Brent
Ha pasado una semana de lo sucedido con el objetivo que tuve que liquidar para mi jefe, ahora me encuentro en el club revisando las finanzas como la seguridad del mismo, mientras Gustavo está vigilando la mercancía de drogas y alcohol del mismo lugar no estoy de ánimos bufo por lo bajo, después que sucedió el incidente las noticias comenzaron a volar ví en los periódicos de ese día que tenían a un posible sospechoso eso no me agrado recuerdo que destruí la mesa de desayuno esa mañana, la mujer de servicio tuvo más miedo que salió disparada de mi vista.
No conforme con eso; hubo alguien que dio su declaración al estar cerca de la zona del suceso eso me enardeció de gran manera no pude comer bien, solo me fui a trabajar y así estuve la semana con un perfil bajo, pero a mi mente iba sola persona tuvo que haberlo hecho siendo esa chiquilla impertinente, aprieto mis puños para colocarme de pie e ir al minibar me sirvo coñac extra- seco con una rodaja de naranja.
Cuando comienzo a tomar relajó un poco mis facciones, pero la puerta ser abierta y la voz de mi colega me hacen irritar más viéndolo entrar para después cerrar la puerta.
— ¿ Todo bien? Brent. — pregunta algo estúpido, que niego en mi lugar pasándole por un lado y el otro sentarse en el gran sillón de ese despacho.
— No. Además te encargue trabajo ¿ Que haces aquí? — recriminó, cosa que eleva una ceja negando.
— Lo hice Brent, además te vengo a decir que al abrirse, debes estar pendiente con la seguridad, porque la policía está rondando en las calles de Tegucigalpa por lo del homicidio de un hombre en una tienda. — comenta lo que tanto me molesta.
— Eso lo sé Gustavo. — digo tajante al sentarme en mi escritorio improvisado, pronto es seguro que nos envíen a otro bar.
Mientras bebo mi licor, sigo viendo carpetas y firmando papeles al darle la memoria y cuenta a mi jefe, pero siento una mirada muy fija en mi persona al alzar la vista noto que Gustavo me detalla sonriendo como el imbécil que es, eso lo hace para preguntar o acertar en las dudas que no ha podido descubrir dejo de firmar para unir mis manos entre sí y verlo de manera desafiante.
— ¿ Que? —
— Nada Brent; cuéntame el jefe te mando a hacer un trabajo ¡cierto! — bufé por lo bajo, tomando un sorbo del coñac, sacando a la vez la rebanada de naranja.
Al tener la fruta en mi boca la deguste con ambrosia, era algo que me generaba excitación solo pocos podían entender incluso Gustavo, estando cruzados esperaba saber la verdad lo miro sonriendo de forma inigualable sacando a flote la maldad que hay en mí y confieso la verdad.
— Hice el trabajo sucio de mi jefe y mate a ese hombre que tanto mencionan en los periódicos ¿ Algún problema? — solté todo y curve una sonrisa.
— ¡Lo sabía! Brent eres el único, además la policía está inquieta al parecer alguien estuvo en la escena, eso es fatal comenzaron a poner una posible cara; eso no nos conviene. — termino de hablar poniéndose de pie, eso me alertó imitándolo.
— Maldita sea. — grite al tomar el vaso de vidrio que venía y lo arrojé al suelo dejando el sonido en el ambiente.
— ¿No lo sabías? Pues hoy en las noticias lo dijeron, no es bueno dejar cabos sueltos; porque sino pasa esto. — indicó una verdad, que sólo toque el puente de mi nariz para calmarme.
Comencé a caminar por todo el espacio del despacho teniendo colores entre n***o, blanco y gris; todo ordenado junto a una biblioteca que está atrás del escritorio dándole un ambiente sofisticado algo inusual para los que se hace en un club tan peligroso para las personas comunes, sabiendo que detrás de ello se esconde el infierno que muchos no querrán conocer.
Seguía pensando, en cómo actuar y solo tenía una opción, así que mire a Gustavo dando una nueva orden que deberá ejecutar.
— Quiero que busqué a una chica es seguro que tiene dieciséis años. — le indicó al ir a mi escritorio para buscar algo en un cajón.
— Ajammm… y como se supone que la busque; sabiendo que hay miles de esa chicas con esa misma edad. — agrego confuso estando con las manos en los bolsillos.
— Con esto. — comunique; al sacar una muestra de cabello oscuro que le saque a la niña intrusa que estuvo el día de mi trabajo.
— Ok… entonces esto es de la persona, que ha causado el alboroto no es así Brent. — me dice, mientras asiento.
— Digamos que esa chiquilla vio algo, que no debió y por ende tomaré cartas en el asunto. — afirme tocando mi mentón e ir al minibar para servirme otro trago en este caso brandy.
— Comenzaré la búsqueda llamaré a mis contactos y al tener toda información; concerniente de esa joven procederás con la cacería. — agrega, pero me acerco detrás de él para solo asentir.
— Al tener todo; ahí comenzaré actuar tienes 24 horas; porque no quiero seguir en el ojo de las noticias, menos ser descubierto. — aclaré para pasarle a un lado tomando de mi bebida.
— Perfecto así será amigo. — fue lo último que dijo; al salir del despacho para volver a estar en silencio absoluto.
— Está vez no te escaparas chiquilla; disfrutaré torturar tu mente como también tu cuerpo. — dije al saborear mi licor y riendo en el proceso.
(…)
Las horas pasaban y mi cabeza estaba agotada de tanto pensar y más en que mañana debo ver al jefe en el aeropuerto, para llevarlo a su hotel de lujo me llamo para darme la noticia que debe hacer unos pendientes de sus club en todo el país, hasta ahora a obtenido cinco va por más y debo presentarme para darle las novedades de este en que estoy encargado; además que recibiremos otro cargamento de drogas, necesito que Gustavo de con esa chiquilla para terminar con el asunto del viejo que mate no necesito más problemas. Por su parte, me tallo los ojos para calmar mi vista, pero el toque de la puerta me hace dar el pase a ¿ Quien quiera? Que este tocando.
Me quedo mirando a la persona ingresar, dándome cuenta que era la chica pelirroja que folle hace días está usando un vestido n***o ajustado que realiza sus senos grandes, además de los tacones altos de color plata cabello suelto y maquillaje elegante elevo una ceja al verla aquí y más al cerrar la puerta con seguro está buscando algo asumí por su acción.
— ¿ Que quieres? — fui directo.
La sonrisa que me brindo llamaba a solo una cosa, que desea tener sexo y eso no puedo dejar de lado, pero primero debo oír lo que tiene para decir.
— Me tiene olvidada señor Anker, necesito atención. — Comento de forma atrevida.
Acto seguido colo sus manos detrás del vestido n***o para bajar seguro el cierre y dejarlo caer en sus pies, descubriendo el buen cuerpo que porta la mujer, eso me calentó más y solo di una orden.
— Te quiero en cuatro, porque mi mano desea azotar ese culo travieso. — dije con voz ronca al ponerme de pie y ella proceder hacer mis deseos.
— Soy una niña mala señor.
— Y muy mala, el profesor te pondrá en cintura. — Recalque al sacar mi cinturón se los daría con eso, cosa que ella no previo si no al dar el primer golpe.
Su dolor era mi placer y eso siempre busco al tener a una mujer en mi cama o en dónde quiera poseerla.