctica los ha dejado así de machacados? Recuerdo que han pasado días en los que los muchachos llegan a casa con los músculos agarrotados, a veces con un morado en las piernas o brazos, pero nada como eso.
No soy la única a la que le parece raro.
- Parece que los arrolló un camión - dice Charlie en voz alta, y frunce el ceño al ver a su hermano mellizo con el labio roto - ¿Cash?
- Tuvimos una pequeña discusión en el campo - contesta su mellizo, y sus ojos encuentran momentáneamente los míos cuando lo hace.
Adam se ríe - ¿Pequeña discusión?
- Cierra el pico, Adam - masculla un exhausto Jasper, tira de la correa de su mochila deportiva y se dirige a Will - ¿Podemos acabar con esto e ir a casa?
- ¿Qué se supone que es esto? - pregunta Will por su parte.
- Es la primera reunión de la obra de teatro semestral, muchacho - le responde Paolo -, y sino estás aquí para audicionar será mejor que te vayas.
Will ignora completamente a Paolo después de las palabras obra de teatro.
- ¿Y qué se supone qué haces aquí, Riley? - ahora Will me mira a mi, confundido.
Me balanceo en las puntas de los pies.
- Resulta que me han cogido como Julieta.
La cara comienza a ponérsele roja - Y no me digas, ¿Liam será el afortunado Romeo?
- Veras que si - responde Liam, sonriendo de lado -. Vaya suerte, ¿no?
Mi hermano respira profundo una sola vez antes de mirarme. Su piel ha vuelto a su color habitual y respira con tranquilidad, habla un par de segundos con Adam y Jasper mientras se pasa la mano por el cabello húmedo.
- ¿Quieres que te esperemos? - me dice Will, cuando los muchachos ya se están marchando. Sonríe.
Me acerco hasta los límites del escenario y le arrojo las llaves de mi auto.
- Mis cosas están en el casillero. Voy en un rato.
Me guiña un ojo y se va bromeando con Adam, como si nada hubiera pasado. Cash se queda atrás junto a su hermana, que le revisa el corte del labio y el ojo morado con ansiedad, y lo único que puedo hacer es quedarme completamente pasmada. ¿Qué acaba de pasar? Busco a Rory con la mirada, quizá ella pueda responder a mis preguntas, pero luce incluso mas confundida que yo. Agitamos la cabeza al mismo tiempo, y Paolo continúa con su discurso.
- Tengo planeado comenzar con un fragmento del tercer acto para los roles masculinos, que son con los que más problemas podemos tener en un futuro . . . - nos dice a todos Paolo.
- ¿Entonces las chicas podemos marcharnos?
- No, todos tienen que estar presentes para . . .
Rory me mira - ¿No ibas a llevarme a casa?
- Todavía voy a llevarte, pero hace un tiempo que no salgo con los muchachos. Deberías venir con nosotros, y si se hace tarde puedes quedarte a dormir - respondo, sentándome con las piernas colgando del escenario.
- No lo sé - Rory duda-, ¿desde cuando nos gusta pasar tiempo con los musculitos?
- Desde que mi hermano es uno de ellos - replico.
- Bueno, no es que tengamos otra cosa que hacer.
Un carraspeo nos extrae de nuestra pequeña burbuja. Se trata de Paolo, se trasladó hasta mi lugar sin que lo hubiera escuchado, y cuando volteo solo puedo ver unos brillantes mocasines negros antes de levantar la cabeza y ver en toda su pequeña estatura a mi director de obra, muy disgustado.
- ¿Las estoy molestando?
Rory frunce el ceño - A decir verdad . . .
- ¡No! - interrumpo, y mis mejillas se encienden un poco -. Lo lamento, Paolo. Sigue en lo que estabas . . .
- Que rápido se te olvidan tus promesas - murmura una voz divertida en mi oído que rápidamente identifico como la de Liam.
- Hace mucho que no hago promesas de buena gana - le digo, sincera.
