Capítulo 17 Una cena ¿extraña?

1357 Words
Jana Veo el inmenso mar desde el Caney en que estamos, mi Madre está con Daniela tomando unos tragos al parecer, tienen mucho de que hablar me invitaron, pero negué necesitaba estar sola y mirar la playa en dónde estoy la noche cayó e sabido disfrutar e interactuar en cada área de recreación que hubo ayer y hoy; pero todo se acaba mañana tengo mis clases en el instituto para después ir a trabajar en un lugar que tan solo pensarlo me genera nervios a gran escala, como odio a ese delincuente que se cruzó en mi camino y lo peor es que yo misma tuve la culpa al volver, pero no puedo cambiar las cosas por más que lo desee. Bufo por lo bajo y decido recostar mi mano sobre mi mejilla maravillada con todo el mar, el olor que desprende es increíble todo esto me trae calma y serenidad para poder seguir adelante mi meta mayor es lograr proteger a mi Madre pase lo que pase; no pienso dejar que la lastimen y menos un asesino como él que aún así no conozco su nombre y menos quiero saber. Me yergo en mi sitio acomodo mi vestido blanco, que traigo puesto al nivel de las rodillas junto a mis sandalias del mismo color, el cabello recogido en una trenza de lado que hace resaltar unas flores que saqué de unos arbustos cercanos del hotel, son hermosos dándole el toque final, uso maquillaje suave de lápiz de ojo, junto a un brillo en los labios sabor a durazno uno de mis favoritos; enseguida estiró mis brazos para sentirme menos tensa y me decido ir al restaurante para tomar un buen refresco de cola típico del país llevo poco de no tomarlo, pero más bien quisiera alcohol en este caso vodka, pero conociendo a mi Madre me castiga, hasta el año dos mil si es posible, así que me retracto para buscar mi teléfono y salir después dejando todo asegurado. Luego de todo, no hay inseguridad en esta parte de la isla es bueno por esa parte al ver el exterior la brisa me llena y eso me deja feliz aliviando todo mis pensamientos. Me encaminó por el largo puente, ya habiendo pasado varios tramos de arena veo que me queda poco, pero antes oigo un ruido que me alerta me volteo enseguida mirando ¿Que cosa pudo ser? Y no hay nada estoy algo nerviosa, que decido continuar, al apenas llegar vuelvo a oír ese ruido extraño como de campana que no me agrada estoy casi cruzando el establecimiento para ver a las personas que comen tranquilos, no logro mirar hacia delante tropezando con algo duro, que me hace doler la cabeza me quejo enseguida, mirando a la persona. — ¡Oye! — suelto molesta, al tocar mi frente. — Disculpa linda, creo que nuestro encuentro va seguir siendo de este modo. — dice una voz grave, que al mirarlo mejor descifro ¿ Quien es? — Ahsss… que fuerte todo esto; primero oigo un ruido extraño y segundo me tropiezo contigo otra vez, vaya mi vida es una locura. — me quejo al cruzarme de brazos. — ¿ Que sonido oíste? Lindura. — me dice algo preocupado, pero solo detesto su forma de decirme ese apodo ridículo. — Oye… mi nombre es Jana Montgomery y segundo el ruido venía desde afuera y era ¿ Extraño? — comenté, cosa que decidió ir a ver y como tonta lo seguí. — Estás segura Jana. — dice sin voltear, cosa que continúo hasta llegar, al centro del puente. — Sí… pero ya no se escucha, es un alivio el sonido no era nada grato. — explico y me tocó la cabeza, suavizando el dolorcito que tengo. Al verme, detallo al chico que no recuerdo su nombre, pero si sus ojos como porte es guapo, pero no lo sabrá de mí, de eso estoy muy segura se acerca hasta quedar a un paso de mí, lo miro elevando un poco la cabeza ya que es alto otro punto le doy por eso. — ¿ Te sientes bien? — me toca la frente, cosa que le quitó su mano con rapidez. — Si lo estoy, solo me quedo el dolor de cabeza. — dejo en claro y él me sonríe de forma dulce. — Volvamos al restaurant a lo mejor tienes hambre. — simplifica él muy tonto, pero tiene razón mi pancita lo siente. — Lo haré porque iba a ese lugar, no porque tú lo digas. — objetó y solo niega por mi actitud para caminar a la par. — Por cierto lindo nombre Jana, el mío es Daniel no será difícil de olvidar. — informa al tener las manos en los bolsillos de su bermuda de color marrón y camisa blanca que se ajusta a su cuerpo bien torneado. Ruedo los ojos evitando seguir con ese tema de saber los nombres, pero ya sé cómo decirle. No obstante, llegamos al restaurante veo por todos las mesas a mucha gente y no está mi Madre es seguro que este con su amiga adentro de la cocina o afuera del establecimiento, dejo de pensar en eso centrándome en mi compañía no deseada logro ver qué me indica una mesa, pero niego cosa que se toca la nuca algo frustrado. — Vamos Jana solo te invito una soda, no pienso hacerte daño, si fuera así, lo habría hecho ¡No crees! — menciona algo cansado, trato de comprender y asiento sin problemas. — Está bien Daniel, solo por esta vez; además mi Madre debo verla al terminar aquí. — le hago entender. — Ok… que te parece, si al terminar de comer algo, te llevo a tu Caney. — propone, en mi sitio lo miro en sus ojos buscando otra intención y no la hay. — De acuerdo Daniel, eso haremos. — Perfecto ven por aquí. — dice al señalar una mesa, casi cerca de otra más grande, dónde comen unas familias. (…) Pasamos un buen momento comiendo mariscos, junto a bebidas bien frías para aminorar el calor que se siente; estoy tomando una botella de Copan Dry sabor a fresa nativa del país que me genera energía, mientras el optó por un aguardiente Yuscarán, siendo un gran licor para calmar cualquier calor y más si es con bastante hielo, cada día me sorprendo de este chico que tiene cosas buenas que decir y más de política en eso encajamos para romper el hielo, además de las locuras que hace, al irse de viaje junto a sus amigos que ahora se están bañando en la playa, pero él decidió no hacerlo. Ahora estamos caminando por la arena, para así llegar a mi Caney estamos casi llegando es cuando detallo la hora y no es tarde miro desde lejos y no hay luces encendidas, es seguro que mi Madre no ha llegado aún me giro un momento deteniendo mis pasos, cosa que él hace lo mismo mirándome a los ojos. — ¿ Sucede algo? — pregunta. — Nada en realidad Daniel; pero te doy las gracias por una cena agradable. — digo al bajar la mirada, no suelo ser tan cursi y este caso lo es. — Por nada Jana, yo quedé encantado; espero verte mañana. — al decir aquello, elevo la mirada rápidamente. — Daniel… no se va a poder; volveré a mi hogar, así que este es un adiós. — digo al fin, cosa que él frunce el ceño no muy convencido. — Pero Jana… — Lo siento es mejor así, fue un placer conocerte Daniel. — Lo interrumpo y me giro, sobre mis talones y me alejó para llegar a mi Caney sin detenerme. Apenas llegó, abro la puerta de madera y la cierro a la vez, quedando detrás de ella tocando mi pecho; que se encuentra agitado en mi pecho una y otra vez, no puedo sentir nada por alguien que apenas conozco, se portó amable eso no lo niego, pero mi realidad es otra y más cuando comience a trabajar mañana, solo espero cumplir para ser libre de ese acosador.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD