Capítulo 15 - Sorpresa en el testamento

1947 Words
El abogado llamó ayer para informarnos que teníamos la reunión con los representantes de cada ciudad. A esa reunión no iré con la señora, por nada del mundo la llevo a la cueva de lobos, asistiré con Cebolla, Rasca culo y Mojón. En la mañana era con los capos y en la tarde era la lectura de su testamento personal y esa se hará en la casa. Por ahora dejaremos a las mujeres entretenidas con los preparativos del bautizo de Isaac García, Cereza y Churrusco se quedarán cuidando la casa. El tema entre los padres del niño está bastante tirante, Cebolla ahora por ser el padre no puede ser el padrino y yo suplí el puesto. —Rata, debemos salir para llegar a tiempo. —La reunión será en una de las haciendas del Patrón. Siento que se avecinan tormentas—. ¿Qué te preocupa? —Varios temas. —dije—. Y el principal, el repentino viaje del doctor Mendoza. Me levanté de la silla, miraba la foto de la pelinegra, según Inés la chica que llegó era más robusta, realizando un comparativo era cierto, una era más alta, aunque están los tacones, mientras el cuerpo de la mujer que trajo las carpetas era caderona y culona. La mujer que me tiró el café encima tenía cuerpo delgado, no sé si tenía culo, llevaba una gabardina puesta y debo reconocer que no presté atención en ello. Otro punto, el poco cabello que vio Inés era rubio y estoy muy seguro, el que vi era n***o y no era peluca, detecto con facilidad el cabello sintético. —Sigues obsesionado con esa mujer. —Te parecerá extraño, pero hay algo que me atrae de ella… no sé cómo definirlo. —Me pasé las manos por la cara a modo de frustración. —Lo que te atrae es que es buena en lo que hace, es buena siendo un camaleón. —Voy a atraparla. —salimos del sótano—. Vámonos. En la salida Mojón estaba sentado en el puesto de copiloto y Rasca culo atrás. Cebolla tomó el puesto de piloto e ingresé en la parte trasera del auto. El rostro de mi compañero era ausente. —No lo interrumpas, está hablando con sus ancestros. Jodió Mojón, la patada de Rasca culo. Llegó por un costado al niño del grupo. —Esta vaina es seria. Algo me dice que las cosas se van a calentar, el patrón hizo algo, tengamos cuidado. —Bien cacique. —Mira albino. Se le descompuso la cara a Mojón, Cebolla y yo soltamos la carcajada. » Cierra la jeta. Fuimos los primeros en llegar, teníamos el operativo de evacuación en alerta, no se sabe qué pueda pasar en esta reunión y habrá escoltas de todas las ciudades. Rasca culo y Mojón quedaron encargados del perímetro de la casa y de evacuación. Durante la siguiente hora el desfile de carros con escoltas fue llegando a la finca. No nos reuníamos todos desde la fiesta que se hizo en la finca de los Cárdenas en donde murieron tantos. Fueron muy puntuales, a las once de la mañana estábamos en la sala esperando la lectura del testamento del jefe de jefes. —Buenos días, a todos. Dijo uno de los abogados de Roland y el pobre hombre sudaba frío, eso no me dio buena espina. » El testamento será breve. No es mucho lo que se debe decir, solo les leeré una carta como última voluntad con una sola instrucción y posteriormente se le entregará una carpeta a cada uno donde encontrarán las copias de las pruebas por las cuales podrían ser extraditados y si lo subestiman, les causará la muerte. —arrugué mi frente, el último jefe le entregó a Roland su legado y eso ha sido una ley que debía seguir—. Comenzaré con la lectura de la carta. Si ustedes están escuchando las siguientes palabras es porque ya estoy del otro lado. No es mucho lo que les diré y es más un tema moral, espero que cada uno tengan su merecido y espero muy pronto que se quemen en el infierno. Porque a ese lugar es al que iremos por lo hijo de puta que hemos sido. El abogado se pasaba el pañuelo por la frente, su cabeza falta de cabello por los años brillaba a causa de los nervios. Miré a Cebolla y era evidente que estaba desconcertado por lo que escuchábamos. Sé que algunos de ustedes en el fondo también odian esta mierda en la que nos enlodamos y por estúpidas leyes debemos salir con las patas por delante como supongo me sucedió a mí. Por eso, antes que nada, piensen y les queda una semana después de leída esta carta para que se alejen de esa vida, de lo contrario el infierno llegará a ustedes. ¡¿Esto es un chiste?! ¿Qué mierda hiciste Roland? —El abogado comenzó a ponerse pálido, comprendí que lo peor no había pasado. Piensen en sus familias, vivan de los negocios legales, si en una semana no demuestran cambió alguno, mi verdadero testamento irá a parar a todas las entidades nacionales e internacionales que joderán a cada uno de ustedes, ellos tendrán toda la evidencia de lo que hacen, cantidades de kilos de cocaína exportados, nombres de empresas fachadas, cuentas bancarias, propiedades adquiridas con el dinero del narcotráfico, las huacas. En otras palabras, lo sabrán todo, saben que la evidencia siempre ha estado en mi poder. Al fin de cuentas ya estoy festejando con el mismo lucifer y espero en nueve días ver sus caras. Mi gente está ajena a esta decisión, había estipulado dos testamentos, uno si moría por causas naturales o un accidente y si están leyendo esta carta es porque alguno de ustedes gonorrea me jodieron. Lo siento… Yo nunca pierdo. Escojan al sucesor que deseen, si