¿Cuantas veces le prometí a mamá que me iría bien en el colegio, y jamás pasó?¿Cuantas veces le prometí a Max que de ninguna manera tenía alguna de sus cosas, cuando siempre las tenía?¿Acaso mi palabra tiene algún valor? No lo sé, siempre he querido pensar que es así, pero ahora no estoy segura. ¿Vale la pena tan siquiera molestarse en pensar que si? Quizás nunca lo sepa, y esta bien; me quedo en completo silencio durante toda la reunión, fiel a mi palabra. En pocas palabras, Paolo ni siquiera pudo comenzar con las audiciones por falta de tiempo, por lo que nos manda a casa con un par de líneas para memorizar por si acaso el papel era nuestro. A Charlie casi le da un derrame cerebral cuando Paolo le dio un fragmento para el papel de nodriza, y la mayoría de las porristas - que están aquí gracias a Liam - tuvieron casi la misma reacción, a nadie le gusta que el papel fuera mío.
Ni siquiera a mi me gusta.
Para las nueve estamos en camino hacia el estacionamiento del colegio, los muchachos están charlando en la parte trasera del pick up de Jasper. Dos gaseosas vuelan hacia nosotras nada más nos ven venir.
- ¿Qué fue todo eso? - nos pregunta Adam, abriendo una nueva.
- Riley sale de un problema para meternos en otro - contesta ella por ambas.
- Que novedad.
Pongo los ojos en blanco.
- Tus comentarios están de más, Jasper - le digo, riendo.
- ¿Yo qué? - se defiende Jasper, y apunta a un Adam muy sediento - Adam apostó veinte que fue tu idea meterse en eso de la obra . . .
Entonces Adam escupe la soda y comienza a ahogarse con el contenido, no sé si su reacción se deba a mi mirada o a qué un grupo numeroso de personas se acerca. Miro sobre mi hombro a Felix y Liam dirigirse hacia un auto, pero la otra parte del grupo - Brandon, Karlie, Charlie, Piper y Cash - se acerca cada vez más.
- Yo aposté que era su culpa - lo corrige Adam en un murmullo -. Es diferente, Jasper, para que lo sepas.
El aludido despega con esfuerzo los ojos de Cash y mira la cabeza rubia de Adam como si la quisiera aplastar con un mazo. ¿Ahora qué me he perdido?¿No eran todos amigos? Me siento en la cajuela, junto a Will, y veo con atención como Piper nos saluda a todos. Lleva la típica sonrisa tensa de sus amigas en los labios, cosa que me hace preguntarme si con el tiempo también llevaré una como accesorio. El miércoles es mi primera práctica, por lo que no me sorprendería que Karlie creyera necesario recordarme un par de cosas antes de ello, al parecer tienen bastantes reglas que no están dispuestas a dejarme romper.
Sonrío con ganas cuando la sonrisa de Piper se ensancha al verme.
- Aja, a todo caso, ¿has considerado poner en orden tu casillero? - interviene Will -. Creí que era broma eso de que no ibas a abrirlo de nuevo. Todo se desmoronó sobre mi.
- ¡Te lo dije! - le contesto, y me pego más a Will para hacerle un espacio a Piper mientras los demás hablan -. No planeo cargar con esas cosas por todas partes.
Will hace un ademán con la mano - ¡Bah! Tonterías. Mañana me paso por tu casillero para ver qué le has hecho.
- En cualquier caso - dice Piper -, estaba pensando en la obra y . . .
El sonido interminable de un claxon interrumpe a Piper a media oración. Ambas desviamos la mirada para observar a Félix llamando la atención de Cash, que está ocupado con los ojos marrones clavados en Adam, en el asiento del piloto Liam pone los ojos en blanco colocando una gorra de béisbol para ocultar su desordenado cabello rubio. Comparto una mirada con Piper al igual que con Rory, las tres reflejamos la confusión en nuestras miradas pero no decimos nada, en su lugar también ponemos nuestra atención en Adam. Sonríe con superioridad mientras Cash lo fulmina con la mirada, tiene el cabello húmedo por la reciente ducha y una herida abierta en la ceja, parece invitar a Cash a acercarse con la mirada. Algo anda mal con estos muchachos, es lo primero que pienso en el momento en que Jasper y Will me desvían la mirada, ninguno parece querer explicar lo que está sucediendo así que me encojo de hombros. No es mi problema.
Como sino fuera poco, Liam vuelve a sonar el claxon, pero esta vez Félix y él miran en mi dirección. Me apunto con el pulgar, confundida.
- ¿Me hablan a mi? - pregunto en voz alta.
