Derrumbe. De forma tonta fui tan estúpida como para terminar haciendo lo que por tanto tiempo negué. Era tan ridículo debilitar mí espíritu porque él estaba yéndose del camino de rosas que cree para su destino. Sentí el sabor metálico entre mis labios, era un gusto muy agridulce por la situación. —No puedo seguir fingiendo que soy bueno, Aria. He llevado varios años siguiendo tus órdenes y yendo por el rumbo de esta familia… pero ya no quiero. Tan simple, ja. Era tan indiferente con una nula expresión que quise golpear su mano sosteniendo mi cara. Lo miré de forma salvaje, sin contenciones. —¿Así que por eso vas a tirar todo mí esfuerzo de años a la basura? ¿Por un capricho? He arriesgado mí futuro por él, pero nada de eso era valorado. No iba a derramar una sola lágrima por un mal

