Jana
Cada vez corro más y mas, no he parado de hacerlo desde que presencié un homicidio del señor Black que lo mataron, me devolví para dejarle en claro, que debía traerme otro libro había olvidado mencionar; además de compensarlo con un almuerzo hecho por mí, pero lo que me lleve al regresar fue mucho peor, no he podido dejar de soltar una lágrima ver cómo sentir a la vez, que si llamas a la policía no te van a creer.
Por eso corro, sin detenerme mi corazón galopa cada vez más fuerte, no puedo dejar de hacerlo, hasta que siento que no puedo más me detengo en una amplia esquina, las personas alrededor me miran tratando de saber el ¿Por qué corro? Pero solo me sostengo de la rodilla, tratando de calmarme las imágenes no se caen de mi mente, trato de hacerlo; pero me es difícil sigo llorando, hasta que sin darme cuenta siento la voz de alguien familiar detrás de mí, que me hace girar en mi posición.
— ¿Jana? Estás bien. — me pregunta y noto que es Perla con una bolsa de compras.
— No…
Mi mentón tiembla, causando que Perla se acerque a mi y me abrace para poder estar tranquila, en este caso; solo lloro dejando que mi dolor merme, después siento como mi amiga frota mi espalda reconfortándome. Poco así; emprender la marcha en silencio lo cual agradecí no deseaba hablar menos por ahora.
(…)
Apenas se fue una hora, Perla me llevo a una heladería compro una barquilla para cada uno en mi caso era de fresa con chispitas de colores y leche condensada; pero el de mi amiga era tan distinto chicle con vainilla algo empalagoso para mí gustó, solo nos dispusimos a comer y mirar el cielo desde la parte de atrás que era abierto para el público, por suerte no había casi gente comprando el sol increíble y sus nubes en formación, no podía dejar de verlas.
Al terminar mi helado, limpio mi boca con una servilleta cerciorándome de no tener nada y veo a Perla que está terminando de comer el suyo, pero se dispone a hablar.
— Jana… puedes hablar ahora. — me quedo estática y bajo la mirada respirando hondo.
— Si… pero no sé; si pueda Perla. — la observé; y ella tratar de entenderme.
— ¿Solo dime algo? No te juzgare y nada saldrá de aquí. — me dice; al colocar su mano sobre la mía en la mesa en que estamos sentadas.
— Hoy… Dios cómo te lo digo Perla…
— Vamos tu puedes. — me interrumpió, cosa que volví a respirar en mi lugar viendo su mano sobre la mía.
— Conoces al señor Black. — comencé, mientras Perla asiente.
— Si lo conozco el hombre que le compras los libros de leyes y crimen que tanto te gustan. — me alegra que lo conozca.
— El mismo, fui a su tienda casi a la hora de cierre y le conté si le gusto el dulce que le hizo mi Madre y también si me tenía mi libro el que pedí hace varios meses atrás. — pause un poco, para así tratar de quitar mis manos con las de ella cosa que Perla se dio cuenta.
— Continúa Jana.
— Paso que todo marchaba bien me entrega el libro, hablamos un poco y le digo que le daré el anuncio a mi Madre de su aprobación y me retiro con mi preciado libro; pero antes de cruzar la calle me recuerdo de decirle algo más, por lo que me devuelvo llevándome la peor sorpresa de mi vida. — se me nubla la vista volviendo a llorar.
— Jana me tienes nerviosa. — me insta a seguir, cosa que lo hago sacando ese nudo en mi garganta.
— Vi como lo mataron en su mostrador de despacho un hombre de mi misma piel, muy misterioso que usaba suéter n***o con una gorro que no dejaba ver mucho su rostro, no tuvo el miedo de matarlo y sonreír victorioso por haberlo hecho. — me tape la boca, dejando que los sollozo me invadan.
— Por Dios…— dice tapando su boca del asombro. — pero ¿que más paso? Jana. — pregunta nuevamente.
La observó quitando mis lágrimas en la cara, evidenciando lo impactada que está al igual que yo.
— Lo que sucedió después me dejó como la siguiente en su lista para matarme eso es seguro, por como hable al decirle Asesino; fue peor se acercó a mi, trate de huir de su presencia o gritar, pero me tomo como una muñeca por la cintura y así comenzar amenazarme. — complete llena de molestia.