Todos fruncen el ceño. Los tres chiflados - Adam, Will y Jasper - son los más consternados del grupo. Me siguen con la mirada hasta que llego con Liam, me inclino sobre su ventanilla y paso un dedo ahí por donde mi llave dejó una marca no hace poco. Su rostro apenas es visible por las sombras que proyecta la visera de la gorra. Su sonrisa de lado se tuerce en las comisuras ahora que Adam no sonríe mas, ahora que mi hermano y sus amigos no se burlan de Cash, ladeo la cabeza confundida. ¿De qué va todo esto? Liam levanta un poco la visera para mirarme a los ojos y es entonces que caigo en la cuenta de sus intenciones. Tenemos las miradas clavadas en nosotros cuando dice en voy muy alta.
- Paso por ti mañana a las cuatro.
Mis dientes rechinan. Tengo que cuidar a su hermano menor, en su casa, toda una semana que empieza mañana. Y era un puto secreto, hasta ahora.
- Me las vas a pagar - mascullo entre dientes.
Todo el mundo ha escuchado que voy a reunirme con él. Y no puedo explicar las verdaderas razones sin revelar también que prácticamente me está extorsionando. Él lo sabe, se burla de mi con la mirada, sus brillantes ojos azules bailan divertidos cuando me guiña un ojo.
- Supéralo, ricitos.
Suelta una risita ronca. Sus perlados dientes destellan en la oscuridad de su auto y lucho con mis ganas de borrar esa sonrisa de un puñetazo.
Cash se encoge de hombros una vez los muchachos han despegado la mirada de nosotros para ponerla en él, en busca de una respuesta que no obtendrán de nosotros, el moreno parece a punto de carcajearse en sus caras. Alza los hombros, como quien no puede hacer nada al respecto, y abandona su misión de confrontar a Adam para subirse al auto de Liam junto a Charlie. Entonces Liam pisa el acelerador para salir del estacionamiento, no sin antes despedirse de nosotros agitando los dedos de forma burlona, dejándome sola en medio de la acerca con todas las miradas clavadas en mi. Estoy a punto de inventarme una historia fenomenal cuando me percato de la reacción de Jasper, que tiene los ojos desmesuradamente abiertos y una expresión de shock en su bonito rostro, noto que está uniendo puntos en su cabeza. Casi puedo escuchar los engranes del ratón que le da vueltas a sus ideas. Recuerdo que la noche anterior le conté mi plan, le dije que una amiga había dormido con un idiota y que quería juntarlos a toda costa, y el día de hoy se encuentra conmigo en una obra de teatro con Liam. Sé lo que debe estar pensando antes de que abra la boca para comenzar a protestar.
- Tenemos que darnos prisa - salto apresurada -. Morimos de hambre, ¿verdad, Rory?
Rory no entiende nada pero asiente. Envuelvo la muñeca de Jasper para arrastrarlo conmigo hacia el auto.
- ¿Qué está pasando? - pregunta un anonadado Adam.
Mi hermano chasquea la lengua - Tratan de robarnos a Jasper. Eso pasa.
Al principio, Jasper se resiste a mi agarre. Esta demasiado conmocionado para hacer o decir otra cosa.
- ¡Jasper, parpadea dos veces si necesitas ayuda! - chilla Adam.
Rory le cubre los ojos con las manos mientras sigo arrastrándolo. Nuestros amigos nos miran extraño al ver como secuestramos a Jasper, pero no tenemos otra opción. Si llega a abrir la boca estoy perdida.
- ¡Está bien! - chillo de vuelta - ¡No nos sigan! ¡Nos vemos en Mickey’s!
Nadie responde. Por su parte, Rory me mira igual de confundida que a los que dejamos atrás.
- ¿Qué está pasando, Dixon? - demanda ella.
Se me escapa un gruñido - No es lo que parece. Se los prometo.
- Riley, te lo digo - dice Jasper, aún con los ojos cubiertos por Rory -, enrollarte con Liam es realmente la peor idea que se te ha podido ocurrir. Y déjame decir que tienes ideas horribles.
- ¿Te estás enrollando con él? - sisea Rory, estupefacta.
- Liam no tiene novias, rubia oxigenada - sigue diciendo él, más repuesto -. Él solo duerme por ahí con ellas y al día siguiente se olvida de su existencia. Estas pérdida.
- ¡No es lo que parece!