Así que…
Si te enamoras, ¿Pierdes?
¿Qué tan rápido puedes perder? ¿Qué tan rápido te puedes perder?
CAPÍTULO 6
ERICK
Cuando conocí a Sabrina, teníamos tan poca edad, éramos unos niños, cuando nos conocimos podía ver que sus ojos molestos siempre miraban en mi dirección, ¿Por qué lo hacía? Siempre reía y me contaba sus chistes, siempre me pareció bastante extraña, era una chica de las que solían disfrutar de todo cómo si nada de su entorno existiera, supongo que esa fue la razón por la cuál la escogí para que fuera mi novia falsa y pudiera hacer que todo lo demás se sintiera con un poco más de paz, mi vida con el paso del tiempo se habría hecho un caos, con la partida de ella… Con el escándalo y con el hundimiento de mi carrera, no quería una relación, quería pasar tiempo con alguien que pudiera recordarme que las cosas, que la vida tenía más colores y que lo aburrido podía irse.
Sabrina estaba cantando, mientras bailaba en su habitación cómo una niña loca, que habría consumido cosas que no debería de seguro.
—¡Hey! ¡Hey! ¿Qué haces? —, Le dije tomándola de los brazos, haciendo que ella frenara, me miro con una sonrisa de oreja a oreja—, ¿Qué tienes Sabrina?
—Nada, estoy feliz—, Dijo ella intentando acomodar su respiración—, ¿Tú no estás feliz?
—¿Por qué debería de estarlo? —, Le dije soltándole, a lo que fruncí las cejas—, ¿Tú por qué estás feliz?
Ella se quedó callada por un par de segundos, para mirar hacía donde se encontraba la ventana.
—Porque estoy viva—, Dijo después de un par de segundos—, Estoy viva.
Anteriormente, Sabrina era una chica que me causaba confusión, que me generaba intriga y un poco de dudas.
Cuando éramos niños, yo buscaba modos en los cuales ella no pudiera interesarse en mí, siempre buscaba modos de cómo poder separarla de mí y que dejará de sentirse de ese modo, no quería seguir viéndola corriendo detrás de mí. Aunque, el modo en el que lo dijo en aquella canción, me hizo generarme dudas, ¿Yo le llegué a gustar? De ser así, ¿Cuándo fue que las cosas que ella sentía por mí desaparecieron? ¿No se supone que son del tipo de cosas que duran más tiempo del que se menciona? No lo entendía o quizá, de cierto modo, yo no quería entenderlo.
—¿Tienes algo que hacer el día de hoy? —, preguntó ella, con aquella sonrisa que siempre se encontraba en sus labios.
No le habría devuelto el teléfono, cosa que quizá habría hecho que dejará de pensar en Pablo, ¿Por qué me interesaba tanto que ella se separará de Pablo? Es decir, yo quería irme a acostar en estos minutos con Samara, ¿Por qué me preocupaba lo que Sabrina sintiera?
Le solté, para mirarle, necesitaba dejar de tomarla de los brazos, porque ella me miraba con sorpresa, no presionaba, ni le hería, no le causaba daño, pero podía ver sus ojos llenos de sorpresa.
—O bueno, hay algo que tenga que hacer, es que, estaba pensando en ir a… Bueno, quería saber si tendría el día libre o…
—¿Tienes algo que hacer? —, Le pregunté. Ella asintió, asentí ligeramente—, ¿Qué harás?
—Un par de cosas, solo necesito aclarar mi mente Erick—, Dijo ella con tranquilidad—, Así que…
—No, adelante, ve—, Dije a lo que ella asintió, con una sonrisa, para tomar su guitarra, le tome del brazo—, Espera, dile a Greg que te lleve, ¿Entendido?
—Si Erick, gracias.
Sabía que tenía yo demasiadas cosas claras, más de las que podría mencionar, supongo que es del tipo de cosas que te dicen cuando eres un niño, creces con un entorno, pero… Tu decides tu propio camino.
A mi padre no le agradaba la familia de Sabrina, no después de que se enteraron que Zoé tenía epilepsia y su padre dejo de formar parte de su familia, el desastre se desencadeno y lo que era una amistad, se deformo para él, “—Esa familia es un desastre, ¿Has visto tan siquiera en el lugar en el que viven? Eso deja mucho que desear”.
