POV Zadkiel:
Un toque en la puerta me hace levantar la cabeza. Estoy sentado en la orilla de la cama, ya vestido, pero con una sensación de mierda en mi cuerpo. Siento las expectativas sobre mí. Varios encontrarán a sus parejas, pero la importancia de esta fiesta, es que yo debo encontrar la mía.
¿Y si no la encuentro? ¿Creerán los ancianos que soy débil?
¿Y si no me gusta?
Diosa, solo espero que seas amable conmigo. De todas formas, si es alguien de rango inferior, nadie se sorprenderá si la rechazo de inmediato. Los ancianos saben que la única forma de que el poder de Lyra vuelva a nosotros, será con una estirpe fuerte.
—¡Pasa! —grito.
—Ya me estaba preocupando —dice Rylan abriendo la puerta. Está vestido con su traje de guardia real. Chaqueta y pantalones negros, y la capa roja. Frunzo el ceño.
—¿Pero tú no tienes que ir a la fiesta también? —inquiero levantándome.
Asiente con la cabeza.
—Sí, lo haré —responde.
—¿Por qué estás vestido así?
—Porque iré como tu guardia —dice encogiéndose de hombros—. Si mi pareja no es alguien de aquí, bueno, será un poco complicado, porque nunca dejaré mi puesto.
Lo miro.
—¿Por qué no? —inquiero.
—Siempre he sentido que esto es para lo que nací. Para estar en la guardia y pelear por nuestra manada cuando lo necesite —se encoge de hombros—. Soy bueno en esto, y es lo único que quiero hacer el resto de mi vida.
Lo miro con respeto.
—Bueno, amigo, yo tampoco quisiera que te fueras. Pero entendería si lo hicieras.
Niega con una sonrisa.
—Además, con lo bien que me veo con el uniforme, como para dedicarme a otra cosa.
Ambos nos reímos por su comentario. Pero me alivia que tenga esa pensamiento, por muy egoísta que sea. Realmente es mi mejor amigo.
—¿Estás listo? —pregunta y yo asiento.
—¿Está lleno?
—Sí, todas ansiosas esperando a su futuro alfa y rey —dice levantando las cejas divertido—. Esperando ser la pareja del alfa.
Hago una mueca. Caminamos hacia el salón donde se va a desarrollar la fiesta. A medida que nos acercamos escucho la suave música y todas las voces adentro.
—Fui a buscar a Nyra. Se ve hermosa con el vestido que le dio tu madre —dice.
Me encojo de hombros.
—Mi madre tiene buen gusto —digo, pero luego pienso—. Pero no creo que sean de las mismas medidas.
Sonrío pensando en lo mal que Nyra se verá. Es decir, ella es más alta que mi madre. También tiene más culo por lo que he divisado…
—Tu madre se lo mandó a hacer a medida —interrumpe Rylan.
—¿Qué?
Me mira con suficiencia.
—Tu madre quiere mucho a Nyra, era su regalo. ¿Cómo lo ves? —mueve las cejas.
Eso me hace enojar. Suspiro y hago una señal para que abra la puerta. Él se ríe, sabiendo que eso me molesta. Adentro ya está lleno. Las voces se callan y todos los ojos están puestos en mí. Sonrío de aquella forma que les encanta a las lobas y doy un paso adelante.
—Bienvenidos todos —digo en voz alta—. Espero que esta noche cada uno de ustedes pueda encontrar su pareja. También yo estoy buscando la mía.
Escucho suspiros que me dan ganas de rodar los ojos. Paso mi mirada por los rostros de las mujeres que han dado un paso adelante para mirarme. Me comen con la mirada, y si bien, hay varias que son hermosas, ninguna llama realmente mi atención.
—Majestad —comienzan a decir todos inclinándose en una reverencia. Asiento con la cabeza y sonrío cuando veo a Anthas y Soren caminar hacia mí.
—Majestad —se burlan.
Ambos son mis amigos. Soren es el hijo del beta de mi padre, por lo que cuando yo ascienda, él será el mío. Desde pequeños siempre fuimos Rylan, Soren y yo, luego cuando entramos al colegio, Anthas se nos unió. Este último es hijo del director de nuestro hospital.
—¿Ansiosos de encontrar a su pareja? —pregunto agarrando un vaso del camarero que va pasando. Ellos ya tienen un vaso en sus manos.
—La verdad, es que yo estoy deseando que mi pareja sea Nyra —dice Soren. Me atraganto con la bebida para mirarlo a la cara.
