Tiempo después.

1731 Words
En el aeropuerto de Milán Malpensa, una mujer exuberante de pies a cabeza caminaba hacia la salida, ella traía nada más que una pequeña maleta, aunque detrás de ella venía el resto de los equipajes, a eso se le llamaba exceso de equipaje. Lo más insólito es que a escasos metros de ella, otra mujer exuberante, también caminaba como si sus tacones de aguja no tocara el suelo. Esta era Ashley Min que volvía a casa seis meses después. Sus ojos estaban revestidos de unas gafas cuadradas enormes, su presencia denotaba un misterio interesante sin resolver. Los pómulos de la joven estaban teñidos de un rosa pálido, y sus labios, eran rojo vino, mostraba exuberancia, belleza y encanto. La primera mujer se llamaba Gardenia Flores, era hija única de los dueños de las minas de oro del este de Estados Unidos, unos magnates en la industria. La chica residía en Italia y volvía de vuelta al país porque se había enterado que el inalcanzable Hermes Liverpool estaba soltero otra vez, aunque eso no era garantía de que él le correspondiera, se había propuesto conquistarlo y esta vez llegar a ser su esposa. Su caminar era seductor. Gardenia venía con harta seguridad, sus más de diez cirugías la habían cambiado de ser una mujer sin tantos atributos a ser una despampanante mujer que daba paro cardiaco a cualquier caballero y ahora se veía como la mujer fatal, o bien ella ahora era distinta a como fue en el pasado. Gardenia había asistido a la universidad junto a Hermes, y desde entonces, solo había estado observándolo, nunca se atrevió a acercársele o a confesarle su amor. Tan solo lo miraba de lejos suspirando de amor por él. O bien, sería obsesionándose por el misterioso hombre atractivo, pero lejano como una estrella. Hermes tenía la manía de ser cauto y silencioso, siempre apartado del resto de las chicas fogosas y sin riendas, a él no le gustaba esas clases de mujeres. Aunque Hermes parecía ser el panal de miel que atraía a todas las moscas. En la actualidad, Gardenia se había hecho una mujer fuerte, “en sentido figurado” pues si veía a un hombre equipado físicamente y a ella le gustaba, ella iba sobre la jugada. Le gustaba jugar al gato y al ratón, pues su actitud distaba mucho del respeto personal hacia ella misma y a los demás, mejor dicho, Gardenia era como una calle muy transitada. La otra mujer elegante que arribara en el aeropuerto, no era otra que la misma Ashley. Sabiendo que si su abuelo supiera de su llegada, hubiera hecho detener todos los movimientos alrededor y a diez mil metros a la redonda del mismo aeropuerto, ella prefirió no avisar de su regreso a casa. Ashley simplemente le gustaba ser ella misma, sin etiquetas, sin sello dorado, no le gustaba hacer el show o dramas por cualquier cosa, a ella le gustaba incluso disfrutar del anonimato.. Gardenia volvió su mirada para ver a la joven elegante a unos cuantos metros de ella, tan pronto como viera a otra mujer atractiva y elegante, ella levantó el mentón y empezó a hablar con una voz chirriante. —Ay, ustedes incautos, tengan cuidado con mis equipajes, traigo demasiadas cosas valiosas e irremplazables —en el rostro de la otra joven se dejó ver apenas una sonrisa perceptible, pues no entendía cómo actuaba esta chica, a leguas se veía que era una pantalla, le gustaba presumir de lo que tenía y de lo que no, pues esa clase de personas así se creían importantes. —¡Oye tú! ¡Tenga cuidado con eso, ni en mil años de trabajo duro podrías pagarme un solo objeto de lo que traigo allí. Ashley quería tan solo largarse para no seguir escuchando a Gardenia, era tan deplorable la actitud de la mujer, que ella no podía entender como podían soportarla sus propios subordinados. Gardenia dió un suspiro al ver a Ashley sin nada, eso quería decir que esa mujer era una pobretona, solo era bella nada más, pensó con desdén. Pero ella, siendo tan bella y rica, se sentía tan enojada, siempre era así en su actitud cuando estaba cerca de otras mujeres hermosas, en su mente pensaba que aunque esta mujer era bonita, no lo era más que ella, pues Ashley no traía tantas joyas ostentosas, solo la ropa discreta y elegante, no podría ganarle, lo pensaba así como si estuvieran en algún tipo de competencia. Como si adivinara los pensamientos de la mujer, Ashley solo dio la vuelta y detuvo un taxi, lo que de inmediato Gardenia creyera que era una mujer pobre y sin respaldo. Pensando en eso, se sacudió la cabeza para pensar en su buena fortuna. Así tres autos blindados de color negr0 se arrimaron a donde estaba ella y empezaron a cargar todas las valijas de Gardenia. Sintiéndose satisfecha, la mujer se sentó en el asiento de copiloto del primer auto, y ordenó correr hacia su enorme mansión, al verla llegar, Isaura , la madre de