Mamá le decía que estaban pasando por una mala racha, Sabrina se esforzaba en la escuela para mantener becas, para poder pagar sus estudios, tenía trabajos de medio tiempo y solía ser una chica encantadora.
Recordaba las primeras veces que sus ojos me miraron con cierto toque de decepción.
“—¿Salir con Sabrina? ¿Te volviste loco?” —, Le habría reprochado a Evan, mi mejor amigo.
Pero claro, él veía a la chica guapa, su cabello cayendo por sus hombros en ondas, hasta la mitad de su cintura y sus ojos eléctricos, encantadores, no era la chica más guapa de la escuela, no era Miranda, pero de cierto modo, Sabrina no era fea.
Yo recuerdo que muchas veces le reproché, ¿Por qué alguien si quiera podría fijarse en Sabrina? El parecía interesado en ella, pero de cierto modo, nunca lo mencionó. Pasando el tiempo, cuando Pablo llegó, aquellas palabras de él resonaron en mi cabeza.
“—No lo entiendo.
—¿Qué es lo que no entiendes Evan? —, Rodé los ojos, el simplemente miró hacía donde se encontraba la rubia—, Es sencillo.
—Es patético. No quieres salir con Sabrina, o bueno, todo el tiempo que esa chiflada estuvo detrás de ti, de loca no la bajaste.
—Estaba loca.
—¡Exactamente! ¿Por qué la chica loca ahora es de tu interés?
Le miré con una mueca. —Ella no es de mi interés.
—Si no lo es, ¿Por qué te molesta tanto que ellos salgan? —, Dijo él.
—No es por ella, no creo que sea justo que simplemente llegué Pablo y ella sea…”
Rodé los ojos al recordar, ¿Me hacía egoísta que no quisiera que ellos estuvieran juntos? No lo sé, esperaba que ese sentimiento no fuera eterno, pero de algún modo, se sentía cómo si esto fuera así, irreal…
Le pregunté a Greg hacía el destino en donde ellos se irían, tenía demasiado interés de saber que es lo que pasaba con ella, porque con una sonrisa bastante emocionada terminaba por irse, no lo sé. Tenía la sensación de que ella se iría tras Pablo, y eso me molestaba, ¿Por qué es que ella tenía que ser así?
¿Por qué es que ella siempre se terminaba desviviendo por amor?
MACARENA
Cuando conocí a Erick, supongo que él primer amor es de las personas que hablan todas las personas, sí, me enamoré alguna vez de Erick, pero amarlo siempre habría sido bastante difícil, amar era todo difícil, ¿Por qué? No lo sé.
En el momento en el que fuimos a donde le dije a Greg, pensé en Erick, Cristi me habría confesado que quien me subió a la habitación fue Erick, misma persona que habría sacado fotografías de nosotros de pequeños, analizándolas, cómo si los recuerdos o las cosas que pasaban dentro de su cabeza, fueran más de las que pudieran entender.
Así que… Pase mis dedos por la guitarra, mirando hacía afuera.
Sabía perfectamente a donde quería acudir, al final yo solo era, esa chica.
Esa chica…
Sabía a donde quería ir, porque era el lugar que me hacía feliz, era el único lugar que me podía entregar toda la felicidad que siempre necesite.
ERICK
Cuando me estacioné en el lugar que me habría dicho Greg, mis cejas se fruncieron ligeramente, la confusión que habría dentro de mí era mucho más de lo que podía llegar a admitir.
Baje de mi auto, colocándome las gafas, notando cómo es que ella se habría sentado en el borde de la fuente, habría venido al centro, con su guitarra… ¿Por qué? Porque era tan difícil entender las cosas que ella quería hacer, me recargué en la pared, para ver cómo es que ella cantaba una canción.
—Bailando entre mis propios cimientos, creando, andando entre mis propios cuentos…
Así que Sabrina, ¿Quería venir a cantar al centro? Es decir, ella solía hacerlo constantemente, antes de saltar a la fama, saque mi celular, mirándola con atención. Comencé a grabar en su dirección.
—¿Y que más da si no es perfecto? Que esta niña ya no vuelve al cuento, tiene corona de espina’, esta perdiendo la niña, yo no soy ella, no soy aquella chica, le pido deseo a las estrellas, o deja marca o quita la huella.
Así que Sabrina, esa chica era especial, a su modo, o demasiado loca, o demasiado extraña, pero todo era a su modo.