—¿Qué dices? —espeto—. Esa mujer te odia.
—Dudo que tengas tanta suerte, Soren —añade Rylan.
Soren se encoge de hombros.
—La acabo de ver entrar —dice moviendo la cabeza hacia atrás—. Y disculpa por lo que voy a decir Rylan, pero ese vestido se pega a cada curva de ella. Se ve hermosa.
—Ella siempre ha sido bella —comenta Anthas, encogiéndose de hombros.
A él es el único al que no ha insultado. Parecen llevarse bien o tolerarse.
—Soren, si bien recuerdo, te llamo: “lobito de mierda”
Se ríe.
—Sí, pero es que toqué su cabello —la excusa.
—¿Y? —me giro a mirar a Rylan—. Sé que es tu hermana, pero no se parece en nada a ti. Esa loba es mala.
Rylan pone los ojos en blanco. Se aleja cuando el guardia principal le hace una señal para que se acerque.
—Si es así de salvaje en la cama… —Soren mira hacia el techo como si estuviera dando gracias—. No me importaría quemarme con ese fuego.
—Majestad —dice una voz femenina a mi lado.
Me giro para encontrarme con una chica de cabello n***o y ojos azules. Ella lleva un vestido tan apretado en el pecho que parece que le está quitando el aire. Sin embargo, lo que desea se cumple, porque los tres llevamos nuestra mirada hacia sus pechos que parece que van a salirse en cualquier momento.
—Mi nombre es Elinora Valentí, hija del alfa de la manada Lobos Valientes.
Vaya.
—Un gusto conocerte —le digo dándole un pequeño asentimiento de cabeza.
La manada de los lobos valientes, son la segunda manada más fuerte después de nosotros. Ella me mira con los ojos brillantes, como si estuviera deseando que fuéramos pareja. La chica es bonita, y tiene buen cuerpo, pero nada en ella llama mi atención como para algo serio. Probablemente me la follaría en algún club si la viera, pero no querría pasar de más.
—Espero que la Luna nos bendiga con el lazo de las parejas —dice directamente—. Todos saben que necesitas a una loba fuerte, y esa soy yo.
Da un paso más cerca de mí, por lo que ahora su perfume entra con mucha más fuerza en mi nariz. Hago una mueca inevitable, porque el olor me parece horrible. Elinora da un paso atrás.
—¿Qué sucede? —pregunta.
—Lo siento, soy un poco sensible a los olores de los perfumes —digo.
Soren se ríe entre dientes a mi lado, porque sabe que no soy sensible a los olores, solo que el de ella es como a madera y humo. Horrible. Cuando se lo aplicó, ¿pensó que olía bien? ¿Nadie le dijo que era horrible el olor? Joder.
—Lo entiendo —dice ella con una sonrisa—. ¿Usted tiene ese mismo deseo?
¿De no oler más tu perfume? Sí.
—¿Cuál deseo?
—El de ser parejas.
—Cariño, estás como muy insistente, ¿no crees? —me salva Soren. Ella lo mira con una ceja enarcada, pero al ver que yo no le digo nada, cambia su actitud.
Uf, es de esas lobas caprichosas.
¡Por favor, Diosa de la luna!
¡No me condenes con ella!
—No importa si tú o él quieren —le dice él—. La Diosa de la luna decidirá si eres lo suficientemente buena y fuerte para él.
Elinora frunce el ceño mirándolo. En cualquier otra situación, eso podría no haber sonado como un insulto, pero Soren definitivamente lo hizo sonar como uno. Miro a Anthas y él está sonriendo.
—Así será —gruñe entre dientes.
Ojalá que no.
—Mis queridos, quedan dos minutos para la medianoche —dice la voz de mi madre por el micrófono—. Les deseo toda la suerte del mundo y espero de todo corazón que puedan encontrar a su pareja.
Cuando son las doce, unas campanadas suenan. Automáticamente veo como algunos comienzan a encontrar a sus parejas, también escucho rápidamente algunos llantos provocados por el rechazo del lazo. Rechazar el lazo es como ser apuñalado, duele como la mierda.
—¿No sientes nada? —pregunta Elinora ansiosa.
La miro, y por suerte no siento nada. Suspiro aliviado y miro a los chicos.
—Te salvaste —dice Anthas.
Pero luego siento el tirón de que el lazo se ha activado. No es Elinora, así que muevo la mirada por la habitación encontrándome directamente con la mirada de Nyra.
—No, no, no, no —dice ella rápidamente quedándose de piedra.
—Debe ser una broma —mascullo.