Rumores.

1359 Words
Eván había quedado perplejo, nunca se imaginó que su novio infernal fuera uno de los siete príncipes del infierno. Más aún, que debía luchar contra brujos y demonios, era demasiado por procesar, pero comenzó por lo primero. —Asmodeo, es un lindo nombre —Eván tenía miedo, su vida peligraba, no sabía quiénes eran brujos o demonios y en cualquier momento podían atacarlo, así como había hecho Emily. Pero, admitió que Asmodeo era un lindo nombre, pero más importante aún; ahora entendía la razón por la cual Jacob era tan bueno en la cama. —Entonces… el demonio de la lujuria —mencionó Eván Harvey, mientras mordía su labio inferior. El príncipe infernal por otro lado, sonrió e incluso se ruborizó. —¿Estás molesto? —inquirió el demonio de la lujuria, mientras miraba directamente a los ojos de su brujo. —No, me salvaste la vida. Y siéndote honesto, no quería correr la mala suerte de tener que vivir otra vida llena de desdichas —lo lamentaba por esos países tercermundistas o cualquier país en decadencia, pero prefería vivir una buena vida a tener que vivir en un infierno nuevamente. Harvey dio un abrazo a Asmodeo, y luego fueron a dormir. A la mañana siguiente, Eván se levantó preguntándose si aún conservaba su trabajo, más aún ¿Qué pensaban en su trabajo? Decidió ir solo, pues Jacob Hoffmann debía trabajar en el restaurante. Eván camino fuera de casa del demonio y tomo un transporte rojo de los que abundaban en la ciudad de Londres, y se dirigió a Book's and Coffee en Bloomsbury. Al llegar los empleados lo miraron fijamente, con sonrisas nerviosas y unas miradas extrañas, comenzaron a hablar entre ellos y murmuraban cosas. Pero a él poco le importaba lo que decían, solo deseaba saber si había perdido su trabajo porque lo sucedido había sido una emergencia, Emily era una psicópata que trataba de asesinarlo. El joven se dirigió a hablar con su superior, de nombre Logan Baker. Quien era la persona encargada de la supervisión y todo lo relacionado con Book's and Coffee. También era la persona que se encargaba de despedir a los empleados por boca del propio dueño. —Eván, no has perdido tu trabajo —explicó el encargado, para Eván fue un total alivio, pues dependía mucho de su empleo, y algunas propinas que obtenía en el. —Gracias Logan —. Algunos estaban un poco tensos por lo ocurrido, no entendían absolutamente nada. Emily era una chica dulce, simpática ¿Por qué trataría de asesinar a Jacob Hoffmann y Eván Harvey? Era la pregunta que todos se hacían, pero lo más increíble de todo es que la que había terminado muerta era ella. Y nadie sabía quién la había matado. A excepción de Eván, claramente. Se rumoraban muchas cosas, como por ejemplo que Jacob y Eván eran de una banda criminal, que Emily estaba trastornada y que nadie se había dado cuenta por su personalidad tan simpática. Que Emily estaba celosa de Eván y había decidido matar a ambos por venganza. Eran demasiados los rumores. Pero la realidad era algo que salía de las manos de cualquier ser humano o ser terrenal. Eván Harvey se limitó a tener un buen día, sus compañeros aún se preguntaban de lo ocurrido pero el rubio había terminado en el hospital y claramente no sabía mucho, por lo que esperaron a la llegada de Hoffmann, el seguro sabría las razones de Emily. Al Jacob llegar a Book's and Coffee, fue como si una celebridad hubiera ingresado al escenario de un concierto, era lo que todos estaban esperando, Eván había sido el telonero y la verdadera estrella había llegado a escena. —Jacob, ¿Sabes algo de lo ocurrido? —¿Por qué Emily trato de matarlos? — eran algunas de las preguntas, pero Jacob se limitó solo a decir que no comprendía el por qué de las acciones de ella, pero suponía que todo había sido por “celos”. Y quizás ella había sido asesinada por alguna otra víctima de sus acciones sin sentido. Cabía destacar que estaba loca. Para todos parecía algo lógico, a Jacob lo