—No quiero perder la esencia, quiero que la locura me advierta, bailando entre cimientos, no soy princesa, ni soy la villana de cuentos.
Deje de grabar, le miré para dar un par de pasos hacía ella, notando cómo es que ella se sentía segura aquí, era cómo si ella hubiera encontrado claridad entre todas las cosas que estaban pasando.
Llegué a ella, sus ojos me miraron con confusión, ella miró hacía mi alrededor, sus cejas se fruncieron con ligero enojo.
Llegaron chicas, comenzaron a pedirme fotografías, ella se quedó ahí y a pesar de que las fotos eran con ambos ella se miraba incómoda, apenas terminaron de tomarse por las fotografías, ella comenzó a caminar con ligero toque de incomodidad, miré hacía ella.
—Hey, ¿Qué te sucede? —, Le pregunté tomándole de su brazo, ella negó, había varias miradas sobre ambos.
—Nada—, Dijo en un hilo de voz—, ¿Por qué viniste?
—Quería saber si…
—Si había ido con Pablo, ¿No? —, Dijo con una sonrisa casi inexistente—, Ya. Entiendo.
Ella parecía no sentirse molesta por ello, parecía que esto era algo incómodo para ella, pero no me lo dijo, termino por encoger sus hombros.
—Estoy molesta contigo. Pero, tengo hambre—, Dijo con una mueca—, ¿Quieres ir a comer? Si ya nos vieron juntos sería un poco raro que ahora yo este sola en un…
—¿Qué tipo de comida?
Sabrina pensó por un par de segundos, pero se limito a encoger sus hombros con desdén, cómo si en realidad no le importará.
—No lo sé, sólo quiero comer—, Dijo para mirar hacía adelante, después miró hacía la multitud—, ¿Estás acostumbrado a esto?
Su pregunta llamo mi atención, encogí mis hombros y pasé mi brazo por su hombro, en un modo de parecer “cercanos”.
MACARENA
No entendía porque habría venido. Miré a sus ojos apenas terminé de tocar, sus ojos me miraban con curiosidad, cómo si lo que acabara de hacer fuera algo nuevo.
—¿Nos podemos tomar una foto? —, Le preguntó una chica, miré hacía en su dirección, para seguir tocando la guitarra ligeramente.
No quería que el viniera.
No por la atención que recibía, sino porque… Era mi lugar, el lugar en donde me sentía yo, donde me sentía segura, en donde me sentía en cierto toque de paz, quería que pudiera seguir viniendo yo aquí, haciendo que las canciones que tocaba fueran más de mí.
Cuando nos levantamos, no me sentía completamente en paz, me sentía ajena a todo esto, me gustaba la música y el cómo las personas me apoyaban, habían venido chicas a tomarse fotografías conmigo, mientras decían que mi voz era asombrosa, recibía eso no tan constante—pero lo hacía—personas diciendo que tenía talento.
—¿Acostumbrado a esto? ¿A que te refieres? —, Me dijo después de unos instantes, la cercanía de sus brazos me ponía nerviosa—, ¿A que me pidan fotografías?
—Ajá. Es lindo, de hecho, me hace sentir bien, pero…—, Me quedé callada por un par de segundos—, Soy una persona normal, al igual que ellos, ¿Por qué querrían tener una foto conmigo?
—Porque te consideran especial—, Me señaló después de un par de segundos—, ¿Comida china?
—Sí, comida china.
Pensaba en que quizá, las personas en mi entorno solo se acercaban a mí por Erick, sabía que estaba firmando mi sentencia de muerte cuando firme ese contrato, no quería ser la novia de Erick, no solo la novia de Erick, quería que llegaran a mi porque pensaban que mi música era buena, porque pensaran que yo tenía talento, no porque a sus ojos yo fuera eso, simplemente, la novia de Erick.
—¿Puedes regresarme ya mi celular? Necesito tenerlo, por Zoé, por mamá.
—Sí, toma—, Dijo sacándolo de su bolsillo. Se quedó callado por un par de segundos—, Amigos, ¿Tienes amigos?
Los tenía antes, cuando tenía tiempo de salir, tiempo de ser yo, salía con Theo después del trabajo y antes de con Amanda y Sofía, pero con esto, por más que intentaba poner una fecha para verlas, se hacía complicado, con el paso del tiempo, Amanda y Sofía dejaron de responder mis mensajes, diciendo que me creía demasiado para estar con ellas, cuando solo era la novia de Erick.
