Jana
Otro día de clases y mi estómago ruje, me tocó el abdomen dejándole caricias para que espere llegar a la cafetería Perla tiene un castigo por dormirse en la clase de literatura, niego por eso es seguro, que se la paso toda la noche en el teléfono o viendo películas que al venir a clases se durmió, pero no pudo evitar su gran penitencia río por lo bajo al toparme en el camino al ex de mi amiga, recostado en la pared besando a otra víctima que dice ser su novia, pero lo he visto como con cuatro chicas a eso yo le llamo un cabron; creen que tienen a Dios agarrado por la chiva un refrán bueno de uno de mis amigos de clase de matemáticas, nunca dejo de reír por él, es lo único que me hace pasar un buen rato en esa clase.
Pase de largo, pero su voz grave como idiota me llama pero solo lo miro por encima de mi hombro frunciendo el ceño.
— ¡Jana Montgomery! Cómo estás. — habla de forma amable, teniendo a la rubia agarrada de la cintura, con su cara de seriedad al verme; algo que ignoro para girarme y verlo mejor.
— ¿No entiendo? Porque me hablas imbécil. — contraataque cruzada de brazos viéndolo con seriedad.
— Oh vamos Jana… somos amigos. — me reí, por soltar esa tontería.
— ¡Esto acaso bromeando! — dijo ofendido, mientras se separaba de la chica.
— Lastimosamente no eres bueno para eso; pero si para hablar mierdas; que sólo traen es vergüenza a tu vida. — zanje la verdad, notando cómo hacia sus manos puños.
— ¿ Que dijiste? — se limito a decir, pero mi tiempo era valioso y me di la vuelta.
— Adiós perro. — le grite al estar lejos de su presencia, solo oí como maldecía; me alegra hacer enojar a otros y ese imbécil ya le quedó claro no volver hablarme sabiendo lo que le hizo a Perla.
No podía entender, como los hombres tiene la desfachatez de pensar que uno olvida el daño causado, en este caso se llevó al premio del más imbécil nada menos que Peter por tener una familia con posición pueden pisotear como maltratar a la gente, sonreí de lado conociendo el nuevo tema para el periódico escolar.
Por su parte logré servirme mi comida, siendo hamburguesa con papas y refresco, salí del área de mesas para estar en el jardín donde Perla y yo comemos siempre, es cuando note que alguien estaba sentado poco a poco me aproximé a su encuentro para ver el rostro de mi amiga muy pensativa, enseguida tome asiento para verla mejor.
— Hola. — saludé y ella verme.
— Hola… — apenas pudo decir, eso no era bueno.
Me senté para así comenzar a comer, estaba buena la hamburguesa no podía entender su actitud, la dejé estar hasta terminar de comer lo cual paso quince minutos me limpie los labios Perla se mantuvo mirando a la nada no podía entenderla, espero pueda decirme lo que le sucede carraspeé para llamar su atención y lo pude conseguir.
— Perla ¿ Dime qué te pasa? — mi preocupación la noto, pero negó a la vez.
— Nada Jana absolutamente nada. — respondió con molestia, eso no daba indicios de nada bueno.
— Solo suéltalo o prefieres que adiviné. — mencioné sin dejar de verla y más cruzada de brazos en su puesto.
— Me da lo mismo Jana, además ya tengo otro castigo por parte de mi profesor. — pudo darme noticias, que suspiré por lo bajo.
— Lo lamento Perla, pero fue tu culpa amiga, no debiste dormir en clases conoces el temperamento de ese profesor. — aconsejé y ella fruncir el ceño.
— No me interesa no pude dormir por pensar en ese idiota, que ahora tiene como cinco novias, lo único que pude hacer; fue ver televisión para poder conciliar el sueño. — eso me hizo molestarme todo por un imbécil.
Me puse de pie y ella verme, pero no voy a permitir que ella malgaste su tiempo pensando en alguien que no la merece, así me odie pero le diré la verdad.
— Eres una tonta Perla, mientras tú piensas en ese imbécil dejas que tus prioridades se vean afectadas; acuérdate que eres inteligente y más en esa materia que tuviste castigo; así que trata de salir de ese hueco o los que estamos a tu alrededor se irán de tu lado ¡eres mejor que esto! — no pude aguantar más y ella solo me miró soltando una lágrima en el proceso.
— Jana…
— No me digas nada; solo piénsalo y mañana hablamos me tengo que ir, adiós amiga. — me gire; llevándome la bandeja para dejarla en el lugar correspondiente.
Necesitaba estar sola y yo ponerme al día con mis clases me tocaba geografía soy buena en esa materia por lo que llegar a clases la maestra comenzó dando la impartición del país y los lugares seguros para poder refugiarse anoté cada punto y nos dejó tarea de dibujar uno de ellos, junto a lo podemos aportar para que sea mejor el refugio de ese territorio tenía ideas y las plasme para que al hacerlo en casa solo me quedé es el dibujo después de haberlo investigado en mi libro de geografía regalo que me dio el señor Black.
— Dios… ayúdame a olvidar. — susurré por lo bajo volviendo con mis apuntes.
(…)
Media hora después estaba en casa, mi Madre llegó y se fue después al restaurante para hacer con dos personas el inventario de cada alimento que necesiten en la cocina amo como mi Madre trabaja y no le importa llegar cansada, pero siempre llega con una sonrisa para mí eso amo de ella. Ahora estoy en mi dormitorio viendo televisión, la serie está excelente la limpieza la hice temprano por ende puedo disfrutar mi descanso para ponerme después con la tarea me gusta adelantar porque el fin de semana iré a la playa con mi mamá, eso no me lo puedo perder.
Al estar viendo mi serie recuerdo mi momento en la comisaría no me agrado, pero mi primo me ayudó en todo el proceso, para que mi rostro no saliera solo me dijo que debo cuidarme porque al dar información es posible que el asesino esté buscando la opción de encontrarme, pero negué firmemente jamás dará conmigo antes prefiero dar mi vida para salvar a los míos, pensé tocando mi collar en forma de estrella que me dio papá cuando era bebé o eso fue lo que me dijo mi Madre.