deseaban incluso los hombres de Book's and Coffee (quizás ser el pecado capital de la lujuria tenía algo que ver). Pero la parte de su faceta de asesina por convicción, aún no la tenían muy clara. Ya que no la conocían tan a fondo. Jacob Hoffmann y Eván Harvey estuvieron juntos un buen rato en el trabajo, Jacob le había invitado nuevamente un chocolate caliente y conversaron de forma normal, tratando de evitar la conversación o más sobre Emily. Ya estaba muerta, y en el infierno estaría sufriendo de por vida por tratar de asesinarlos a ambos. A la hora de la salida, Hoffmann y Harvey salieron del trabajo agarrados de mano, conversaban de algunas cosas triviales, bandas musicales (sobretodo de rock). A Jacob le encantaba ese género, le recordaba a su hogar. Pero pronto, el demonio noto que alguien los seguía desde atrás. Pero trato de mantener la calma, la presencia que los seguía no parecía demoníaca, pero por alguna razón está presencia los seguía incluso desde que habían salido del trabajo del joven rubio. Jacob decidió tomar otra dirección, sin mencionarle a Eván la presencia que les seguía, seguro estaría agotado por su mal día en cuanto a la situación con la bruja Emily y no deseaba perturbar sus emociones por el momento. —¿Sabes? Hace unos días atrás… encontré una buen restaurante de sushi, sigamos por este camino –le mencionó Asmodeo a Eván, sin saber si él gustaba o no del sushi. Y aunque habían cambiado de dirección la persona aún los seguía, el demonio solo pudo maquinar una respuesta a dicha incógnita. «Es la policía» pensó aliviado, seguro los vigilaban por el extraño hecho de ayer, así que se dedicó a ofrecerle sushi a Eván en el restaurante. —Te noto extraño hoy —mencionó Eván a Jacob con una sonrisa. —Solo deseaba invitarte una cena, es lo poco que puedo hacer, después del trauma que tuviste que vivir ayer —tardaron algunos minutos caminando por las calles de Bloomsbury hasta llegar al restaurante. El lugar era muy bonito, tenía una decoración moderna pero que recordaba mucho a Japón. Acto seguido pidieron una mesa y fueron llevados a una. Asmodeo y Harvey observaron el menú y luego de unos minutos, aviso a uno de los meseros para pedir los alimentos correspondientes. El hombre misterioso de hace unos minutos, efectivamente los había seguido hasta el restaurante de sushi y también había pedido su propia mesa. Justo detrás de ellos. Asmodeo habían pedido dos mojitos y esperaban sus respectivos barcos de sushi, conversaron normalmente, hasta que luego de algún rato, sintió una presencia demoníaca. «Por favor, hoy no» Maquino Asmodeo, por suerte la presencia demoniaca no era en el restaurante. ¿Pero de este demonio aparecer qué haría Asmodeo? Parecía que dicha presencia, lo había notado también y con velocidad se acercaba hasta ellos. Pero él como demonio de la lujuria sabía cómo crear una distracción efectiva en la que un policía no dudaría en actuar. Hechizo a dos de los meseros, haciendo que estos sintieran un fuerte deseo s****l entre ellos, los cuales luego de dicho hechizo comenzaron a tocar sus cuerpos, besarse e incluso desvestirse lentamente, hasta realizar actos pasionales en público sin ningún tipo de pudor, mientras que los presentes tomaba fotografías y grababan aquella situación. Por otra parte el policía, que se sentaba justo detrás de Jacob y Eván no pudo evitar ir a parar aquellos actos ilícitos. —Policía, alto ahí —dijo el sujeto levantándose de su asiento, con su placa en mano. Luego de dicha distracción Asmodeo tomo a Eván y rápidamente salieron del local tomados de la mano. —Jacob ¿Qué sucede? —Inquirió Eván Harvey. Luego de salir del lugar y alejarse lo suficiente, en la oportunidad donde nadie podía verlos, Jacob cargo a Eván para correr a gran velocidad. —¡No me digas! ¡¿Otro demonio?! — exclamó Eván, mientras que Jacob mantenía su boca cerrada.
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