“—Sin él, no habrías llegado a la fama”.
Sus palabras si lograron herirme, por mucho que intentara fingir que no, lo habrían hecho, habrían dado justamente en el clavo de la herida que yo ya tenía abierta.
—No, no en realidad.
—¿Así que solo pasas tiempo conmigo?
—Ajá, con mamá y con Zoé, solamente—, Me adentré al local de comida china y miré mi alrededor—, Y con mi gato, que ahora esta en mi habitación, seguro ve a Frank y le asusta, ya es un gato viejo.
—Lo es—, Señaló, para hacer una mueca—, Estas actuando un poco rara, desde que regresaste a casa…
ERICK
Pensar que actuaba rara, era decir muy poco, era cómo si fuera otra persona, la alegría con el paso del tiempo dentro de ella disminuía, pero su torpeza no, esa era la que le caracterizaba. Ser torpe y graciosa.
Junto con valiente y decidida.
Supongo que ella sentía que su valentía habría disminuido con el paso del tiempo, referente a que ahora era mi novia, no por su propia voluntad.
—No, para nada. Solo he estado pensando, nunca fui buena mintiendo y ahora soy mentirosa—, Dijo con una sonrisa, un chico le trajo su bebida, misma que fue tirada en su ropa, accidentalmente—, Demonios.
Solté una risa, y ella me miro con cierto toqué de duda, pero una sonrisa salió de sus labios después de unos segundos.
—Lo siento, de verdad lo siento—, Le dijo el mesero, ella le quito importancia velozmente.
—No te preocupes, atraigo el desastre—, Tomo un par de servilletas y comenzó a limpiarse, nuevamente, su blusa mostraba más de lo que quisiera.
Eso, por alguna razón me genero cólera, es decir, ella parecía ser demasiado tonta para notarlo, pero era cómo si ese tipo de circunstancias le persiguieran todo el tiempo, de verdad, todo el tiempo.
Me saqué la chaqueta y se la entregué, señalando con mi mentón lo que habría pasado, ella me agradeció y se la colocó, la gira estaba por iniciar, me preguntaba cómo es que íbamos a poder hacer este tipo de cosas, ¿Cómo podríamos estar tanto tiempo juntos?
¿Desde cuándo nos llevábamos así? Mal.
—Sabes, me pregunto desde cuando tienes esto de la mala suerte—, Señalé, a lo que ella soltó una risa—, Parece que la vida te lo pone a propósito.
Y no mentía, no sabía desde cuando las cosas habrían comenzado a ser así para ella.
—¿Has pensado ya en la gira?
En realidad, sus palabras fueron cómo si hubiera sabido en que estaba pensando, me causo gracia para ser honestos, ¿Cómo es que ella habría sabido eso?
Quizá eran de esas cosas que pasaban por casualidad.
—¿Estás asustada?
—No, pero lo pensé demasiado en todo este tiempo, si quieres que esto funcioné, tenemos que hacer las cosas bien—, Dijo, a lo que fruncí las cejas ligeramente—, No parecemos pareja, ni siquiera en los ojos de los demás, esto es tan… Vacío.
—¿Y tienes un plan para ello? —, Le dije después de un par de segundos, ella miró hacía el techo.
—Alguna vez, vi un par de series—, Dijo y una sonrisa se incrusto en sus labios—, Quizá pueda pensar en algo, porque… Cuando esto terminé, no quiero ser la mentirosa, que fingió una relación.
—Está bien, lo haremos—, Sentencie, ella me dio una sonrisa con un poco de tranquilidad—, Haremos las cosas bien.
Por ella y por mí, porque al final del día, ella necesitaba tener un lugar del cual debería de sostenerse cuando todo acabará, porque nada de lo que vendría sería facil, la relación que tenía con Pablo dudaba que se arreglará prontamente, dudaba si quiera que el le quisiera tener algo con ella prontamente, es decir parecía que la odiaba desde hacía un tiempo, no podía entender si era mi culpa, quizá era cosa mía, quizá yo le jodía la vida a Sabrina, ¿Si ella lo supiera tendría tanta emoción por hacer que esto funcionara? No lo sabía, quería pensar que... Que ella no me odiaría por el resto de mi vida, pero... Era más evidente, ella lo haría.
Pero, ¿Por qué me interesaba eso?
Seremos perfectos mentirosos.