— Jana eso fue peligroso; es posible que estés en su lista, viste que lo mataron para robar o por otra ¿cosa? — expresa Perla, pero niego en mi lugar conociendo la verdad.
— Según lo que visto de crímenes, tanto en series como libros, es un indicativo que fue mandado hacer por una orden, no se llevó dinero o buscar hacerlo; solo le disparó diciendo que iba de parte de M. — complete otra pieza y mi amiga comprender un poco más.
Nos quedamos en silencio, pero mi amiga no dejo de preguntarme más.
— ¿ Cómo hiciste, para escapar? — pregunta y la miro fijamente.
— Digo que milagro Perla, porque mientras una patrulla paso por el frente del establecimiento; le di en la entrepierna para así generarle dolor pudo soltarme y como pude salí corriendo sin rumbo por eso que al cansarme no pensé conseguirte en el camino, toda mi mente era un caos y más presenciar una muerte de ese ámbito. — termine de hablar y me quedé mirando a personas pasar por la heladería.
— Esto es grave, hay que llamar a la policía Jana; es nuestro deber informar. — enseguida la vi y negué en mi posición.
— No.
— ¿Cómo que no? Jana debemos hacerlo, ese señor murió y tú estabas ahí. — indica la realidad, pero el miedo que siento en mi pecho es mucho peor.
— Es cierto hay que decirle a las autoridades; pero me harán investigaciones para buscar al delincuente que seguro es un hombre entrenado para matar y si dan con él, créeme no le temblará el pulso para matarme Perla soy la próxima en su lista. — informe mi gran temor.
De pronto todo queda en silencio, mientras Perla está muy angustiada por mí y yo estar mal; al recordar la muerte del señor Black, un buen hombre mayor que no merecía morir de esa forma, en este momento solo quiero estar lejos de este asunto y encerrarme en mi cuarto para tratar de pensar con claridad. Acto seguido; me colocó de pie y Perla me imita mirándome con angustia.
— Jana…
— No quiero seguir hablando Perla; me iré a casa quiero pensar con cabeza fresca, apenas salga la noticia mañana daré toda información a la policía espero no me hagan pasar un proceso horrible es lo que no quiero, pero tampoco voy a dejar que ese delincuente esté libre. — añadí con convicción, para así retirarme del lugar con la voz de Perla llamándome.
No podía quedarme un segundo más ahí, así que tome un taxi al ver que pasó y le di la dirección de mi hogar; me senté recostando mi cabeza sobre la ventanilla necesitaba pensar y eso lo haría solo en casa, poco después de unos quince minutos el auto se estacionó en frente proceso a salir y darle el dinero para así irse, me apresure de llegar a casa mirando a todas partes alerta porque me sentía mal y más por no tener mi libro lo perdí al estar en esa tienda niego ese pensamiento.
Ingreso a la casa cierro con seguro para mayor protección, recuerdo estar sola porque mi Madre se fue a su trabajo respiró un poco y voy a la cocina en busca de agua al llegar al refrié, tomo un vaso completo saciando mi sed luego lo dejo en el fregadero para lavarlos después. Seguidamente no pierdo tiempo y me voy a mi dormitorio en la segunda planta, recorro el pasillo y llegó a mi puerta de color blanco ingreso y tiró mis zapatos al suelo para caer en mi cama boca arriba y mirar el techo con dibujos de hojas de otoño siendo mis favoritas, el color del dormitorio es blanco tonos de marrón suave y amarillo nada comparado al de Perla que es demasiado femenino.
Bufo por lo bajo, evidenciando que las imágenes vuelven aparecer me giro en mi eje, buscando una almohada y apretarla en mi pecho para así llorar hoy fue el peor día que una adolescente pudiera tener, esperaba nunca volver a ver a ese hombre, sino mi pesadilla comenzaría.
De algo si estaba segura; que mañana sería distinto y al ver las noticias iría al comando policial, tengo un primo, seguro me ayudara a poder resolver esta situación sin que pueda verme afectada con el asesino, solo soy una víctima que podría haber muerto allí, pero no fue así pude escapar; ahora debo cuidarme la espalda porque ese asesino puede venir por mí, ruego que no lo haga porque no pienso darme por vencida hasta verlo pagar.