Gardenia se sorprendió. Creía que su hija se quedaría más tiempo en Viena, o viajando por Dubai, a su hija le gustaba viajar y hacer compras sin restringirse de ningún capricho. Se había vuelto una mujer demasiado superficial y vacía. En cambio, Ashley llegó a casa con nada más que una sola maleta pequeña de mano, y en ella tan solo traía un regalo para cada m*****o de su familia. Nada de cargar joyas o ropa cara, solo lo que creía prioritario y nada más. Al verla llegar, los ojos de su anciano abuelo se abrieron como platos redondos, el casi dio un grito de júbilo al verla en la puerta. —¡Ash! ¿Qué haces aquí? —Abuelo —dijo Ashley en un tono de niña mimada. —¿Acaso no me quieres ver? Entonces me iré, solo daré la vuelta —dijo la chica haciendo unos pucheros tiernos que la hacían verse más encantadora. —¡No!, ¿Como puedes decir eso? Lo digo porque no avisaste para ir por ti. —Quería darte la sorpresa, abuelo Ronald —dijo la joven abrazando a su viejo abuelo. —Bien. Pero debes aprender a avisar, ¿Que tal si alguien te secuestra eh? —dijo reprendiendo a su nieta. —Abuelo, lo bueno de que nadie sabe de mi identidad es que soy una chica ordinaria por alli, ¿entiendes mi punto? —¡No, no quiero entender tu actitud! Hay guardaespaldas que pueden perfectamente cuidar de ti … de tu seguridad, ¿A que le temes? Dime. Ashley hizo ademán de pensar mirando de reojo hacia arriba y dijo: —Perderé el hecho de no saber quien me trata sinceramente por quien soy y quien me adula por el respaldo que tengo al ser tu nieta, ¿ves? Esta vez fue el abuelo quien pusiera los ojos en blanco y dijo agitando las manos. —Pobre o rica, siempre tendrás enemigos por allí, la gente te envidia hasta de tu belleza, o de tu alegría, así que no te fíes de nada ni de nadie. —Abuelo, lo sé pero gracias por tus buenas palabras, sin embargo, me refiero también a que cuando vaya por ahí, no quiero que un poco de hombres vestidos de negr0 me anden siguiendo, eso no me gusta. —Si tu exesposo y su familia hubiera sabido de tu verdadera identidad, hoy seguirías casada. ¿No crees? — A eso voy. De haberse sabido mi procedencia, hoy estuvieran adulándome, y no hubiese sabido que en realidad él ni me amaba y su madre no me aceptaba ni para ser su sirviente. —No te preocupes, ya corté toda relación de negocios con ellos. —dijo Ronald al escuchar decir a su nieta que no la quisieron de ningún modo. —Abuelo, negocios son negocios, no deberías haber roto relaciones de trabajo —dijo en tono preocupado. El abuelo la abrazó y le dió un beso en la frente a Ashley, y dijo: —No te preocupes, ya lo tenemos lejos de nosotros, simplemente es cuestión de dignidad, no podría estar trabajando con alguien como el tonto ese de Hermes. —Abuelo, no lo culpes por no amarme. En el corazón no se manda, solo déjalo ir —Ronald frunció su ceño al oír a su nieta, esta chiquilla seguía encandilada de ese patán, pensó con tristeza. Estaba preocupado que su única nieta todavía anduviera tirando las babas por ese hombre ingrato. Sin embargo para no seguir preocupando a su anciano abuelo, Ashley se tragó todo su dolor y mostró una cara limpia y llena de alegría. —Es hora de la comida, abuelo ¿podemos pasar al comedor? —Por supuesto —respondió Ronald. El anciano se reservó el hecho de que solo una semana atrás, Hermes había venido a verlo, le había pedido de su ayuda para enfrentar un declive en los negocios de los Liverpool, pero él le dijo de forma tajante que no iba a ayudarlo. Si Hermes buscó al señor Ronald Min era porque siempre había sido amigo de su abuelo No entendía como es que este hombre de quien su abuelo recomendó tanto y lo tachó de buen amigo, hoy le diera la espalda cuando más lo necesitaba. Aún así, Hermes se fue enojado. En su oficina había quedado trabajando día y noche para sacar de la crisis el negocio, aunque seguía muy preocupado, pues se veía las mejoras, pero de manera lenta. Hermes estaba preocupado por otras razones también, entre ellas que no había dado con el paradero de Ashley, además que su madre Vilma le había propuesto que se casara de nuevo, esta vez con una mujer que pudiera ayudar a inyectar un capital exorbitante a las Empresas, una mujer que lo ayudara de esa manera era la esposa ideal para Hermes. Hermes no había pensado en esa posibilidad ni de forma remota, pues los negocios de su familia eran amplios y muy rentables, si dejaba caer, eso quería decir solo una cosa muy clara, que el no estaba apto para el cargo de Ceo. Cuando Vilma le propuso de nuevo la posibilidad de casarse con alguna heredera para unir fuerza económica, sin saber por qué, Hermes solo pensó en Ashley. No sabía porque pensaba en ella con tanta regularidad desde que ella se fue dejándolo atrás.
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