deciden quedarse acepten su muerte o una cárcel en cualquier parte del mundo. Les doy mi palabra que sus hijos, sus esposas, madre o cualquier persona que no haga parte de la red de mierda que tenemos no morirá, solo ustedes y los que no sigan mi consejo… Dejen este negocio de mierda. Fui consciente de la mirada de cada uno de los miembros de la organización, una vez más quedé desconcertado, no tengo ni puta idea que significa esto. Cebolla permaneció a mi lado y al cruzar miradas estaba blanco. —¿Ese testamento es una amenaza? Fue una pregunta en general de los jefes, solo me encogí de hombros y miré al abogado. —¿Su nombre y ciudad cuál es? Preguntó el encargado de haber leído las últimas palabras de Roland. —Julián Medrano y cabeza de todo Antioquia. El abogado tomó una carpeta y comprobé que era similar a las copias que me llegaron. Él tenía todo planeado, nos advirtió, este era su «Jaque mate». Medrano se acercó y al analizar el contenido de la carpeta el rostro se le puso rojo por la ira y lo cerró. Juro que no sé qué sucederá. —Señores, pasen por su carpeta. Y referente a las tierras, todas las propiedades adquiridas por el narcotráfico a nombre del señor Roland Sandoval ya están en traspaso para entidades del gobierno. Esta propiedad es la última que se donará, solo se tenía pendiente hacer esta reunión. No tengo nada más que decirles. El enojo era general, voces, gritos, insultos, todos estaban ofendidos y no era para menos. Y por extraño que pareciera nadie se fue contra nosotros. A mi lado llegó González y me entregó una hoja, al mirarla supe por qué no nos habían acribillado. Ultimátum Si matan a cualquiera de mis hombres o a mi mujer, rompo mi promesa de no hacerles nada a sus familiares. Uno de ustedes me mató, solo me cobraré con ustedes. Recuerden si los tocan desde el infierno regreso para matarlos. Roland Sandoval Las manos me temblaron, ¿en qué momento planeaste esto gonorrea? Esto lo tenías planeado desde hace tiempo, sé que eras un gran estratega, pero para hacer esto necesitas mucha influencia… ¿Quién te ayuda?... —¡Yo no dejaré esta mierda! —gritó uno. —¡Yo no me iré en contra de Roland! —dijo González. —¡Él no puede hacer nada, ya está muerto! ¿Muerto? Porque ahora siento que no lo está… pero lo vi sin respirar, duré en la morgue mucho tiempo y no respiraba, ¡yo lo vi muerto! ¿Gustavo tendrá razón? —Sabemos que Roland nunca habló sin poder respaldar sus palabras, en cualquier decisión. —Me miró—. Yo acato la orden, quiero brindarle a mi futura esposa una mejor vida. —sonreí, se atrevió a pedirle matrimonio a la hija de Sapillo. —Nosotros también nos vamos. Comenté, el abogado se retiró unos minutos antes. Varios se quedaron en la finca, hasta ahora me entero de que las propiedades pasaron a otros dueños. —Rata, no comprendo que significó todo esto. —Cebolla, si no hubiera visto por muchos minutos el cadáver inerte de Roland te podría decir que esa gonorrea está viva, todo tiene su sello, es un plan excelente, los maniató, nos protegió y desmantelará la organización entera. Es evidente que algo le falló, pero tenía ayuda y aun después de su muerte continuaron. Esa pelinegra es la clave. —Si este testamento fue sorpresivo, ¿cómo será el personal? Miré el reloj, el abogado quedó de ir a las cinco a la casa, estamos a tiempo. Llegamos a casa, las mujeres nos esperaban en la sala, Inés tenía en las manos su rosario, las tres sonrieron al vernos ilesos, nuestra vieja fue la que corrió a abrazarnos y besarnos, esa costumbre la tomó desde que llegó la señora Verónica, solo tenía ese acercamiento con Arnold, por eso era su consentido. El siguiente turno fue de ella y por último. Diana, quien me abrazó a mí, a Cebolla se limitó a estrecharle la mano. Él se alejó y cargó a Isaac, ese era su pasatiempo mientras estaba en la casa, adora a ese bebé y con orgullo lo llama hijo, lo besa y no pasa desapercibido la manera como Diana reacciona ante los gestos de él para con su hijo. —¿Cómo fue todo con lo del nuevo capo? —La señora nos miraba atentamente. —Esto se va a calentar en nueve días. —dije. —¿Corremos peligro? —negué. —El patrón se encargó de dejarlos con las manos amarradas. Intervino Cebolla y en ese momento tocaron a la puerta. —Llegó el abogado. Inés salió a abrir, Diana tomó en brazos a su hijo para retirarse, junto con los muchachos, la lectura era para nosotros cuatro, el abogado llegó acompañado y seguían las indicaciones para llegar al despacho, se sentó en la silla principal y nosotros en el mueble grande. La asistente se ubicó a su lado, una mujer que se veía estilizada con esos tacones, pelirroja con el cabello hasta los hombros, gafas ejecutivas, su vestuario era la de una asistente, ropa sastre, rostro bronceado y ojos negros. A Rafael ya lo conocía, siempre se ha encargado de los temas legales de las empresas de construcción. Un señor de sesenta años. —Hola, chicos. Lamento tener que vernos en estas circunstancias. —miró a la señora—. Lamento conocerla de esta forma. —Doctor Rafael, gracias por venir. —dije. —Es agradable verlos a pesar de todo. Tomó asiento, lo mismo hizo la asistente, noté que sus cejas eran negras y el cabello rojo, por lo que deduje que era pintado su pelo. » Procedemos a leer el testamento.
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